Javier Ruibal mezcla en este nuevo disco diferentes sonoridades para conseguir una nueva.
Javier Ruibal mezcla en este nuevo disco diferentes sonoridades para conseguir una nueva. - L.V.
MÚSICA

Javier Ruibal: «No espero que me hagan profeta»

El cantautor portuense, que estrena disco en octubre, desea que la gente conviva con su música y se vea reflejada en ella

CÁDIZActualizado:

El cantautor portuense, Javier Ruibal, cumple más de 35 años en la música. Ahora está a punto de sacar un nuevo disco, que saldrá en octubre. Un trabajo que ha sido producido por su hijo y que «está pensado en hacer disfrutar». En esa línea aterriza este viernes en el Royal Hideaway Sessions de Sancti Petri para conectar con su público más cercano en una noche especial.

Más de tres décadas dedicándose a la música, ¿qué más le queda por hacer?

Ahora que le he cogido el tranquillo, seguir. Continuar divirtiéndome e intentando divertir a los demás también. El resultado de cómo sea, nunca se sabe. No sé qué voy a componer mañana pero si lo hago con el mismo espíritu y las mismas ganas supongo que saldrá bonito.

¿Cómo hace para conjugar el amor y el humor en sus letras?

Creo que todo es una cuestión del ánimo con el que compones, propones y el que escucha. Ojalá fuéramos propensos solo a la felicidad y no a ninguna otra cosa. Todos queremos ser queridos, querer y además reírnos mucho. Supongo que una de las cualidades más bonitas del ser humano es el amor y luego la capacidad de sonreír y de disfrutar. Para compaginarlo creo que es una cuestión vocacional, por eso elegí este oficio. Había que venir a la vida a pasarlo bien y a estar contentos. Lo que más me ha contentado siempre ha sido la música y comunicarle a la gente.

Disfrutaremos de su música este viernes en el Royal Hideaway de Sancti Petri, ¿cuáles son sus sensaciones para este concierto?

Siempre vamos al escenario con la vocación de emocionar y divertir. Cuando estás haciéndolo para tu público más cercano y cómplice tiene, además, un añadido de estímulo. Me satisface y me da mucho placer cantar para mi gente; la que se ha criado con las mismas sonoridades que yo, el paisaje y que le alumbra el mismo sol. Así que creo que en este concierto se dará también algo que no es igual en todas partes; el hecho de que todos somos del mismo lugar y podemos entender mucho mejor los guiños a nuestro entorno e incluso a nuestro sentido del humor y nuestra manera de vivir y nuestra filosofía.

Ahora que actúa en su tierra y con su público más cercano, ¿cree que ha conseguido ser profeta en su tierra?

La frase tiene su razón en el sentido de que el exceso de proximidad a veces nos quita la capacidad para ver los valores y los encantos de los más cercanos. Es decir, hay gente que le quita importancia por el exceso de cotidianidad; y perdemos la perspectiva. Por otra parte, el profeta es el tipo que anuncia algo que va a venir. El refrán está bien, no es que crea o estoy anunciando nada que la gente no sepa, pero creo que sí he conseguido conectar con la gente de mi entorno. Los que me conocen y me siguen pueden sentirse representados a través de mi modo de componer y de escribir, porque uno no puede negar su genética y su crianza. Esto aparece en las letras y la música. No espero que me hagan profeta, sino que convivan conmigo y se vean reflejados en lo que cuento.

¿Habrá un adelanto del disco en el concierto?

Claro, eso siempre. Nunca he guardado todo ahí tacañamente para crear expectación. Creo que hay que ser generoso y también sondear para comprobar cómo funcionan las canciones. Cantaré algunas del disco nuevo, eso por supuesto.

¿Puede adelantar algo de su último trabajo?

