DopajeLos atletas detenidos, autotransfusiones y salarios de 7.000 euros

La Policía vuelve a detectar dopaje con sangre en deportistas de nivel medio

Actualizado:

Como vasos comunicantes que se entrelazan, los submundos del dopaje han entregado una nueva colección de deportistas tramposos ante el juez. La operación Chamberí, que acabó con la detención del atleta campeón de Europa de 5.000 metros (Ilias Fifa), ha desembocado en la operación Relevo. Seis atletas de nivel medio arrestados el pasado 13 de junio con un nombre potente a la cabeza, el etíope residente en Madrid Gizaw Bekele, vencedor de la última media maratón en Madrid.

La Policía Nacional se incautó de EPO, hormona del crecimiento, insulina y testosterona. También de palometas y material preparado para la práctica de autotransfusiones. Desde hace dos años en la operación Astur (diez detenidos con el exciclista Alexis Rodríguez como líder), no se detectaba el cauce del dopaje en bolsas de sangre, aquel negocio de Eufemiano Fuentes y sus clientes en la operación Puerto.

Además de Bekele, fueron detenidos Rachid Najid, supuesto seleccionador de atletismo de Holanda y Túnez; el marroquí nacionalizado español Said Aitadi, que fue campeón de España; Malika Asahssah, mujer de Najid y que actualmente cumple sanción de cuatro años por dopaje; Fatima Ayachi, considerada una promesa del atletismo y Abebe Mulugeta, que ejercía como correo para comprar las sustancias dopantes en Italia, Marruecos y Francia.

En Calatayud

La red ha sido acusada de tráfico de medicamentos. Y empleaba los cauces habituales y conocidos por los investigadores. El enlace adquiría los medicamentos en farmacias de países del extranjero, los deportistas aprovechaban sus desplazamientos para abastecerse de productos que luego distribuían y en el eje se encontraba un presunto entrenador sin título, Rachid Najid. Y todo se centralizaba desde una localidad tranquila, de vida barata y bien comunicada, Calatayud. En la localidad aragonesa estaba la rama marroquí y en Madrid, el sector etíope. La Policía Nacional acreditó los constantes viajes de los integrantes de la red de Madrid a Calatayud para llevar a cabo la compra de fármacos.

Y, como siempre, los usuarios del dopaje usaban un lenguaje en clave para identificar las sustancias ilegales. Hablaban de «zanahorias» para referirse a los inyectables y «guisantes», para las pastillas o píldoras.

En realidad, estos atletas habían construido su modo de vida en torno al dopaje y a los premios económicos de las carreras, como la media maratón de Madrid ganada por Bekele. Aunque no son deportistas muy conocidos por el gran público, su salario mensual podía alcanzar los 7.000 euros, según fuentes de la investigación.

El dopaje en las pruebas populares es desde hace tiempo una preocupación y motivo de seguimiento de la Agencia Española Antidopaje. Gracias a los medicamentos, los atletas de la trama podían vivir holgadamente. La inscripción en una media maratón en Madrid ronda los 50 euros. La maratón, 70. Un ganador de una prueba popular se puede agenciar entre 500 y mil euros. El de la media maratón de Madrid, 1.700, además de otros extras. Los deportistas africanos no corrían una o dos al mes, sino varias, según la información que fue ofrecida a ABC.