El Archivo Provincial rastrea el origen de los 'chicucos'

En su 'documento destacado' muestra las redes del comercio montañés en Cádiz a través de la empresa González de la Sierra

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El Archivo Histórico Provincial continúa con su labor de difusión de sus fondos con un nuevo Documento Destacado. En esta ocasión, la institución presenta las huellas de las redes del comercio montañés en Cádiz. Para ello cuenta con los papeles de la empresa centenaria González de la Sierra,

Según destaca la administración autonómica en la explicación de estos documentos, la Ley de Patrimonio Histórico Español como la Ley de Documentos, Archivos y Patrimonio Documental de Andalucía reconocen como Patrimonio Documental la documentación de más de 100 años de antigüedad generada por las empresas de cualquier índole.

Exceptuando algunos casos, de empresas bodegueras con una larga trayectoria que mantienen la documentación en sus propios archivos, o industrias desaparecidas cuya documentación fue donada o adquirida por la Consejería de Cultura (Industria Vigorito o Rafael de la Viesca) son pocos los testimonios que han llegado de la actividad empresarial en la bahía gaditana, especialmente de empresas mercantiles, teniendo en cuenta el elevado volumen de éstas que se constituyeron desde el siglo XVII en adelante y especialmente tras el traslado en 1717 de la Casa de Contratación y el Consulado de Cargadores de Sevilla a Cádiz.

Los montañeses llegaron a constituir una numerosa colonia que monopolizaría el comercio gaditano al por menor

Los papeles que guarda el Archivo Histórico Provincial y que ahora se exhiben en su sede de Cánovas del Castillo, en Cádiz, pertenecen precisamente a una de esas empresas comerciales fundada por un montañés a mediados del siglo XVIII, que arrancó con un primer almacén en la plaza Villavicencio, y que ha llegado hasta la actualidad con algunos cambios de nombre y de actividad, que ejemplifica claramente la dinámica comercial en Cádiz en los siglos XVIII y XIX, en el paso desde el pequeño comercio al comercio ultramarino a gran escala, la acumulación de propiedades, la diversificación de actividades (bodegas, transportes, seguros…) a través de una sólida red social formada por familiares y paisanos, que bien desde Cádiz bien desde las Montañas de Santander, participaban en dichos negocios.

Con el Decreto de Felipe V de 8 de mayo de 1717, trasladando la Casa de Contratación de Sevilla a Cádiz, comienza una época de florecimiento económico y prosperidad comercial en la bahía gaditana al concentrarse en su puerto el tráfico marítimo con las colonias de ultramar.

Las excelentes posibilidades de enriquecimiento que, en pleno siglo XVIII, ofrecía Cádiz, provocaron un consistente flujo de inmigración; una parte de esta emigración estaba constituida por grupos extranjeros, portugueses, ingleses, franceses, holandeses, prusianos… pero también de españoles, de otras zonas de Andalucía –de núcleos urbanos como Sevilla o Córdoba– y sobre todo de las áreas del norte peninsular, País Vasco y Cantabria. Precisamente, desde la zona de la provincia cántabra conocida como Las Montañas, individuos solos y familias enteras se trasladaron a Cádiz, dando un impulso significativo al despegue comercial gaditano.

Chicucos desde niños

Esta afluencia desde la zona cántabra tuvo notable repercusión en la ciudad de Cádiz en primer lugar, y luego en otras ciudades de la bahía ya que los montañeses llegaron a constituir una numerosa colonia que monopolizaría el comercio gaditano al por menor, regentando almacenes de comestibles y tabernas, aunque una vez arraigados y viendo incrementado el volumen de sus negocios pasaron a ampliarlos, entrando de lleno en el comercio colonial.

«Al amparo de estos comerciantes y debido especialmente al vínculo que nunca perdieron con su tierra así como a la solidaridad familiar y de paisanaje, fueron incorporándose a ese entramado otros individuos, los chicucos», subraya la Junta.

Éstos eran de procedencia modesta, y a temprana edad, con doce o trece años, llegaban a Cádiz con lo puesto, a trabajar y aprender el oficio en las tiendas de un vecino del pueblo, previo acuerdo de éste con los padres, gracias muchas veces a la intercesión o recomendación de alguno de los familiares del empresario que residía en el norte. El empresario se comprometía a alojarlo, mantenerlo y enseñarle el oficio y, a cambio, se beneficiaba de una mano de obra económica y de confianza, que pronto prosperaría, acabando muchas veces regentando alguno de los negocios de su mentor, o abriendo uno propio.

De entre la extensa serie de correspondencia, que mayoritariamente es de tipo comercial con los distintos agentes, proveedores o clientes en Hamburgo, Manila, Londres, Nueva York o Suecia, también encontramos correspondencia con la familia radicada los pueblos de Cantabria (Villapresente, Cerrazo, Vispieres, Lloredo, Torrelavega etc) en la que se entremezclan los asuntos económicos con los familiares. En ellas no faltan tampoco las recomendaciones para que se coloque en algún almacén a los hijos de vecinos del pueblo o se inste a a que tengan un buen comportamiento para con la familia.

Los almacenes de Montañeses

La actividad originaria de la empresa González de la Sierra fue el almacén de comestibles fundado por Juan de Agüera y su mujer, Juliana Pérez de la Sierra, naturales de Cerrazo, en la plaza Bizencio (entre Candelaria y Barrocal) en 1730.

A su muerte, la gestión del negocio la asume José de Agüera, único hijo varón del matrimonio que regentará el negocio en su nombre y en el de sus seis hermanas que residían en su tierra de origen. Posteriormente el almacén es trasladado a unos locales bajo la muralla que sería el almacén principal, a partir del cual abrieron varias sucursales en Cádiz, La Carraca y Puerto Real. A la muerte de éste sin descendencia el patrimonio quedó en manos de sus seis hermanas y sus cónyuges, que ya participaban como socios en las distintas compañías creadas para la gestión de los almacenes.

El 'Documento destacado' resalta la siguiente bibliografía para la elaboración de esta explicación:

Lepore, Amadeo: 'Mercado y Empresa en Europa. La empresa González de la Sierra en el comercio gaditano entre los siglos XVIII y XIX'. UCA, 2010.

Aramburu-Zabala, Miguel Ángel y Soldevilla Oria, Consuelo: 'Jándalos. Arte y sociedad entre Cantabria y Andalucía'. Santander. Ediciones de la Universidad de Cantabria. 2013.