El PP ya tuvo cuatro votos nacionalistas en la anterior Mesa

El apoyo extra se produjo también en la votación de los vicepresidentes

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Pese a que el PSOE y Podemos se rasgan las vestiduras por los diez votos de partidos nacionalistas que los candidatos del PP y Ciudadanos a vicepresidentes de la Mesa obtuvieron el martes, no es la primera vez que esto sucede. De hecho no hay que remontarse muy lejos, tan sólo unos seis meses hasta la anterior sesión constitutiva de las Cortes, para encontrar voto oculto de los nacionalistas en favor del PP.

El pasado 13 de enero, con un pacto a tres bandas entre este partido, el PSOE y Ciudadanos para el reparto de la Mesa del Congreso, las dos candidatas presentadas por el PP a las vicepresidencias de la Cámara, Celia Villalobos y Rosa Romero, obtuvieron un total de 167 votos, 114 la primera y 53 la segunda. Cuatro más de los 163 que sumaban populares y Ciudadanos juntos. El PSOE votó en bloque a su candidata, la presidenta del partido Micaela Navarro, que obtuvo 90 apoyos y Podemos hizo lo propio con la suya Gloria Elizo que recibió 71 votos, gracias a un acuerdo con IU.

De nacionalistas

De esta manera, esos cuatro votos extraordinarios tuvieron que proceder de otro partido, y obligatoriamente nacionalista puesto que las únicas formaciones restantes eran ERC, DyL -Convergencia-, PNV y Coalición Canaria, exactamente igual que el martes. Tal y como sucedió el pasado martes, el esquema se repitió en la votación de secretarios donde la candidata del PP, Alicia Sánchez-Camacho, y los dos diputados propuestos por Ciudadanos, Ignacio Prendes y Patricia Reyes, obtuvieron en conjunto 257 votos, de nuevo cuatro más que la suma pactada de populares, socialistas y Ciudadanos. Sánchez-Camacho recogió 97 apoyos, Prendes 82 y Reyes 78 y el candidato de Podemos, Marcelo Expósito, obtuvo los 71 previstos.

Sin negociación

Esa diferencia de cuatro votos en ambas votaciones no ocultaba pacto alguno ni, como se ha visto con el paso de los acontecimientos, tuvo trascendencia alguna de cara a la negociación de un nuevo Gobierno, sino que se trató de un gesto personal que algunos diputados nacionalistas quisieron tener con el partido más votado en una votación sin trascendencia. Igual que sucedió el martes, aunque el PSOE se empeñe en lo contrario.

Además, en la votación del anterior presidente del Congreso, en enero de 2016, también se produjo una abstención en masa de los nacionalistas, y en ese caso ni el PSOE ni el PP interpretaron que había un pacto oculto ni nada parecido. Así, Patxi López tuvo los votos del PSOE y Ciudadanos, ni uno más, frente a los 71 de Bescansa (Podemos más Izquierda Unida). Y todos los demás votaron en blanco. En la posterior investidura fallida de Pedro Sánchez, el candidato del PSOE solo tuvo el voto a favor de su partido, de Ciudadanos y de Coalición Canaria en segunda votación. Los demás votaron en contra.

En la constitución de la Mesa del pasado miércoles, los 10 votos de origen misterioso se produjeron en la elección de los dos vicepresidentes del PP y de Ciudadanos, pero no se repitió en la posterior votación de los secretarios. Las dos secretarias de esos partidos sumaron 168 votos, cuando sus formaciones tienen 169 en total.

Acuerdos en las Mesas

En las Mesas de legislaturas anteriores era habitual que se acordara su composición entre el PP, el PSOE y los nacionalistas, a los que se solía prestar votos para que tuvieran representación, como ha ocurrido con el PNV en el Senado este miércoles pasado. En el Congreso fue CiU quien se benefició de los acuerdos durante muchos años, con un representante en el órgano rector del Congreso que, por número de diputados, no le correspondía.