Íñigo López atiende a los medios tras su puesta en libertad tras su detención
Íñigo López atiende a los medios tras su puesta en libertad tras su detención - EFE
Mafias de los amaños

Aranda e Íñigo López diseñaron el amaño del Sariñena-Cariñena

Los pinchazos al malagueño situaron al entonces jugador del Huesca en la organización criminal

MadridActualizado:

La suspensión del jugador del Depor Íñigo López aún no está resuelta, pero su estrategia de defenderse acusando a sus antiguos compañeros le puede pasar factura. Ayer, en una entrevista a «El Mundo», no hizo sino apuntalar su papel de «intermediario», que le atribuye el juez de instrucción en la trama de amaños de partidos de fútbol en las tres divisiones. Los investigadores de la operación Oikos escucharon su nombre por primera vez en una conversación con el presunto cabecilla de la trama, el exfutbolista Carlos Aranda. El malagueño estaba siendo investigado junto a varios miembros de su clan familiar desde 2017 por la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de Málaga en la operación Topo, contra el tráfico de estupefacientes y el blanqueo de capitales. En uno de los pinchazos telefónicos Aranda y López, entonces jugador del Huesca, hablaban sobre cómo amañar el partido entre dos equipos aragoneses de Tercera: el Sariñena y el Cariñena.

La compra del partido no se consiguió, según informó la Policía Nacional, pero esa escucha, y varias más que figuran en el sumario, sirvieron a los agentes para iniciar la investigacion contra la trama -coliderada por Raúl Bravo- y para relacionar a Íñigo López con la organización criminal que tenía como uno de sus fines «determinar el resultado de partidos de fútbol».

López quedó en libertad tras depositar una fianza de 75.000 euros el pasado 30 de mayo. Según su abogado se le investiga por los delitos de corrupción entre particulares, predeterminación del resultado de competiciones deportivas y cooperación necesaria en un delito de estafa por las apuestas. En la entrevista concedida ayer, el jugador admitió que existía un pacto con el Nástic para que su equipo, el Huesca, que ya había ascendido, perdiera en la última jornada de la temporada 2017-18. Reconoció además que medió con Agustín Lasaosa, presidente del equipo, para que pagara a Aranda una deuda de 100.000 euros, pero negó relación con los apostantes que dispararon las alarmas tras ese partido y aseguró que el malagueño nunca le había llamado para apostar. Las investigaciones lo desmienten.

Sin embargo, no se refirió en ningún momento al intento de compra no consumado del partido de Tercera entre los equipos aragoneses. Según la Policía, tras el fracaso del amaño los jugadores implicados se comprometieron a compensar las pérdidas realizando otro en el futuro. Aunque no han trascendido las razones de esta intentona fallida, los especialistas consultados explican que es un buen negocio. «Se gana menos, pero también la inversión es menor. El mercado detecta antes el amaño por la fluctuación, es más sensible porque hay menos apostantes, tiene menos margen». Y esta podría ser la clave de por qué Aranda, López y el resto de implicados no consiguieron su propósito. El Huesca-Nástic hizo saltar las alarmas, pero a posteriori.

López dice que no sabe si su excompañero Carlos Aranda tiene o no relación con el tráfico de drogas, pero es esa actividad y la de blanqueo de capitales la que marcó el punto de partida de Oikos. La operación Topo, que instruye un juzgado de Málaga, permitió tirar del hilo a partir de las intervenciones telefónicas. «Son los amos de El Palo (el popular barrio malagueño de Aranda)», explica un policía a ABC en referencia al exjugador y su clan familiar. Además de la mencionada operación Topo, él y varios miembros más de Los Aranda fueron detenidos en 2007 por blanqueo de capitales procedentes del narcotráfico en la llamada operación Chavo en la que también cayó un director de banco y varios gestores. Él quedó en libertad y fue absuelto posteriormente. Esta era además continuación de otro servicio policial -la operación Ocho- que acabó con 41 kilos de cocaína intervenidos. Las intervenciones telefónicas fueron anuladas y el recurso aún está en el Tribunal Supremo.

Varias detenciones

Pero Carlos Aranda acumula un historial de detenciones en las bases policiales digno de un delincuente cualificado. La primera orden de detención y personación dictada por un juzgado de Málaga es de 1997. Desde entonces y hasta 2018 ha sido detenido por blanqueo, malos tratos, quebrantamiento de condena, lesiones y extorsion y ha tenido reclamaciones judiciales en Málaga, Soria, Torremolinos y Albacete. Dos de esas órdenes de búsqueda y detención son por delitos de lesiones en 2006 y 2007. La última vez que fue arrestado antes de la trama de los amaños fue en agosto del año pasado por una extorsión. Siempre se ha librado de la cárcel.