Aridane, uno de los bastiones del Cádiz CF del ascenso.
Aridane, uno de los bastiones del Cádiz CF del ascenso.

Cádiz CF

Aridane: «De pequeño era delantero y hasta lloraba por el pelo»

El central canario del Cádiz CF lleva desde los 15 años fuera de su casa y ha madurado bastante gracias a ser «fuerte de mente»

Por  16:50 h.

Aridane Hernández recibe a CANAL AMARILLO una mañana cálida pese a adentrarse la estación invernal. Lo hace pasadas las once y media de la mañana y se presta a la sesión fotográfica en uno de los campos de césped artificial del Rosal. Tímido y educado, el central canario se encierra con el redactor en la sala de prensa de la ciudad deportiva para atender pacientemente a todas las preguntas de una entrevista relajada y alejada del ruido del día a día en El Rosal, donde previamente ha accedido a firmar cuantos autógrafos le han pedido muchos aficionados que han aprovechado el primer día de entrenamiento para acercarse a ver a sus héroes. Uno de ellos es Aridane, que ha sido de lo más solicitados junto a Dani Güiza.

Recién acabada la sesión de trabajo, en calzonas y sudadera, el canario no hace esperar y en cuanto el responsable de prensa se lo pide, atiende puntualmente la llamada del periodista. Acaba de llegar de Canarias, de pasar la Navidad junto a su familia. Fin de año le tocó pasarlo en Alicante, junto a la de su novia. Es lo que toca.

Aridane es un tipo tranquilo, que le gusta no hacer esperar a nadie y al que le encanta la bachata y la salsa. Pero en verdad escucha de todo, “un poco de rock también“, el que se suele poner en casa para lavarse el pelo a su rollo. Por eso prefiere en su baño y no en el vestuario. Entre otras cosas, para que sus compañeros no tengan que esperarle.

Ha madurado mucho en su vida. Es lo que tiene vivir lejos de casa desde los quince años. Por eso mismo añora las lentejas de su madre. “Pero lentejas con gofio”, reivindica acerca de una harina de trigo en polvo muy de su tierra. Como buen canario, de no ser futbolista le hubiera gustado vivir la vida subido en una ola. Surfero de ‘boogie’, al que se suele montar en su tiempo libre si el mar está no está peligroso no vaya a lesionarse.

Tiene una hermana mayor a la que echa de menos desde Jerez, donde reside y advierte que “¡hay muchos cadistas!”. En Cádiz está muy bien. Piensa que es “una ciudad particular donde hay de todo y donde la gente es admirable. Es verdad que ahora las cosas van bien…”. Lo dice Aridane, el defensa que pasó de la burla de la grada al elogio constante.

-El Cádiz CF ha llegado al parón casi que en la cresta de la ola, también como usted, que debuta en la categoría. ¿Se ha sorprendido de su potencial en una división hasta entonces desconocida y de mayor rango?

-Con el Valladolid me convocaron algunas veces con el primer equipo pero no llegué a debutar pese a hacer dos años la pretemporada con el primer equipo. Y no, no creo que esté sorprendido con mi rendimiento porque yo sabía desde el principio que con trabajo y con mis condiciones, unidas a la confianza, iba a responder en el campo. Es cierto que este año la exigencia es mucho mayor en Segunda, pero con trabajo y constancia se supera todo.

-Imagino que estará cansado ya que le recuerden sus malos inicios en el Cádiz CF, esa bronca en la grada. ¿Cómo se llevó y qué recuerda de Claudio, que incluso se encaró con la grada pidiéndole que cesasen los pitos porque se estaba ‘dañando’ a uno de los suyos?

-Ante todo, sabía adonde venía. Pero no sabía de la multitud de expectación que genera este club. Y sí, al principio me afectó un poco. Me afectaron las críticas y, sobre todo, que no me apoyasen en la grada. Pero eso es cosa del fútbol. En cuanto a Claudio, sólo tengo palabras de agradecimiento para él porque él fue el artífice que yo me sintiera importante en el campo y en el equipo y que llegase a rendir como estoy rindiendo ahora.

