Anglada Cerezuela lleva más de 200 conciertos en apenas 3 años
Anglada Cerezuela lleva más de 200 conciertos en apenas 3 años - ABC

Anglada Cerezuela: «Mientras nos quede energía no vamos a permitir que el rock se muera»

El dúo surgido en 2016 de una feliz y puntual colaboración lanza su segundo disco, «Detrás del corazón», y sigue recorriendo España

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Anglada Cerezuela viven la música con una ilusión desmedida, como debe ser. El dúo formado por Jaime Anglada y la actriz Carolina Cerezuela se lió la manta a la cabeza en 2016, sobre todo ella saliendo de su red de seguridad interpretativa, y se lanzó a la carretera para tocar y tocar (más de 200 conciertos) en todo garito y teatro que surgiera, con la poderosísima convicción que encontraban al mirar en su interior y ver que no podían ser más felices. La contagiosa alegría de este grupo de pop-rock procede del que hace lo que le gusta en la vida, no todos se atreven. Su último disco se llama «Detrás del corazón».

Antes que nada, contad cómo surge vuestra unión.

Carolina: Nos presenta una amiga en común para hacer una canción benéfica y cuando termina esa colaboración muy puntual pues Jaime se queda con la sensación de que qué bien han encajado las voces y lo bonito y lo bien que nos lo habíamos pasado. Y yo siento ese tirón que viene como de dentro, de que qué pena que se haya acabado porque siento que quiero más. Y un día, me hace una proposición: «Oye, Carol, ¿qué te parece si hacemos más?». Y entonces a mí me entra un subidón de adrenalina y me digo: «¿Y por qué no? Y aquí estamos, presentando nuestro segundo disco.

Lleváis tres años: ¿qué balance hacéis y adónde os gustaría llegar?

Jaime: Dónde vamos a llegar... ya sabes que en el mundo del arte no nos podemos poner límites. Creo que los límites es frenarte, no tenemos límites. El balance es increíblemente positivo, porque, al final, seguimos. Vivimos en un país en el que gusta señalar con el dedo, lleno de prejuicios, y nosotros hemos hecho caso omiso a todo lo que sucede y lo único que hacemos es seguir trabajando y haciendo canciones y amigos. Cada concierto, un amigo. Nosotros nos conocemos en febrero de 2016 y en octubre de ese año ya estamos grabando nuestro primer disco. En marzo del 17 sale y en febrero del 18 estamos viajando Nashville porque no nos conformamos, queremos dar ese salto adelante y buscar el mejor sastre a nuestras canciones. Vamos a Nashville donde encontramos a unos músicos maravillosos en la capital del country. El balance es muy positivo. Y tenemos canciones para un tercer disco.

Parece que os lo pasáis como niños.

Jaime: Nos lo pasamos como niños, chupi, teta, nos lo pasamos de puta madre. He encontrado en Carol a mi mejor o una de mis mejores amigas y amigos. Como chica y como chico, he encontrado en Carol mi mejor amigo.

Lleváis, nada menos, que 200 conciertos. ¿Qué es lo que más os cuesta de la vida de carretera aparte de no ver a la familia?

Carolina: Somos un poco raritos y es que las incomodidades nos gustan. La carretera tiene una magia que te permite tener tiempo dentro de un coche, un tren o un avión para pensar, escuchar música, para tomar decisiones o mirar un atardecer o parar en un bar de carretera y disfrutar de un café. Es verdad que hay días que pasas sueño, que llegas cansado y agotado pero es que nos gusta eso. Nos gusta tener un concierto en Barcelona y llegar con tres horas de antelación y pasear para conocer la zona. Como tenemos hijos, es muy difícil salir de casa pero también intentamos coger el último avión y el primero de vuelta.

Jaime: Tengo que revelarte un secreto, ya que nos lo has pedido, y es algo que nos cuesta muchísimo y está por encima de nuestros hijos y matrimonios: nos cuesta mucho decir que no a la siguiente gasolinera y su bolsa de patatas fritas.

¿Pinchando en el coche cómo os repartís?

Jaime: Tenemos nuestras listas de Spoti y vamos tirando...

¿Pero hay algún grupo que a uno le encante y al otro aborrezca?

Jaime: Siempre los hay sí... y por eso esas canciones nunca suenan en el coche (risas).

¿Os planteáis Latinoamérica?

Carolina: Sí, además ahora estamos con una agencia de managment que se llama Red Level Events y tienen las miras puestas en Latinoamérica. Es un objetivo bastante próximo y probable que el año que viene las canciones de Anglada Cerezuela den el salto.

