Kevin Spacey
Kevin Spacey - REUTERS
HOLLYWOOD

Tocados y hundidos tras el «escándalo Weinstein»

Durante más de 100 años, Hollywood silenció los abusos sexuales. Ahora, bajo este aluvión de acusaciones, se quiere poner coto con un código de conducta

Los Ángeles Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

El 14 de octubre, diez días después de que en «The New York Times» y «The New Yorker» se destapara el rosario de abusos y agresiones sexuales cometidos por el súper productor Harvey Weinstein, este era expulsado de la Academia de las Artes y Ciencias de Hollywood por insólita unanimidad y tras una bronquísima junta extraordinaria. En aquella sesión, muchos de los presentes plantearon por qué no echar también a Bill Cosby o Roman Polanskisi, al igual que Weinstein, se han comportado como auténticos depredadores sexuales, con el agravante de que ellos han sido procesados. Lo que en aquel momento apenas se aventuraba era la cadena de revelaciones que, en las últimas semanas, están derribando o erosionado a algunos pesos pesados de la industria del cine y la televisión, la música, la política, el deporte... Más de 30 nombres se han visto arrastrados por el tsunami Weinstein. Todos han sido señalados por sus conductas sexualmente inapropiadas o delictivas contra mujeres y hombres, y cada uno lo ha encajado de diferente manera. Hay quien se ha disculpado ( Kevin Spacey), quien dice no recordar nada ( Dustin Hoffman), quien astutamente ha puesto pies en polvorosa ( John Lasseter) y quien ha contraatacado en los juzgados ( Brett Ranner). Incluso, hay a quien le han sacado las vergüenzas tras ponerse estupendo al condenar estas «conductas» (Ben Affleck).

Lo que parece claro es que los dos rasgos más sobresalientes del nuevo milenio –globalización y hábitos digitales– han caído como una bomba. Ahora, compartir los testimonios sobre abusos y agresiones sexuales en las redes sociales ha liberado a mujeres y hombres que, en el caso de la Meca del Cine, trabajan en un ámbito donde durante más de 100 años el abuso de poder ha sido endémico.

«El cásting del sofá»

Al cabo, lo de hoy es lo mismo que lo de ayer, con la diferencia de que ahora se puede contar. En su día, el legendario productor Darryl F. Zanuckera conocido en los estudios no solo por sus grandes películas, sino también por asegurarse que sus actrices pasaran primero por su sofá antes de conseguir créditos en la gran pantalla, según explica en su libro: «The Zanucks of Hollywood. The dark legacy of an american dynasty», de Marlys Harris. Zanuck cerraba sus oficinas de Fox Century City a las cuatro de la tarde para atender a las actrices elegidas, que llegaban a su despacho por un pasadizo diseñado para mantener el secreto. Su comportamiento generó el término «the casting couch» («el cásting del sofá»). Décadas después, en 1975, la revista «Newsweek» escribió un reportaje con ese título, donde aseguraban que el abuso seguía siendo una plaga en Los Ángeles. La situación no cambió entonces.

Casey Affleck
Casey Affleck - ABC

La propia Marilyn Monroese refirió en sus memorias a los depredadores sexuales del cine. «Los he conocido a todos. La falsedad y el fracaso les retrataban. Eran viciosos y malvados. Veías Hollywood a través de sus ojos: un superpoblado prostíbulo».

Esos poderosos salieron de caza durante demasiado tiempo, mientras los funcionarios de la industria callaban por miedo a perder su trabajo y las cabezas de la pirámide financiera se aprovechaban del falso «paraíso».

Ahora la cacería es a la inversa. Se ha abierto la veda contra los depredadores. Tras Weinstein, Ratner, Spacey, Lasseter... poco a poco irán surgiendo más nombres, porque en Hollywood se sabe bien quién es quién, aunque hasta ahora haya imperado la ley del silencio.

El ejemplo de Canadá

La Meca del Cine cuestiona el comportamiento de sus miembros y quiere ponerle coto. Ya hay discusiones en la Academia para establecer un código de conducta en los rodajes tras el incesante goteo de acusaciones de acoso y agresiones sexuales. En Canadá, acaba de introducirse un código de conducta «contra el acoso sexual, la discriminación, el bullying y la violencia en los rodajes». Hollywood ahora mira a su vecino del norte. Y a buen seguro que Marilyn, una de las actrices que más sufrió los abusos de los ejecutivos de MGM, sonríe desde su tumba.