-El otro día Cervera recordó su situación con la que está pasando su compañero Eddy Silvestre. Dijo que ojalá se repitiese lo mismo y acabase destacando. ¿Ha hablado con Eddy para aconsejarle o darle ánimos por eso de que sabe lo que es pasar por eso?

-Sí, claro que he hablado con él. Somos amigos y vecinos en Jerez. Tiene que tener  paciencia y centrarse en trabajar día a día. Seguro que con trabajo, los pitos se convierten en aplausos. Y sobre todo, tiene que tener paciencia porque la afición del Cádiz es así. Llevar como mejor pueda las críticas y trabajando con mucha constancia. Esto solo se consigue así.

-Hagamos memoria para el cadismo que no lo conozca a fondo. ¿Dónde nace?

-En Las Palmas de Gran Canaria…

-Pues todos los datos lo sitúan en Tuineje, Fuerteventura.

-Sí, lo que pasa es que yo soy desde pequeño de Fuerteventura, de donde son mis padres.

-¿Hasta cuándo juega allí al fútbol y cómo sale de las islas?

-Me voy con 15 años a Madrid, siendo cadete. Yo jugaba en el equipo de mi pueblo, el Gran Tarajal. Ese año teníamos un gran equipo y nos clasificamos para la fase final del Campeonato de España. Eso era algo histórico que un equipo de pueblo como el nuestro se metiera ahí dentro. Se jugaba en Aranda del Duero (Burgos) y fue ahí donde hice un buen papel. Me vieron los del Madrid y me ficharon.

-Pero apenas está un año en La Fábrica. ¿Cómo le fue?

-Estuve un año entrenando con ellos una semana y como me verían un poco con el nivel flojo me cedieron al Valladolid dos años. Ahí seguí creciendo y mejorando y la verdad que ir a Valladolid fue lo mejor porque aquello era como mi segunda casa. Estabas en la residencia, te daban de comer, te lavaban la ropa, te daban estudios y te daban un pequeño sueldo, o no sé cómo llamarlo porque éramos muy jóvenes, pero te daban lo suficiente como para que te sintieras importante y a la vez responsable de tu economía. La verdad que tengo muy buenos recuerdos y dejé muy buenos amigos allí.

-Después de esos dos años, ¿qué le esperaba?

-Vuelvo al Madrid para estar el año que me queda. Tendría ya 17 años y entro cuando en el club acaba de llegar como presidente Ramón Calderón y en el primer equipo está Fabio Capello. Jugué en el División de Honor de Alejandro Menéndez e hicimos un buen papel. Quedamos primeros y llegamos a la final del Campeonato de España, pero perdimos contra el Valencia 3-1.

-Volvamos a la infancia. ¿De pequeño también jugabas como defensa?

-No, no, que va. Yo empecé jugando de delantero centro en el fútbol 7. Era alto y canijo. Marcaba muchos goles, pero ya después fui pasando hacia detrás. De delantero a mediocentro y del centro del campo a la defensa. En Aranda de Duero, donde me ficha el Madrid, jugaba como mediocentro.

-¿Con quién le comparaban cuando jugaba de delantero y en quién se fijaba?

-Henry, Ronaldo… ‘el gordo’. Más que me comparaban, eran los jugadores que me gustaban, de clase mundial. Pero no tenía ningún mote.

-Bueno ya que saca el tema de los motes, ¿cómo lleva el cachondeo que hay con su pelo aquí en Cádiz?

-Lo llevo bien. Siempre he tenido el pelo así y estoy acostumbrado. Es verdad que de pequeño no me gustaba y me lo pelaba corto porque con los amigos, a esa edad, era diferente. No me gustaba que todo el mundo me señalase a mí por el pelo y me lo pelaba corto, como los chavales de mi edad, que lo llevaban liso y ‘cortadíto’ para allí o para allá y yo siempre con el pelo rizado. Era el diferente y había gente que se reía y tal. Ya sabe, cuando eres pequeño esas cosas te afectan más y de vez en cuando lloraba por eso, pero uno se acaba acostumbrando porque es lo que hay.