Según los datos que manejo, gustáis mucho entre las mujeres maduras. ¿A qué se debe?

Jaime: ¡A mí!

(Carolina se parte de risa)

Jaime: No sabíamos ese dato.

Carolina: Sabes que creo, que la música tiene muchas vertientes. Hay música que te pones para ir al gimnasio, otra que te pones para conducir... O sea, de fondo. Creo que nuestra música es para pararte a escucharla, la puedes poner de fondo pero las canciones cuentan historias, cuentan emociones y creo que, efectivamente, la gente que señalas es de un target que cuando pone un disco se para a escuchar. Porque para eso se necesita, más que una madurez musical, una madurez emocional. Te han pasado cosas en la vida para entender esas canciones. Necesitas haber sufrido por amor, haber echado de menos, o que te hayan dejado... O sea, para entender «mis sueños son gatos de calle que arañan en tu portal» necesitas tener años de vida.

¿La versión de Los Chunguitos de «Me quedo contigo» cómo surge?

Jaime: Pues en esos viajes en el coche. Nos miramos y dijimos: tenemos que hacer esta versión. Íbamos a hacerla en directo pero, cuando nos fuimos a Nashville, pensamos que teníamos que hacerla. Hacer una versión de Los Chunguitos en Nashville con un pedal steel con músicos americanos y, la verdad, es que como dice muchas veces Carol «la música no tiene fronteras». Y algo tan bonito y tan de raíz como Los Chunguitos llevarlo a algo también tan de raíz como es Nashville...

¿Cómo os veis el uno al otro, qué os aportáis artísticamente?

Jaime: A mí Carol me ha exigido mucho, cosa que le agradezco. Y me ha aportado muchas cosas y sobre todo compañía y seguridad. Porque yo he estado mucho tiempo solo por lo que encontrar un acompañante en el camino... no siempre quieres caminar con cualquiera, y con Carol siempre sabía que podía hacerlo y sin conocernos. Ahora ya sé por qué. Como ella dice, yo soy su lado masculino y ella es mi lado femenino. Me ha exigido tanto que ha conseguido que salgan las mejores canciones, me ha obligado a no conformarme con la primera frase. Y luego lo bien que lo pasamos. También tenemos nuestras peloteras, porque no estamos de acuerdo y, al final, es casi como una relación sin serlo. Somos los dos muy comprometidos y cuando pones el corazón y el alma en cada canción es normal que a veces te pase. Podría pegarme hasta mañana diciendo cosas bonitas de Carol.

Carolina: ¡Y se ha quedado tan ancho! Más que a nivel profesional, que evidentemente tiene cosas muy buenas y por eso decido salir de mi zona de confort y meterme en la música, creo que no lo haría si no llego a encontrar el cobijo que encuentro en Jaime. Yo destacaría dos cosas de él: que tiene muy buen fondo, es muy buena persona. Y luego la predisposición a la risa, a la comicidad, a intentar hacerme reír... sabe entenderme. Y no sé si es fácil o difícil pero lo hace. Así facilita el trabajo y cuando se mezclan esas horas profesionales y personales sirve para saberte entender, sabe a dónde quieres ir. Es un regalazo en la vida, un lujo y no siempre se consigue.

Respecto a lo de vivir de la música, ¿desde vuestro prisma cómo lo veis?

Jaime: Nosotros vivimos de la música, yo personalmente llevo 25 años viviendo de ella o, como decimos coloquialmente, malviviendo de la música. Hay veces que vivir de la música o del deporte parece que tienes que tener una mansión y un Bentley en la puerta y no se trata de eso. Porque seas músico no tienes por qué tener todos los lujos habidos y por haber. Nos levantamos por la mañana y pensamos en canciones, escribiendo canciones y por las noches las cantamos en cualquier garito o teatro. Eso es vivir de la música, de, por y para la música. Y es verdad que tiene que haber una compensación de la música. Luego viene la parte más social o celebrity, pero nosotros somos músicos de tres acordes. Carol y yo decimos siempre: «Ahora mismo hay una persona componiendo una canción». Y no sabemos dónde va a llegar esa canción que igual nos hace llorar, nos hace reír... Ese trabajo es maravilloso.

El rock, como actitud, no ha muerto pero ¿no creeis que los chavales cogen menos las guitarras?

