Vizcaíno, González y Pina, en la Feria de Sevilla de 2015.
Vizcaíno, González y Pina, en la Feria de Sevilla de 2015.

CÁDIZ CF

Del atraco en El Carpio al atracón en la Feria de Sevilla

Tras las denuncias por la alineación de Kiko Femenía y el 'Caso Brugal', el Córdoba rompía relaciones con el Cádiz CF; años después, directiva y afición han recuperado la buena sintonía

Por  7:00 h.

Cádiz CF y Córdoba empiezan a recuperar las buenas relaciones que siempre han mantenido y que se deterioraron, muchísimo, en los últimos años. Los dos clubes han pasado de lanzarse acusaciones, con patadas por debajo de la mesa, a colaborar en el reparto de entradas para los aficionados visitantes con precios lógicos para la categoría y con un límite razonable. Buenos tiempos entre dos equipos vecinos con una hinchada similar y que debe corroborarse este domingo con la marea amarilla que inundará la ciudad califal.

La sintonía saltaba por los aires en el verano de 2008. Ambas escuadras pelearon hasta la última jornada por la permanencia en Segunda División. Sobre el terreno de juego lograba el objetivo el equipo blanquiverde, dirigido entonces por Jose González, tras el penalti fallido de Abraham Paz en el Rico Pérez en el tiempo de descuento.

Sin embargo, la historia se complicó. El Cádiz CF denunció la alineación indebida del futbolista del Hércules Kiko Femenía. Aunque la sanción sería para los alicantinos, de prosperar la denuncia el gran perjudicado era el Córdoba, que ocuparía la plaza de descenso que guardaba el conjunto gaditano. Ni qué decir tiene el enfado de la directiva cordobesista y de gran parte de su afición, que criticaba que los amarillos lucharan por sus intereses porque eran directamente opuestos a los suyos.

Dos años después. 2010. Y la primera película contó con una secuela. Los de Carranza vuelven a descender (con Víctor Espárrago en el banquillo) después de un efímero regreso a la categoría de plata. Entonces, se destapa el escándalo del ‘Caso Brugal’: delitos de soborno, extorsión y tráfico de influencias en los contratos públicos de recogida de basuras en Alicante. Y los ‘pinchazos’ telefónicos al mandamás del Hércules, Enrique Ortiz, desvelan la presunta compra del portero rival Raúl Navas en el duelo contra el Córdoba (4-0).

De nuevo, los mismos protagonistas. El Cádiz CF permanece atento a la nueva situación, pues si actúa la Justicia supondría el descenso del Hércules por alterar ilícitamente la competición y la permanencia del equipo amarillo. El presidente del Córdoba, por aquel entonces José Miguel Salinas, estalla y rompe relaciones con la entidad gaditana: «Primero fue con la alineación indebida del Hércules y ahora esto. Lo que tienen que hacer es meter más goles y no intentar ascender en los despachos. El Cádiz ha hecho un daño reputacional a nuestro club al presentar una denuncia de 15 páginas, 11 de recortes de periódico, ante los organismos deportivos. Este es el segundo año en los últimos tres en el que el Cádiz intenta perjudicarnos. Tiene una afición de Primera, un equipo de Segunda y un organismo de Segunda B».

Dos episodios horrendos. Y aún no había entrado en juego el peculiar mandatario cordobesista, Carlos González, el de ‘La Copa mola’, las entradas de bebés a precio de adultos y quien ha vetado durante mucho tiempo a los principales medios de comunicación de la ciudad. No gustó que la Justicia, en febrero de 2013, diera la razón al Cádiz por el caso Kiko Femenía aunque sin reparar el daño cometido.

Pero el tercer encontronazo se produjo meses mas tarde, a finales de octubre. En el Grupo IV de Segunda, los amarillos se enfrentaban a domicilio al filial del cuadro blanquiverde. En lugar de fijar el enfrentamiento en el Nuevo Arcángel, un detalle que han tenido Betis y Sevilla con sus respectivos estadios para poder albergar a la afición gaditana, el presidente mandaba a los cadistas al humildísimo campo de El Carpio (a 30 kilómetros de la capital).

Florentino Manzano, con Carlos González en el partido en El Carpio.

Florentino Manzano, con Carlos González en el partido en El Carpio.

Un terreno que en lo simbólico suponía un golpe muy duro para la entidad centenaria. Para colmo, fijaba los precios a 20 euros mientras que el primer equipo en Segunda costaba incluso menos (sólo 12). Un atraco, con esa imagen de Alessandro Gaucci y Florentino Manzano viendo el choque a pie de campo junto a los hinchas visitantes (1-1 quedó aquel partido).

Los tiempos cambian y si lo hacen las personas pues toda transición es más fácil. Locos por el Balón desembarca en la Tacita, y Manolo Vizcaíno y Quique Pina guardan una buena relación, hasta de amistad, con su homólogo en el Córdoba. En la Feria de Abril, el presidente cuelga en su cuenta personal de Twitter una imagen del triunvirato, por entonces dirigentes principales de Cádiz, Córdoba y Granada.

Desde entonces todo ha sido una balsa de aceite. Muchos cordobesistas disfrutaron del triunfo de su equipo en la Copa del Rey, con un excelente trato de la parroquia local, y el club califal ha elevado el número de entradas para los aficionados amarillos que acudan este domingo al choque liguero. Casi un millar a 15 euros. “Estos son estrategias de directivos. Espero que las aficiones sigan hermanándose como hasta ahora porque esto no nos afecta”, señalaba hace seis años Tomás Expósito, presidente de la Federación de Peñas del Córdoba. Una gota de lucidez en un mar de incomprensión que se ha secado con el tiempo.