La afición cadista apoyó a su equipo en el último entrenamiento antes del partido con el Oviedo.
La afición cadista apoyó a su equipo en el último entrenamiento antes del partido con el Oviedo.

CÁDIZ CF

Cádiz CF – Real Oviedo (PREVIA) Tic, tac, tic, tac…

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Por  11:38 h.

Tic, tac, tic, tac… Así están muchos corazones cadistas. Lo pone en su twitter el primero de ellos y lo siente toda su legión. Tic, tac, tic, tac… El reloj del Cádiz CF lleva descontando minutos desde que el pasado lunes 18 de mayo el sorteo le enfrentase al Real Oviedo, un gigante dormido que ha despertado justo cuando otro le ha dado un manotazo de realidad. Tic, tac, tic, tac… No queda nada, casi nada. Una mañana, una tarde, nada. Tic, tac, tic, tac… Es aquí y ahora. Se acabó esperar. Es en vuestra casa, que es la de todos, es ante los vuestros, que somos todos. La oportunidad la pintan calva. Hay que subir, muchachos. Y darle a la afición esa merecida fiesta después de tantos y tantos y tantos y y tantos sinsabores.

Rodará el balón a eso de las seis de la tarde y con él echarán a rodar cantidad de corazones. Se estima que cerca de 19.000 estarán en el estadio, pero otros tantos estarán pegados al transistor, a internet, e incluso al televisor. Y es que, aunque al principio no se iba a televisar el encuentro, ahora la situación es diferente. Al final, Canal + Liga y 8TV.

Lo que tenga que darse se narrará por las ondas, se verá a través de la televisión o se escribirá por los soportes de la web. Y no, ni ahora ni nunca se han preparado encerronas en este coliseo de los sueños. Y mira que a su equipo lo han encerrado cantidad de veces, en cantidad de ocasiones. Aquí, en Carranza, se han dejado celebrar muchas cosas ante las lágrimas de una afición que jamás la ha pagado con nadie que no sea su equipo. Aquí, medio ascendió a Primera la Real y aquí, tras un robo a mano armada (¡y televisado!) subió a Segunda el Lugo.

Y aquí se tragaron muchas lágrimas, pero no, no se encerró a nadie. Por esos, las insinuaciones de encerrona desde el norte del país que se la cuenten, si quieren, a Don Pelayo, pero aquí, en Cádiz, tierra de la libertad, ni mijita. Puede que tengan más historias, que entrenadores de talla mundial se han sentado en su banquillo, que internacionales se hayan puesto su camiseta, que conozcan Europa con botas de taco y no con chanclas, pero lecciones a un club que se levanta y que se sigue levantando de sus miserias, ni una.

El ambiente se ha caldeado, sí, pero que conste que nadie de amarillo se inventó que un tío grande y con patillas estuviera haciendo daño a Mantecón. Y ya puestos, que conste que los tontos –que los hay en todos lados- que empañaron una fiesta del fútbol llevaban bufanditas azules del Oviedo. Que conste. Así que las lágrimas a San Pedro y las historias a Don Pelayo.

Desahogado el texto, queda lo importante y de lo que menos se ha hablado estos días, el balón. Pero no pasa nada. Esta vez, no. Al frente del plantel, el Cádiz CF tiene este año un entrenador que se apodera de la mente de sus jugadores y les hace creer en todo.

Los primeros minutos disputados en el Tartiere, esa caldera que muchos pintaban infernal, son la prueba más evidente de que este Cádiz CF no se amilana ni en las puertas del averno. Seguro de sí mismo, este Cádiz CF mira a sus rivales con el respeto y la humildad que nunca puede faltar, pero con la confianza y serenidad que da sentirse capaz. Y así, en menos de media hora envió a su afición un mensaje que poco antes muchos temían no poder leer: ‘Volveremos vivos, habrá eliminatoria y ojito que nos crecemos y regresamos ganando’.

Al final, las tablas en el marcador dejaron la eliminatoria igualada, pero el cadismo, pasado el cabreo por la expulsión de Garrido, dio por bueno un resultado que en Carranza hace partir a su equipo como ascendido.

Y claro que el 1-1 es bueno. Lástima de aquella madera que se interpuso entre Servando y el 0-2, pero el Cádiz CF dio señales de que puede estar por encima del Real Oviedo, el equipo con mejores números de Segunda B y con una media de edad y experiencia idónea para combatir un ‘play off’ de ascenso.

Sin lanzar las campanas al vuelo

Pasada la euforia, analizado el partido y planteando la vuelta, la cosa es seria. No será nada fácil. Claudio lo sabe y desde el primer momento que entró en el vestuario del Tartiere, felicitó a los suyos por el esfuerzo y les recordó lo que nadie había olvidado, el ascenso sigue estando muy lejos y hay que seguir peleándolo. Si cabe, más aún.

Porque el Oviedo será más peligroso fuera que en casa. Jugará más liberado, sin la responsabilidad de asumir el control del juego pese a que tiene que buscar un gol. El juego de estrategia ha comenzado y quien mueva antes, dará a conocer al enemigo qué fórmula ha elegido para conseguir el objetivo. Alternativas hay varias. Egea deberá poner más fútbol sobre el verde y puede que Erice u Omgba se queden en el banquillo para meter a Generelo, que ha llegado muy justo al momento más importante de la temporada. Si es así, el Oviedo saldrá a ganar jugando. En caso contrario, optará por racanería para sorprender al rival. Por su parte, Claudio repetirá el once de la ida, con el que más cómodo se siente su equipo, más ordenado, tanto para atacar como para defender. La única duda puede estar en el lateral zurdo, donde las ganas y coraje de Tomás no son garantía para frenar a Susaeta. La incógnita es saber si sí lo es Alberto Prada. Quien salga de los dos, valdrá.

Ficha del partido

Cádiz CF: Aulestia, Mantecón, Servando, Josete, Tomás, Espinosa, Garrido, Villar, Kike Márquez, Fran Machado y Jona.

Real Oviedo: Esteban, Nacho, D. Bautista, Jonathan Vila, David, Omgba, Generelo, Borja Valle, Susaeta, Héctor Font y Linares.

Árbitro: Alberola Rojas, manchego.

Estadio: Ramón de Carranza (18.00)