El galerista Alberto de Juan junto a una pieza de la serie «Lagos», del artista Miler Lagos
El galerista Alberto de Juan junto a una pieza de la serie «Lagos», del artista Miler Lagos - M. GAIL

ARCO'19Alberto de Juan: «Cuando veo una obra de arte no miro el sexo del artista»

El galerista madrileño, propietario de la firma Max Estrella, reconoce que el porcentaje de hombres en el arte es mayor al de mujeres, por lo que se necesita equilibrio. Así prepara su equipo una nueva edición de ARCO

MADRID Actualizado: Guardar
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La internacionalización. Esa es la clave por la que Max Estrella, la galería de Alberto de Juan, se mantiene en pie. «El 70% de las ventas de nuestra galería son en el extranjero», declara. Considera que Madrid es la «periferia del arte» y la mejor forma de sobrevivir es la expansión. Para él, lo más importante es que los artistas no se centren solo en su país de origen. «Hoy las trayectorias de los artistas son internacionales o no son», asegura. Y para conseguir esto, las galerías son «absolutamente esenciales». Alega que los que no tienen una galería se ven obligados a ejercer muchas profesiones simultáneamente y pierden un tiempo muy valioso de inspiración, de pensar.

Salir de la galería

Alberto de Juan insiste en que hay que «intentar salir de la galería». Así se consigue ver las diversas reacciones de la gente. «El doble filo del arte contemporáneo, que a mí me atrae mucho, es que nadie está en posesión de la verdad», expresa. El arte llena a la gente de dudas, lo que no significa que sea algo malo. Para el galerista, es fundamental: «La duda la empieza teniendo el artista mientras hace su trabajo e investiga y lo que está claro es que el arte tiene muchas lecturas».

« Me considero un superviviente de una época en la que hemos pasado casi diez años remando»

Han sido muchos los artistas que han pasado por la galería, pero no todos han podido despegarse de ella. «Algunos llevan 20 años trabajando con nosotros», se enorgullece Alberto de Juan. Aunque un elemento muy común en su espacio sea la arquitectura, cuenta con creadores de toda índole. «Me gusta trabajar con artistas que viven su propio tiempo, que reflexionan en torno a la modernidad entendida como actualidad», afirma.

También considera que el término «site specific» tiene un peso enorme, pues para que el público visite la exposición «tiene que ocurrir algo especial en tu espacio». Por eso, el artista debería adaptar el planteamiento de su obra a un ámbito específico. Tan trascendente es esto para él, que lo aplica a sus ferias. En ARCO siempre procura buscar la armonía en su estand, de modo que las piezas expuestas «mantengan un diálogo»: «No puede haber un conflicto entre unas obras y otras».

Sin embargo, ese equilibrio del que habla Alberto de Juan, no llega a tocar todas las patas de las que se compone el arte. Confiesa que ya ha sido criticado por «no tener paridad» entre sus artistas. Explica que él recibe más propuestas de hombres que de mujeres, y eso se refleja en su galería. A la nueva edición de ARCO llevará doce artistas, de los cuales solo cuatro son mujeres. Alberto de Juan aclara: «Yo cuando veo una obra de arte no me pongo a mirar el sexo del artista», pero reconoce que es un punto en el que se debería prestar más atención.

ARCO, «termómetro de arte»

La Feria ARCO es muy selectiva y muchas galerías se quedan fuera. Max Estrella es una de las pocas que lleva años sin perderse este acontecimiento. Alberto de Juan ve la feria como un «buen termómetro para ver cómo va el arte contemporáneoen España». Al principio, asegura, ARCO tenía gran peso porque el mercado en nuestro país aún no era internacional. Considera que este «espacio de exposiones» en Madrid ha sido de gran ayuda para la tarea de difusión del arte.

«Me gusta trabajar con artistas que viven su propio tiempo, que reflexionan en torno a la modernidad entendida como actualidad»

«Los principios de ARCO eran muy ilusionantes porque el interés hacia el arte contemporáneo estaba en plena expansión», recuerda el galerista. Fue a partir de 2008 cuando la crisis económica «pega un golpe» y «cae esa atención por parte del coleccionista de clase media y de instituciones». Es ahora en 2019 cuando esta galería volverá a disponer del máximo espacio en ARCO, los 150 metros cuadrados que una vez tuvo. «Me considero un superviviente de una época en la que hemos pasado casi diez años remando», señala Alberto de Juan.