Aficionados del Castellón, conjunto del Grupo VI de Tercera división
Aficionados del Castellón, conjunto del Grupo VI de Tercera división
fútbol

Atlético Levante-Castellón, partidos de alto riesgo también en Tercera división

La Comisión Antiviolencia redobla la seguridad de este partido, en el que más de 3.000 aficionados viajan para animar al equipo albinegro

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En un fútbol casi familiar, el Robres (Huesca), el Anguiano (La Rioja) o el Becerril (Palencia), representantes de municipios heridos por la despoblación porque sus censos apenas superan el medio millar de habitantes, compiten en Tercera división junto a equipos de capitales de provincia como el Castellón. El histórico club albinegro, con una trayectoria de once temporadas en la élite, cuenta con más de 11.000 socios y se acerca al récord de la categoría que posee el Real Oviedo desde la Liga 2004-05 (12.700). En un desplazamiento masivo e inusual para el cuarto peldaño del fútbol español, más de 3.000 seguidores castellonenses viajarán mañana a Valencia para acompañar a sus jugadores ante el filial del Levante, un duelo declarado de alto riesgo por la Comisión Antiviolencia. Una consideración poco habitual para una cita en una categoría en la que cada jornada se disputan decenas de partidos sin ninguna presencia policial. [Así sobreviven los clubes más pequeños del fútbol español]

Como ocurre en el fútbol profesional, la Comisión Estatal contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, órgano dependiente del Consejo Superior de Deportes, decide los partidos de Tercera división que se declaran de alto riesgo. «Esta es una categoría variopinta en la que conviven equipos de capitales, de pueblos y también de barrios. Todos nos conocemos, coincidimos temporada tras temporada, el ambiente es familiar y es raro que se produzcan incidentes graves, aunque algunos cuentan con grupos ultras», aclaran a ABC desde ProLiga, la entidad que aglutina a más de 350 conjuntos de esta categoría. «Realmente no hay un protocolo concreto de actuación en esta división, pero, si existen precedentes de altercados cercanos en el tiempo o algún tipo de amenaza, los clubes dan aviso a la Policía a través de Delegación de Gobierno, que también informa a la Comisión Antiviolencia», añade el portavoz de la asociación de clubes.

Refuerzo policial

Si existen sospechas de incidentes por la rivalidad entre aficiones, normalmente es suficiente con reforzar la dotación policial o de la Guardia Civil porque, en la mayoría de los recintos de Tercera división, las entradas apenas llegan a doscientos espectadores. Pero cuando equipos con una gran masa social juegan como visitantes, especialmente en los derbis, las medidas se extreman y, en situaciones especiales, se llega a la declaración de «partido de alto riesgo». Es el caso del Atlético Levante-Castellón de este domingo, en el que los albinegros estarán arropados por tres mil aficionados en el Ciutat de Valencia, estadio con capacidad para 26.000 espectadores. El filial granota juega habitualmente en las instalaciones de la Ciudad Deportiva de Buñol, pero este encuentro, al que ambos llegan empatados a puntos y en el que estará en juego el liderato del Grupo VI, se ha trasladado de escenario para aumentar la seguridad de los asistentes.

En noviembre se disputó en El Helmántico de Salamanca uno de los partidos con más «morbo» que se puede ver esta temporada en esta categoría, pero no fue declarado de alto riesgo a pesar de la nueva y fuerte rivalidad entre el Salmantino y el Unionistas, que afrontaron su primer derbi de la historia. «Se tomaron medidas especiales de seguridad, pero no se declaró de alto riesgo, jamás un partido nuestro ha tenido esa calificación. Cuando se desplaza, la afición de Unionistas siempre trata de hermanarse con los seguidores rivales. Sucedió la temporada pasada en Villamuriel y Tordesillas, y este curso en León ante el Virgen del Camino», afirman desde el club charro a este periódico.

Incidentes graves

A pesar del ambiente deportivo que reina habitualmente en los partidos, las imágenes de violencia no son ajenas a esta categoría. El pasado curso, la Tercera división madrileña se vio empañada por una brutal pelea en la que intervinieron ultras, futbolistas, familiares de jugadores y aficionados. Aquel derbi en el Corredor del Henares no había sido declarado de alto riesgo. Tampoco un Amanecer-Badajoz jugado en noviembre de 2016 en el que ultras visitantes se liaron a golpes con aficionados locales.