Saldrá en octubre y ahora estamos mezclándolo. Está producido por Javi, mi hijo y con arreglos e instrumentación de José Recacha, con los que tocaré en el Hideaway. El disco contiene un montón de canciones, algunas en mi línea de mezclar sonoridades de diferentes sitios, intentando crear una sonoridad nueva; mientras que otras son muy diferentes a mi estilo. Por ejemplo, en los textos hay una historia de negros que quieren regresar a África, una historia de amor y reencarnación y otra historia que habla de una flamenca japonesa que sueña con que la acepten en el mundo del flamenco y que tiene arte para rabiar. También hablo de una bella navegante y le dedico una canción a mi hijo para darle las gracias por ser mi más fiel cómplice y amigo. Más o menos por ahí van las cosas y también hay un pequeño tirón de orejas a los políticos.

¿Cómo ha quedado el proceso de creación?

Hay algunas cosas que están en un contexto musical que no había trabajado antes. De lo que estoy muy contento y orgulloso es de la producción que ha hecho Javi, porque el disco suena impresionante. Consigo oírlo como si no fuera mío y decir qué bien suena esto. Uno siempre se mira en el espejo y lo primero que ve es el granito que tiene al lado de la nariz, no si estás bien ese día o tiene buen semblante. Consigo oírlo sin escudriñarme, sino para disfrutarlo. Era un disco para disfrutar. Ha quedado muy elegante y grande de sonoridad. Está muy espacioso y se oye todo muy bien. Los arreglos son preciosos y han tocado músicos magníficos, de los mejores de este país. Hay también alguna sorpresa por la colaboración de un cantante no español. Hasta ahí puedo leer.

Las redes sociales se han convertido en un escaparate del trabajo de muchos artistas independientes, ¿le hubiera gustado tener esta herramienta en sus comienzos?

Hubiera sido muy bueno por la facilidad de divulgación y la inmediatez. No te cuelas en la televisión de la gente, sino en el bolsillo; donde está el teléfono. Eso era una cosa impensable en aquellos tiempos. Pero claro, no por tener una mayor red de difusión vas a conseguir que los buscadores den contigo. Hay tanta cantidad y oferta que para que alguien busque el tipo de música que haces tiene que ser porque alguien le haga de chivato. Como hemos hecho toda la vida, el boca-oreja. También hay un hándicap, todo lo que está colgado en las redes difícilmente nos da un tipo de remuneración, es decir, ganamos divulgación pero perdemos rentabilidades que nos puede ayudar para autoproducirnos en el siguiente disco, como es mi caso. El soporte de las redes estaría muy bien si alguien hiciera una ley que realmente no permitiera que cualquiera pueda descargar miles de canciones sin que los autores perciban ni un solo céntimo. Ahí creo que ha habido una dejadez. Se ha pasado de casi perseguir al céntimo, a que nadie dé nada. No es por hacer contabilidades sobre cosas creativas y artísticas, pero que somos personas que vivimos de nuestro trabajo.

Galardonado con el Premio Nacional de Músicas Actuales, ¿qué significó para su carrera?

Fue algo bonito, un guiño de complicidad; un estamos contigo o sigue por donde ibas que merece la pena. Luego el darle a la música española el rango de la aportación cultural, agradezco la altísima consideración. Sobre todo por los artistas que han sido galardonados otros años que son singulares y no van, precisamente, por el éxito, sino por el largo recorrido y por hacer arte con sosiego y esmero. Nadie te va a decir que un verso está mal si tú no sabes verlo, con lo cual eres el primero que tienes que echar al cajón de los desechos los versos que son malos, las melodías que son malas o que son menores. Creo que en mi caso puede ser eso lo que se premie.

¿Qué le parecería que Joaquín Sabina fuera pregonero para el carnaval de 2019?

Me parece muy bien que sea alguien como él, que escribe también y que tiene mucho arte. Seguramente aportará a la fiesta algo muy bueno; estoy seguro. Lo hará a su estilo y su manera, como siempre ocurre con todos los pregoneros. Estoy seguro que hará un pregón estupendo, como casi todos los que ha habido. Cualquiera sabe que el carnaval tampoco es cuestión precisamente de que lo más ilustrado del planeta haga cosas aquí, sino más bien es el pueblo el que saca de sus entresijos su propia filosofía. Si el consigue hilar toda la ilustración que tiene con la inmediatez y lo popular que tiene Cádiz hará un pregón estupendo; espero que acierte.