-¿Cómo lo lleva para tratar ese pelo en el vestuario de un equipo? Con los viajes, desplazamientos y demás, ¿le ha tenido que esperar mucho tiempo el autobús del equipo en algún que otro estadio?  

-No, no. Yo intento siempre lavarme el pelo en casa, para hacerlo con calma. No en el vestuario. Ya en mi casa, me pongo mi música sin prisas porque este pelo tiene su proceso.

-¿Qué música le gusta?

-Me gusta de todo. Quizás más la salsa, la bachata, el rock. Escucho de todo.

-¿Dónde da el paso hacia la defensa?

-En Valladolid.

-Ha pasado por todas las posiciones de la columna vertebral de un equipo. ¿En qué posición le habría gustado consolidarse?

-Ya hace tres o cuatro, y con una edad en la que tienes que decidirte, me convencí por la defensa porque la verdad que es donde más destaco y saco mi mejor rendimiento.

-¿Qué entrenador le ha marcado?

-Pereira. Fue en Valladolid, en cadete. Era el entrenador y a la vez nos cuidaba en la residencia. Siempre estaba encima mía, no sólo en lo deportivo, también en lo personal. Sabía que yo llegaba de Canarias, que era mi primera experiencia fuera de mis casa, lejos de mi familia, mis amigos y mis padres. No sólo por ser buen entrenador, sino por ser un buen formador. Siempre estaba ahí cuando me pasaba algo o me decía que no dudase en pedirle lo que fuese si lo necesitaba que para estaba él. Eso me marcó.

-¿Qué se aprende en la cantera del Real Madrid?

-Sobre todo disciplina y ser fuerte de mente. Porque es evidente que te encuentras en la mejor ciudad del mundo para un joven; a esto hay que unirle que estás en el Madrid, el mejor equipo del mundo, y quieras o no te vienes arriba y conoces la noche. Tienes que ser fuerte de mente y sobre todo tener mucha exigencia porque sabes que estás en el mejor club del mundo y que te marca una exigencia máxima.

-Desde los 15 años fuera de casa, lejos de la familia, de los amigos, de la tierra… ¿Lamenta algo que se haya perdido por culpa de su juventud?

-No añoro nada porque si no me voy no me hubiera pasado lo que me está pasando y no estaría aquí y por tanto no sería futbolista, que es lo quise siempre ser. Si quieres unos objetivos tienes que apartar una serie de cosas como es la familia y los amigos aunque te duela. Tiene que tirar para delante porque no queda otra: además, los amigos y la familia siempre van a estar ahí, para lo bueno y sobre todo para lo malo.

-Su fichaje con el Cádiz CF (a través del Granada) generó alguna controversia porque se le colocaba en el Olot. De hecho, la prensa catalana no daba crédito días antes a que acabase en el Cádiz CF. ¿Cómo fue la historia?

-Fue un poco rara, sí. Yo acababa de jugar con el Eldense y es verdad que había firmado un precontrato con el Olot. Lo hice muy temprano y nos precipitamos porque quedaba mucho verano por delante. No fuimos pacientes y luego me llamó el Granada, que se había fijado en mí. Y una oferta como esa no se podía rechazar.

-¿Es el primer contacto que tiene con Pina y Cordero? ¿Qué tal son como dirigentes?

-Sí. De ellos puedo decir que son personas extraordinarias, muy cercanas también y que te apoyan siempre en lo bueno y en lo malo.

-¿Cómo se vivió en el vestuario la guerra entre Vizcaíno y Pina?

-Éramos ajenos a ellos porque era un tema de ellos, administrativo. Por equis motivos no solucionaron los problemas como debían, pero en el vestuario estuvimos ajenos a esos problemas siempre. Todos éramos del Cádiz CF.

-¿Cuándo cambió la mentalidad del vestuario para comenzar  a pensar que el ascenso era posible pese a lo que se vio en el final de la Liga regular?

-La llegada de Cervera fue fundamental, aunque es verdad que no empezamos bien porque era un entrenador nuevo, con unas ideas totalmente opuestas a las de Claudio y esos nos costó cogerlas al principio, pero con trabajo y constancia se consigue todo lo que te propongas.