La persecución al gasóleo impulsa la venta de coches de más de 15 años de antigüedad

Mientras las matriculaciones de particulares enlazan 11 meses a la baja, la venta de vehículos antiguos, mucho más contaminantes, crece un 6%

MadridActualizado:

El incremento del impuesto al gasóleo planteado por el Gobierno de Pedro Sánchez ha zarandeado la industria del motor. No se ha aprobado aún, pero su simple anuncio ha servido para sembrar la incertidumbre en el canal de particulares. En los últimos meses las matriculaciones se han desplomado y las ventas de vehículos de ocasión antiguos crecen con fuerza.

Según los últimos datos de la patronal de vendedores Ganvam, las ventas de turismos de más de 15 años repuntaron un 5,9% entre enero y julio, superando así las 391.212 unidades. Este segmento, de hecho, se ha convertido en 2019 en «el motor del mercado» junto con los coches de entre tres y cinco años, cuyas ventas crecieron un 15,1% durante los siete primeros meses del año, hasta las 110.679 unidades.

Son cifras que contrastan con la realidad del sector. Las matriculaciones, las exportaciones y la producción se mantienen a la baja, en parte por la incertidumbre global y en parte por los vaivenes regulatorios del mercado doméstico. El hecho de que los vehículos de ocasión mas antiguos estén aguantando el tirón (las ventas, a nivel general, crecieron un 1,3% hasta los 1,28 millones de unidades) refleja para los expertos del sector un cambio en los hábitos de los consumidores.

Incertidumbre

«Los dardos lanzados contra los motores de combustión tradicional han creado incertidumbre en los compradores, lo que ha empujado las ventas de coches más antiguos, consiguiendo justo el efecto contrario al que se pretendía porque el que contamina no es el diésel sino el antiguo», apunta el presidente de Ganvam, Raúl Palacios, que también celebra el «interés» que está generando el «vehículo usado joven» de entre tres y cinco años.

Desde su llegada a La Moncloa, el Ejecutivo que encabeza Pedro Sánchez ha intentado promover el uso de vehículos de energías alternativas, poniendo al gasóleo en su diana fiscal. En los Presupuestos del Estado que elaboraron el PSOE y Podemos y que tumbó el Congreso estaba recogido un incremento del impuesto de este carburante. Pese a que finalmente las cuentas públicas no prosperaron, el Gobierno ha mantenido su intención de sacar adelante este recargo en cuanto obtenga mayoría parlamentaria.

La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, es la única que se ha desmarcado (al menos en parte)de esta persecución al gasóleo. Tras conocer la caída de las matriculaciones durante julio, sugirió que «siempre es mejor» desde el punto de vista medioambiental comprarse un coche nuevo, aunque sea de combustión, que mantener el antiguo.

Estos vaivenes sobre el diésel se han unido a las restricciones al tráfico anunciadas en determinadas ciudades y han calado en la sociedad española. En julio del año pasado, este carburante copaba el 36% de las matriculaciones. Ahora, apenas representa el 26,1% del total.

Los eléctricos son caros

En el mercado de los vehículos de ocasión, el diésel todavía representa el 60% de las ventas, pero también ha empezado a perder cuota. Y este mercado no se lo están llevando coches de energías alternativas. «Los eléctricos son el futuro y están creciendo, pero hoy por hoy son una opción que no está al alcance de todos los bolsillos. Por eso, hay que insistir en la importancia de la neutralidad tecnológica», explica el presidente de Ganvam.

El crecimiento de las ventas de coches antiguos ya era perceptible el año pasado. Según los datos del informe anual de la patronal de fabricantes Anfac, en 2018 la venta de coches antiguos creció con fuerza. En concreto, se vendieron en España más de 166.000 automóviles con más de 20 años de antigüedad. Además, a cierre del año, el 61,6% de los turismos tenía más de diez años en España. Hace una década, este porcentaje se situaba en el 37,5%.

La patronal advierte asimismo de que la edad media del parque automovilístico nacional creció en 2018 y ya alcanza los 12,4 años. Esto, según Anfac, se debe a que solo se achatarró el año pasado el 55% de los vehículos frente a las nuevas compras. «Con este entorno y ante la falta de estímulo para la renovación del parque, en los próximos años seguirá aumentando la antigüedad media al menos hasta los 13 años en 2022», reza la memoria anual de la organización de fabricantes.

La industria reclama desde hace años un plan de achatarramiento que permita rejuvenecer el parque. El pasado mes de mayo, la patronal de concesionarios Faconauto avanzó en esta petición proponiento una ayuda de 2.000 euros (mil los abonaría el Gobierno y otros mil el concesionario) por los coches de más de 10 años. La asociación calculó que, si se llevase a cabo esta medida, unos 2,5 millones de vehículos contaminantes serían retirados en un plazo de cinco años y la edad media del parque caería en España hasta los 11,8 años en 2025.