Ilustración del cartel de la inciaitvia #11defebrero, que agrupa más de 2.500 actividades por toda España durante el Dia internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia
Ilustración del cartel de la inciaitvia #11defebrero, que agrupa más de 2.500 actividades por toda España durante el Dia internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia - MariadeLAlamort

Las mujeres de ciencia desafían los tópicos

Consideradas «rara avis» dentro del ámbito STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), estas cinco mujeres opinan sobre su posición en un mundo donde la presencia femenina se reduce a menos de un tercio en los mejores casos

Madrid Actualizado: Guardar
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Las cifras hablan de un problema de sexos en el ámbito STEM (las siglas en inglés para las disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas): las mujeres solo representan un 39% del total de investigadoras en España -aunque aprobamos con más nota que en la Unión Europea, donde la media se sitúa en un 33%-. Aunque hay paridad en las tesis entre nombres masculinos y femeninos, solo el 21% de estas mujeres llegan a ser catedráticas. Y los datos no mejoran en el ámbito privado: según información facilitada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, el 18% de los 7 millones de profesionales que trabajan en el sector de las nuevas tecnologías en nuestro país son mujeres -y aquí estamos peor que en la UE, ya que a nivel comunitario la media se eleva hasta el 30%-.

Muchos agentes señalan que la solución a esta cuestión está en lo más básico, en la educación. La «invisibilización» de mujeres como referentes en sus campos, la expansión de esteroptipos equivocados y sesgados en las redes sociales, la falta de nombres de mujer en los libros de texto o la distinción por género en los juguetes (como el viejo mito de que los niños juegan con robots y coches y las niñas solo muñecas y cocinas) son los factores que provocan que la presencia femenina siempre haya sido escasa y que incluso se esté reduciendo en las carreras científicas. En concreto, según datos del Ministerio de Educación, en el curso 2016-2017 el porcentaje de matrículas de mujeres en Físicas fue del 25,4%; en Ingeniería y Arquitectura del 28,7%; y en Informática tan solo el 12,02%. Este último caso es paradigmático porque presenta una disminución muy marcada en los últimos años: en 2007 era del 17,57%; y en 1992 se situaba en un ahora lejano 26,11%.

Sin embargo, son muchas las mujeres que pugnan porque la atención se enfoque en las se dedican al ámbito STEM y no en las que faltan, para acabar dando la vuelta a los números que tan básicos son en su área. Aquí la historia y la opinión de cinco de esos nombres que hoy celebran el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, jornada que España conmemorará con más de 2.500 actividades repartidas por toda la geografía.

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  1. «Con suerte, cuando yo llegue habrán cambiado los datos» (Sandra Díaz - estudiante de 4º de la ESO)

    ISABEL PERMUY

    Desde pequeña, a Sandra Díaz Aguilar le han llamado la atención las cosas exactas. Y en la exactitud, las reinas son las matemáticas. «Algo es así y no hay forma de cambiarlo», dice a ABC por teléfono esta chica de 16 años que acaba de entrar en el proyecto STEM Talent Girl impulsado por la Fudación ASTi en colaboración con el programa de L’Oréal-UNESCO For Women in Science. Hace unos meses, ella y sus amigas se enteraron de esta iniciativa y, a pesar de tener examen al día siguiente, realizaron las pruebas para entrar. Y lo consiguieron. «Básicamente se trata de empoderar a las chicas para que se dediquen o al menos sepan las oportunidades que hay en una carrera de ciencias o una ingeniería a través de mentoras que te explican sus experiencias», argumenta de forma seria en un rato entre sus clases de 4º de la ESO en el Colegio Alkor y las extraescolares de karate. También se declara una amante de los libros, intentó aprender piano, canta en un coro y ayuda a su padre con los experimentos de electrónica, informática y domótica que después enseña a sus alumnos de FP en clase. «Mis padres son muy abiertos y siempre me han dejado probar lo que he querido. Mi madre viene más de letras y mi padre de ciencias, así que siempre he tenido las dos vías», relata.

    Que una chica quiera dedicarse a una rama científica en su colegio no es raro, aunque según Sandra, la mayoría escogerá por una carrera sanitaria, como medicina. Ella aún no lo tiene claro. «He sido muy cambiante: me dio por escribir y luego a mi abuela casi le da algo cuando le dije que quería ser chef… Ahora que soy más mayor me decanto por cosas más precisas y creo que haré el Bachillerato tecnológico, pero no sé qué carrera estudiaré aún». Sabe de los datos que dicen que las mujeres lo tienen más difícil en ciencias que ellos, aunque el programa STEM Talent Girl le ha cambiado la visión: «El primer día nos preguntaron si sabíamos algún nombre de alguna científica, y casi no salieron. Pero luego te das cuenta de que hay muchas mujeres que no conoces, pero que trabajan para empresas que son muy importantes y te cuentan todo lo que se puede hacer. Con suerte, cuando yo llegue, las estadísticas habrán cambiado, aunque supongo que aún quedará algo de todo esto», dice entre la esperanza y la resignación.

  2. «Las niñas deben ver que pueden llegar tan alto como quieran» (Paula Calderón, graduada en Biotecnología)

    INÉS BAUCELLS

    Cuando era una niña, a Paula Calderón, de 23 años y graduada en biotecnología en la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, le regalaban microscopios y juegos de química y la estimulaban con un ambiente de debate. «Yo siempre he tenido mucha curiosidad por la ciencia», recuerda.

