Templo de Angkor Wat (Camboya) - PABLO M. DÍEZ

Angkor, la punta del iceberg jemer

Un estudio con láser halla grandes ciudades enterradas junto a estos monumentales templos de Camboya, apogeo del mayor imperio del siglo XII

Corresponsal en AsiaActualizado:

Si lo que queda en pie de los templos de Angkor, en Camboya, es una de las maravillas del mundo, lo que no se ve parece aún más impresionante. Así la asegura el equipo de arqueólogos que, escaneando el terreno con una innovadora técnica láser, ha descubierto un conjunto de ciudades enterradas bajo la jungla en los alrededores de Angkor.

Hasta ahora se pensaba que sus cientos de templos de piedra, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1992, eran el culmen del imperio jemer, que duró desde el siglo IX hasta el XV y fue uno de los mayores del planeta al extenderse por Camboya, Laos y Tailandia. Pero Angkor podría ser solo la punta del iceberg porque el nuevo hallazgo amenaza con hacer palidecer sus espectaculares monumentos.

«Hemos descubierto ciudades enteras bajo la selva que nadie sabía que estaban allí», explicaba el fin de semana al diario británico «The Guardian» el arqueólogo australiano Damian Evans, responsable de este estudio financiado por el Consejo Europeo de Investigación. Tras encontrar en 2012 una red de núcleos urbanos conectados a Angkor e incluso una ciudad, Mahendraparvata, enterrada bajo el cercano monte Kulen, el equipo de Evans ha averiguado por fin sus dimensiones reales al hallar todo lo que sigue sepultado por la maleza. «Antes solo habíamos descubierto una parte; esta vez lo tenemos todo y es grande, del tamaño de Phnom Penh», calculó el arqueólogo refiriéndose a la actual capital camboyana.

A tenor de su estudio, publicado ayer por el Diario de Ciencia Arqueológica, bajo tierra quedan numerosas ciudades que podrían haber llegado a albergar a un millón de habitantes y habrían constituido el imperio más poderoso del mundo durante su apogeo, en el siglo XII. Además de monumentales edificios de piedra, dichas ciudades contaban con laberínticos jardines y sistemas de riego con presas que los historiadores no sabían que ya existían en esa época.

Para encontrar estas ciudades bajo tierra, los investigadores han sondeado 1.900 kilómetros cuadrados de la selva con un láser disparado desde un helicóptero, con el que han separado las distintas capas del terreno y dibujado un mapa en tren dimensiones. Gracias a esta tecnología, denominada Lidar, han hallado sepultada una ciudad que podría tener 22 kilómetros cuadrados, el doble de lo que ocupa el complejo de Angkor.

Por ese motivo, el hallazgo del doctor Evans puede obligar a reescribir la historia del imperio jemer, tanto su importancia como su misteriosa desaparición en el siglo XV. «Hay una idea generalizada de que los tailandeses los invadieron y todo el mundo huyó al sur, pero eso no ocurrió porque, según ha revelado el estudio aéreo, no hay ciudades a las que hubieran escapado», razona Evans, quien cree que su descubrimiento «pone en cuestión la noción del hundimiento de Angkor».

Su origen se remonta al siglo IX, cuando el rey Jayavarman II (802-850) unificó Camboya y levantó la capital influido por el templo hindú de Prambanan y el budista de Borobudur, que conocía por haber pasado su juventud en la isla indonesia de Java. A partir de entonces, el imperio fue expandiéndose y Angkor creciendo porque cada monarca quería superar la obra de su antecesor. Tras un primer declive, Suryavarman II (1112-52) volvió a unificar el reino y construyó el principal templo de Angkor. Desde ahí se accede a la «gran ciudad» de diez kilómetros cuadrados levantada por Jayavarman VII (1181-1219).

Tras dominar el Sudeste Asiático, la decadencia de este imperio sigue siendo un enigma. Los templos de Angkor, que están considerados el mayor complejo religioso del mundo, fueron el asentamiento urbano más poblado de la era pre-industrial. Pero, tras la caída de esta civilización, sus cientos de edificios fueron engullidos por la espesa maleza tropical hasta que el explorador francés Henri Mouhot los «redescubrió» en la década de 1860.

Desde que los primeros 200 turistas extranjeros llegaron en 1907, arqueólogos y visitantes han acudido hipnotizados al descomunal conjunto de Angkor, que sigue detenido en el tiempo como un fósil del imperio jemer. Tras el horrible paréntesis de la guerra de Vietnam, cuando Camboya sufrió bombardeos americanos, y la brutal época de los Jemeres Rojos (1975-79), Angkor y la cercana localidad de Siem Reap no volvieron a recuperar su esplendor hasta los años 90. Tras aparecer en películas como «Lara Croft: Tomb Raider», con Angelina Jolie, sus ruinas son el destino más famoso de Camboya. Y, al parecer, solo la punta del iceberg jemer.