Chu-Lin disecado (izquierda), junto a su madre Shao-Shao
Chu-Lin disecado (izquierda), junto a su madre Shao-Shao - ABC

Chu-Lin «reaparece» disecado en el Museo Nacional de Ciencias Naturales

El primer oso panda nacido en cautividad en Europa, icono de varias generaciones en Madrid, será exhibido desde el viernes 29 de enero

MadridActualizado:

La inscripción «Los niños, a Chu-Lin» fue el homenaje de varias generaciones al célebre oso panda del Zoo de Madrid, grabada en la base de la estatua levantada en su nombre. La escultura, de cobre y sufragada en parte por aportaciones populares, ha sido durante veinte años el último recuerdo para aquellos pequeños a los que marcó, sin saber que fue disecado. Ahora, quien lo conoció en vida y quien solo lo hizo por fotos podrá contemplarlo tal y como fue en la exposición Biodiversidad del Museo Nacional de Ciencias Naturales, donde estará expuesto desde el viernes 29 de enero junto a su madre Shao-Shao, también embalsamada.

El significado de Chu-Lin (en chino «Tesoro entre bambúes») sintetizaba el valor de su nacimiento y, posteriormente, su consideración como patrimonio de la capital. Fue el primer ejemplar de oso panda gigante que nació en cautividad en occidente, en 1982. Su alumbramiento fue un hito no solo por la novedad, sino especialmente por la contribución a la conservación de una especie única en peligro de extinción. Pero el animal, sin saberlo, también era el símbolo del inicio de las relaciones entre España y China.

En 1978, en la primera visita de Don Juan Carlos y Doña Sofía como reyes al país asiático, su gobierno les regaló una pareja de estos animales como representación de su cultura: Shao-Shao, hembra; y Chang-Chang, macho. La intención era que ambos procrearan, pero la imposibilidad del macho para ello obligó a una inseminación con un ejemplar del zoológico de Londres.

Chu-Lin, el «peluche» del Zoo, se convirtió durante trece años en un icono; el amigo de una generación. «Dejó huérfanos a miles de niños», tituló ABC el día de su muerte, el 30 de abril de 1996, por una inflamación de próstata. Ya estaba solo en su jaula, pues un año atrás había fallecido su padre «no biólogico», Chang-Chang; y mucho antes, en 1983, su madre Shao-Shao. El cuerpo de esta fue naturalizado y conservado para su posterior exhibición en el Zoo Chico, reinventado como museo y bautizado con su nombre. El mismo procedimiento que se llevó a cabo con Chu-Lin, rescatado ahora como el «tesoro» de Madrid.