    El año pasado fue una de las 11 alumnas de carreras STEM reconocidas por los premios WONNOW, con los que CaixaBank y Microsoft reconocieron el talento de estas jóvenes con una beca remunerada para trabajar en CaixaBank. Ahora trabaja en seguimiento de proyectos tecnológicos, relacionados con Inteligencia Artificial y robótica, pero explica que quiere dedicarse a la investigación: «Quiero llegar a aportar algún beneficio a la ciencia y a la sociedad en general», reconoce. Sin embargo, dice haber chocado con una realidad «no tan sencilla» en la que «la investigación no está tan valorada». Su receta para afrontar las dificultades es «combatirlas con entusiasmo y optimismo». En cuanto a la desigualdad de la investigación, considera que esa realidad es fruto de «ideas arraigadas en nuestro subconsciente» como la de asociar la autoridad a los hombres.

    Por ello, cree que es clave visibilizar los logros de las mujeres. «Es muy importante para las niñas y adolescentes que piensan en su futuro que tengan referentes femeninos que les inspiren, que les ilusionen y que les hagan ver que pueden llegar tan alto como quieran. Creo que la educación es fundamental».

  3. «Las redes sociales están potenciando los prejuicios» (Clara Benedí, investigadora doctoral)

    ISABEL PERMUY

    Clara Benedí, de 26 años, es una estudiante de doctorado que realiza su investigación en el grupo de Óptica Visual y Biofotónica del Instituto de Óptica del CSIC. Su trabajo consiste en usar simuladores ópticos para estudiar la visión y cómo esta es interpretada por el cerebro. «Me gusta ser científica porque me parece muy divertido. Cada día es diferente y tienes que entrar en terreno desconocido», explica.

    La semana pasada participó en un debate organizado por la Fundación Gadea por la Ciencia, el mayor lobby de científicos de Europa, para debatir sobre la situación de la mujer en la ciencia. Para Benedí, que coordina el Área de Mujer, Óptica y Fotónica de la Sociedad Española de Óptica y que participa en actividades de divulgación con niños y adultos, una de las claves está en la educación: «Hay que combatir la idea de que las mujeres somos menos inteligentes», dice. Recuerda que niños y niñas tienen el mismo grado de curiosidad en las actividades que realiza, pero que a partir de la adolescencia ellas pasan a un segundo plano. «Los estereotipos tienen muchísimo peso en transmitir esa idea de que no somos capaces. A las chica se les dice que tienen que ser de una manera. Ahora, las redes sociales están potenciando los prejuicios, las ideas preconcebidas de que las chicas tienen que maquillarse, pero no se potencia que una chica pueda hacer ciencia».

  4. «Lo que cuenta es cómo haces tu trabajo. Nada más» (Luz Sancho, fundadora de Tequila Works)

    Luz Sancho en el estudio de Tequila Works
    Luz Sancho en el estudio de Tequila Works - Tequila Works

    «En mi experiencia personal, se te valora por el trabajo que haces, no por ser hombre o mujer», afirma sin titubear Luz Sancho, fundadora de la desarrolladora Tequila Works, un lugar en el que se hacen «cosas pequeñas, con buen gusto», pero enmarcado en un ámbito en el que la mujer solo representa un 17% del total de los trabajadores de la industria del videojuego en España. Y pocas veces en puestos de responsabilidad, como es el caso de Sancho, quien pasó de la notaría (estudió Derecho) a crear nuevos mundos virtuales. «Empiezas en esto porque te gusta y te apasiona, e incidentalmente “ves” que hay más hombres que mujeres. Pero es algo anecdótico, estadístico. Nunca me he planteado “es que estoy jugando en terreno de chicos” y, por tanto, es “mejor” o “peor” o “me va a afectar algo en mi trabajo” porque al final, siempre, siempre, siempre, seas hombre o mujer lo que cuenta es cómo haces tu trabajo. Nada más», asegura.

    En cuanto a si existen diferencias entre el ámbito público y el privado para la mujer STEM, Sancho señala que no encuentra ninguna: «Cada sector tiene sus retos y dificultades y afectan, creo, por igual a hombres y mujeres». Y, de cara al futuro, afirma que la brecha que ahora se deja ver en las estadísticas se hará cada vez más pequeña, como ha ocurrido con otros trabajos: «Soy optimista y creo que de la misma manera que la presencia de la mujer en todas las áreas ha ido creciendo a lo largo de los años, en algunos casos de forma espectacular, también ocurrirá lo mismo en esta área. Por supuesto».

  5. «Hay una tremenda masculinización en el área de la ciencia» (Mara Dierssen, líder de grupo)

    INÉS BAUCELLS

    Mara Dierssen dirige un equipo de investigación de 10 personas en el Centro de Regulación Genómica (CRG), en Barcelona, que estudia los procesos biológicos subyacentes a la memoria y el aprendizaje. Esta neurobióloga de 57 años también ha dado clases en universidades y másters y ha participado en actividades de divulgación científica.

    En su opinión, es «absolutamente necesario» conmemorar el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia porque «hay una tremenda masculinización en el área». Esto crea, apunta, «un sesgo en la forma de entender, hacer y aplicar la investigación, que nos hace perder talento». Esta desigualdad no se aprecia tanto en los niveles iniciales, aunque haya carreras masculinizadas y feminizadas:«Es en posiciones de liderazgo de grupo y en niveles más altos donde el porcentaje de mujeres cae estrepitosamente. Así que invertimos talento en los niveles más bajos para luego perderlo por el camino», alerta. Las causas son múltiples, según Mara Dierssen, pero descarta que se deban a diferencias cerebrales.

    Apunta más bien al sistema meritocrático y competitivo de la investigación, donde quizás las mujeres son menos hábiles vendiendo sus logros. También señala el hecho de que la responsabilidad del hogar siga recayendo en ellas o que los tribunales evaluadores estén dominados por hombres.