La canciller alemana, Angela Merkel, junto al ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz
La canciller alemana, Angela Merkel, junto al ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz - AFP

Alemania invertirá 100.000 millones en protección del clima hasta 2030

El objetivo es «proteger el clima y favorecer la transición energética» para cumplir con los compromisos de emisiones en 2030 sin por ello apartarse del objetivo del déficit

BerlínActualizado:

El gran paquete climático que acaba de anunciar el gobierno alemán de gran coalición supondrá unas inversiones por valor de 100.000 millones de euros hasta 2030, una gran apuesta con la que la gran coalición se reivindica a sí misma ante el electorado alemán y que pretende además cumplir con el objetivo de reimpulsar la economía alemana, que este mismo trimestre entrará seguramente en recesión técnica. En una primera fase del plan, el país germano invertirá 54.000 millones de euros hasta 2023, mientras que los 46.000 millones restantes serán abonados en los siguientes siete años. «No respondemos a ideologías sino a evidencias masivas», ha justificado la canciller Merkel, al anunciar que han optado por elevar el precio de vivienda y transporte como una señal que obligará a la población a «modificar su comportamiento».

El objetivo del paquete es «proteger el clima y favorecer la transición energética» para cumplir con los compromisos de emisiones en 2030 sin por ello apartarse del objetivo del déficit, lo que ha sido la máxima directriz en materia de Finanzas de los sucesivos ejecutivos de la canciller. La nueva normativa encarecerá la gasolina y el diesel, así como el gas natural. A partir de 2021 los combustibles pagarán una tasa fija por derechos de contaminación de 10 euros por tonelada de CO2. Para 2025, el precio debería aumentar gradualmente hasta 35 euros. Esto significa que la gasolina y el diésel deben incrementar su precio en aproximadamente 3 céntimos por litro en un primer paso y de 9 a 15 céntimos por litro al final del proceso. Para ello será implementado un comercio de derechos de contaminación que involucre, por ejemplo, a las compañías de aceites minerales. La compañía de ferrocarriles alemana Deutsche Bahn recibirá 1.000 millones de euros adicionales por año hasta 2030.

A cambio de este aumento del precio de la calefacción y la movilidad motor, el subsidio a trabajadores de cercanías a partir de 2021 se elevará en 5 céntimos por kilómetro. Cualquier persona que reemplace un viejo calentador de aceite con un modelo más amigable con el clima debería recibir un subsidio de hasta el 40% de los costes y quedará prohibida la instalación de nuevos calentadores de aceite a partir de 2026.

El impuesto al valor agregado (IVA) sobre los billetes de tren de larga distancia se reduce del 19 al 7% mientras que el impuesto sobre el tráfico aéreo aumentará el 1 de enero de 2020, lo que encarecerá los vuelos.

Los consumidores de electricidad serán aliviados por un recargo más bajo en las energías renovables (EEG), que actualmente es de 6.4 céntimos por kilovatio hora y representa una buena quinta parte del precio de la electricidad. Los automóviles eléctricos estarán exentos del impuesto de matriculación hasta 2025. Además, aumentarán las primas de compra de vehículos ecológicos.

El gobierno alemán toma todas estas medidas bajo una gran presión social. Mientras el paquete era presentado en rueda de prensa, decenas de miles de niños y jóvenes se manifestaban en las calles de diversas ciudades alemanas en la convocatoria de Fridays for Future, a los que el presidente de Baviera y presente en la rueda de prensa en representación del socio menor de la gran coalición, Markus Söder, ha «agradecido por su esfuerzo, por esa llamada de atención de las jóvenes generaciones para que los políticos nos enfoquemos correctamente en algo tan importante». Los promotores alemanes de Fridays for Future, sin embargo, no están para nada satisfechos con lo anunciado. «No es un gran avance, sino un escándalo», ha sido la primera reacción de la activista Luisa Neubauer. Su compañera Leoni Bremer, en la tarima de oradores de la manifestación de Berlín, ha reclamado «no estos parches que intentan poner sino ir al centro del problema: debe haber muchos menos coches en las calles».