Paco Sanz es uno de los entrenadores más veteranos del colegio San Felipe Neri.
Paco Sanz es uno de los entrenadores más veteranos del colegio San Felipe Neri. - Antonio Vázquez
BALONCESTO BASE

Un entrenador en valores deportivos

Paco Sanz lleva 25 años formando a los alumnos y alumnas de baloncesto de San Felipe Neri, con las que acaba de ganar el oro en las Olimpiadas Marianistas

CádizActualizado:

Toda una vida pegada a un colegio y a una canasta. Así, a bote pronto, puede definirse la vida de Paco Sanz Lustres, un amante de la educación en valores y del baloncesto, que para él, van unidos.

Más de veinte años lleva formando a jóvenes de la ciudad dentro del patio del colegio San Felipe Neri, donde jugó como alumno y donde hace más de dos décadas entrena como formador. Pese a su amplio bagaje en el banquillo no ha sido hasta este año que no ha conseguido el oro en las Olimpiadas Marianistas celebradas en el colegio Amoros de Madrid en lo que han sido sus vigésimoquintas olimpiadas. Como alumno compitió en tres (Valencia, Vitoria y Jerez). Fue precisamente en Cádiz donde debutó como entrenador. Corría el año 1993, el del estreno del polideportivo del colegio gaditano. Pero antes de llegar al oro en Madrid, Paco ha quemado muchas otras etapas.

«Cuando dejé de ser alumno, el entonces coordinador de baloncesto del colegio, Rafa Galeano, me propuso colaborar comenzando por llevar un equipo para probar. Comencé con el Alevín C y la experiencia me gustó. Hasta hoy», cuenta Sanz.

El hecho de pasar de la pista al banquillo confiesa que lo llevó muy bien. «Mis comienzos de entrenador los compaginé con los de jugador. Yo por esa época, mediados de los 90, jugaba bastante en ligas universitarias y locales. Pero con el paso del tiempo comencé a disfrutar más en el banquillo que en la pista», cuenta Paco, que ve en su labor de formar algo más, mucho más, que algo meramente táctico. «Ser educador en este colegio no es solo entrenar sino también formar. El resultado no importa tanto como la formación en valores, sobre todo en este colegio. Para mí es una satisfacción personal, y de lo que me siento muy orgulloso, ver los resultados obtenidos en las personas que he entrenado y han salido del colegio y se sienten muy identificados con los valores que aquí les inculcamos anclados en el respeto», se explica Paco.

Su primera Olimpiada en el banquillo fue la del 93, celebrada en Cádiz. «Fue muy raro verme sin jugar y de pronto pasar a responsabilizarme de doce o trece niños o niñas. Al principio pesa esa responsabilidad pero con los años vas apreciándola», dice orgulloso.

Esta última Olimpiada, celebrada en Madrid del 27 al 30 de diciembre, Paco ha estado al frente de un equipo de ocho entrenadores que se han repartido seis equipos. Su Infantil femenino ha logrado colgarse el oro bajo todo pronóstico al imponerse (46-56) en la final a El Pilar, las favoritas y que ya ganaron a San Felipe en la fase previa. «Nos tocó el grupo de la muerte con Ciudad Real, El Pilar y Valencia, pero las chicas han estado como lo que son, magníficas».

Son muchas las palabras de agradeciemiento que tiene para su grupo. Confiesa que hace dos años, coincidiendo con el final de un ciclo de un equipo al que entrenó durante siete años, estuvo cerca de dejarlo o, al menos, darse un año de descanso. Afortunadamente, le convencieron para seguir y todo indica que ha vuelto a ilusionarse con un equipo que no ha podido empezar con mejor pie. «Son unas chicas que viven para el baloncesto y que no solo juegan para pasarlo bien, que es el objetivo, eso no hay que olvidarlo. Pero verlas interesándose por las rivales, por otros resultados y por la competición en sí te hace pensar que ha valido la pena», admite un entrenador que ahora mismo no sabe colocar su horizonte. «Este equipo ha comenzado muy bien y me da fuerzas e ilusión para seguir trabajando», avisa.

San Felipe regresa cargado de metales

Un año más, San Felipe Neri dio mucho de que hablar en el medallero de la Olimpiada Marianista.No es para menos, los alumnos del centro gaditano se trajeron del colegio Hermanos Amoros de Madrid un total de 25 medallas; diez por equipos y quince individuales.

Comenzando por equipos, San Felipe Neri se subió a lo alto del podio, además de en infantil femenino de baloncesto, en voleibol cadete femenino, fútbol siete alevín masculino, fútbol sala alevín femenino y atletismo infantil femenino. Las platas corrieron a cargo de los equipos de fútbol sala juvenil femenino, balonmano infantil masculino, atletismo cadete y alevín femenino. Y bronce para el equipo de natación alevín masculino.

Ya en el plano individual, el infantil Gonzalo Altero se colgó el oro en salto de altura y longitud. Lo propio hizo la cadete Lucía Revenga en velocidad y salto de longitud. Teresa García se hizo también con el oro en el salto de altura alevín mientras que las cadetes fueron las primeras en el 4x100.

El capítulo de las medallas de plata lo abre Raúl Ortega, que fue segundo en el salto de altura infantil, al igual que Marta León en fondo alevín y María Navarro en fondo cadete, además de las chicas del relevo 4x60 alevín. Se llevaron el bronce Fran Palomo en velocidad infantil y el relevo alevín del 4x60 masculino.

San Felipe Neri capturó tres medallas en natación –una plata y dos bronces–. Pablo Castellanos quedó subcampeón en la modalidad de 50 metros espalda en la categoría alevín. Virginia Palma se hizo con tercer puesto en 50 metros braza alevín, y Pablo Fernández logró la misma plaza en 50 metos espalda infantil.

El Colegio Santa María de Zaragoza tomará el relevo el año que viene de Hermanos Amorós y será la sede de la próxima edición de la Olimpiada Marianista en diciembre de 2019, una cita a la que no faltará San Felipe Neri.

Un año más, más allá de los resultados puramente deportivos, alumnos de unos y otros centros de la orden marianista disfrutaron de la convivencia.