Jaime: Es verdad que los tiempos están cambiando, que se está haciendo mucha música desde el ordenador. De hecho, nosotros podemos hacer cosas. Pero creo que llevan muchos años diciendo que el rock ha muerto y gente que lo ha utilizando en sus canciones y son como eslogans, y es cierto que se está derivando a algo que los más románticos no deseamos. Pero creo que ese momento no va a llegar. El resurgir del rock and roll siempre aparece. Con permiso de Carol pero si le pones una guitarra a su hijo Carlitos, no sabes cómo toca su hijo de cuatro años la guitarra. Mientras haya niños así que quieran seguir tocando un instrumento entonces tenemos un trabajo nosotros de que no se pierda ese oficio de escritor de canciones y el oficio de guitarrista. Y el oficio de coger una guitarra de madera hermosísima, una Gibson, una Martin, una Taylor o una Hermida, o una Ramírez por no dejar aparte esos fabricantes españoles... Argh! Yo creo que no y deseo que no. Y por mi parte por poco que pueda voy a trabajar por mantener vivo ese rock y esa forma de escribir canciones. Nosotros seguimos haciendo canciones de dos voces y una guitarra. Entonces, así es.

Carolina: La magia yo creo que lo que estamos hablando el público también lo siente. Cuando tocamos con la banda el concierto es maravilloso mucho más bailongo y redondo. Pero realmente la magia que se crea con un concierto en acústico esa magia es imposible de generar en otro tipo de formato. Por la cercanía y la ganancia con el público, el feeling que se crea y esa manera tan orgánica de tocar una canción no se puede conseguir cuando tocas con la banda.

Jaime: Antes tenías que grabar en una cinta en un sobre acolchado, envolverla y mandarla a una discográfica, presentarte allí para intentar conseguir una audición... Y ahora cualquier persona pone su canción en Youtube y con un click... Los niños de hoy en día saben tanto: saben ser empresarios y creativos o músicos a la vez. Pero esa no es mi parte, yo sigo siendo un músico un poquito más romántico. Y la verdad es que te puedo decir dos cosas: recomendaría a toda esta gente que escuchara esa canción de Neil Young que es «Hey hey, my my (rock and roll never die)» que es una canción maravillosa que además dice que “prefiero estar oxidado a arder en ello”. Entonces, no vamos a permitir que eso suceda, no podemos permitirlo. Todo está cambiando, y nosotros somos usuarios de cosas que otros románticos pueden decir... Es como a un aficionado a los coches clásicos y que de repente tiene que llevar un coche eléctrico y esa persona podría decir: «¿Pero qué está pasando? Lo que hay que hacer es quemar gasolina». Los tiempos están cambiando.

¿Lo vivís con disgusto?

Jaime: Lo vivimos con romanticismo y con nostalgia de que no suceda, y con coraje para seguir manteniéndolo. Por eso Carol y yo seguimos manteniendo el formato de dos voces y una guitarra y cuando metemos instrumentos metemos instrumentos acústicos como una batería y un bajo. Pero seguimos manteniendo lo que es una banda de rock, por eso, por nuestro romanticismo, nos fuimos Nashville a grabar y, además, cogimos un coche y nos fuimos a Memphis. Y sabes qué pasa, que cuando entras en los estudios de Sun Records se te ponen todos los pelos de punta. Ahí nació el rock and roll. Pues habiendo estado en la cuna del rock and roll, te puedo asegurar que Anglada Cerezuela no va a permitir por su parte, mientras a ellos les quede energía, permitir que el rock and roll se muera.

Anglada hemos leído que eres amigo del Rey. ¿Qué canción le tocaríais si lo tuvierais delante?

Jaime: Cualquiera. Es que todas las canciones son bonitas, tanto de «Manzana de caramelo» como de «Detrás del corazón». Tocaríamos cualquiera, pero al Rey, a ti, a Cristiano Ronaldo y al portero de aquí abajo. No me planteo eso, Carol y yo tenemos un repertorio inmenso y creemos en todas las canciones. Cuando haces un repertorio largo de dos horas, Carol y yo siempre decimos que la primera canción es muy importante. Si tuviera una persona delante podríamos cantar «Me falta una canción», «Cada parte de mí», «Conmigo» o «Envenéname». Cuando estamos tocando no diferenciamos para quién estamos cantando.

Si pudierais iros de gira un buen tiempo con un grupo o un artista, con ¿cuál sería?

Carolina: Con Bruce Springsteen. Me iría por muchos motivos, por la eminencia musical que es, porque me encanta su música y porque le encanta a mi hijo y a Jaime. Para mí no habría otra opción.

Jaime: Pues no tengo huevos a cambiar de grupo.