Instalada en Sevilla la capilla ardiente para despedir al cardenal riosecano Carlos Amigo

Sus restos mortales se encuentran ya en en el Salón del Trono del Arzobispado de Sevilla

Capilla ardiente instalada en el Salón del Trono del Arzobispado de Sevilla ICAL

ABC

La capilla ardiente con los restos mortales del cardenal arzobispo emérito de Sevilla, monseñor Carlos Amigo (Medina de Rioseco (Valladolid) 1934-2022), se instaló ayer por la tarde en el Salón del Trono del Arzobispado de Sevilla. Este jueves permanecerá abierta hasta las 23.00 horas aproximadamente, y mañana tendrá un horario de 8.00 a 23.00 horas.

Los restos fueron recibidos por el arzobispo de Sevilla, José Ángel Sáiz, que rezó un breve responso antes de la apertura del Salón del Trono, donde comenzaron las oraciones y el velatorio, al que acudieron un gran número de hermanos franciscanos de la Cruz Blanca, entre ellos el Pablo Noguera, secretario personal del cardenal Amigo. También se encuentran en la capital andaluza la ministra de Justicia, Pilar Llop; el arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez; el alcalde de Medina de Rioseco, David Esteban, así como su antecesor Artemio Domínguez.

El Salón del Trono, según la Archidiócesis de Sevilla , es el espacio de «mayor representatividad simbólica» del arzobispo en la iglesia sevillana. La ornamentación de esta sala se remonta a los tiempos del cardenal Francisco Solís Folch de Cardona (1755-1775), como se comprueba en la repetición de su blasón, el sol, en varios elementos decorativos.

Aparece presidido este salón por el trono que se sitúa delante de un repostero con el escudo del actual arzobispo, flanqueado por dos copias de los cuadros de San Isidoro y San Leandro que Murillo realizó para la Sacristía Mayor de la catedral de Sevilla, y que son presentados en este lugar como ejemplos de prelados santos y entregados a su grey.

En las paredes de este espacio cuelgan igualmente otras obras de interés, de entre ellas sobresale el lienzo de la aparición de San Isidoro a San Fernando, obra anónima de mediados del siglo XVII, así como los retratos de los últimos arzobispos junto con el del actual. El retrato del cardenal Carlos Amigo es obra del pintor sevillano Juan Antonio Huguet Pretel, mientras que los de monseñor Juan José Asenjo y monseñor José Ángel Saiz Meneses son obra de Arístides Artal, importante pintor hiperrealista contemporáneo.

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