Ángel de Antonio

Juan Luis Arsuaga: «Si hay vida inteligente en el Universo, será parecida a nosotros»

El paleoantropólogo vuelve a las librerías con la obra «Vida, la gran historia»

MADRIDActualizado:

Bajo el título de «Vida, la gran historia», y editado por Destino, el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga ha vuelto a las librerías. Pero esta vez no se trata, o por lo menos no solo, de un libro científico, ni siquiera de divulgación, sino más bien de una serie de reflexiones profundas sobre todas aquellas cuestiones a las que la Ciencia, aún, no ha conseguido dar una respuesta. ¿Por qué y para qué estamos aquí? ¿Hacia dónde va la evolución? ¿Existe, o no, un determinismo en la historia que obliga a que todo vuelva a ser igual si se dan las mismas condiciones? ¿Estamos solos en el Universo? ¿Seguirá la vida en otros mundos los mismos patrones y reglas que en la Tierra? Y si hay alguien inteligente ahí fuera, ¿se parecerá a nosotros? Como el propio Arsuaga explica al final de esta entrevista, en este libro vuelca, además, toda su frustración, la de no haber conseguido responder a las grandes preguntas ni siquiera después de toda una vida de trabajo. Aquí, en esta obra, se mezcla el Arsuaga sabio con el Arsuaga que duda, que se hace preguntas y que no tiene todas las respuestas. Nadie que se considere curioso debería dejar de leerlo.

¿Por qué este libro?

Me habría molestado mucho morirme sin haber escrito este libro. Yo distingo entre contar y decir. Y yo he contado mucho, pero otra cosa es decir, hacerse preguntas, decir algo...

¿Y qué «dice» en él?

Un posible título, desechado pero que no habría estado mal, era «Por qué estamos aquí», que es la gran pregunta que todos nos hacemos, tanto a nivel personal como histórico. Es una pregunta metafísica, y la ciencia nunca se hace preguntas metafísicas. La ciencia nunca se pregunta por qué, ni para qué. Por ejemplo, si se produce un terremoto, y han muerto 5.000 personas, la ciencia no pregunta para qué, porque la Naturaleza no tiene ningún propósito. La ciencia se pregunta el cómo se produjo, cuál pudo ser la causa, pero nunca si tenía o no una finalidad. Por lo tanto, la pregunta de por qué estamos aquí, o para qué estamos aquí, no es una pregunta científica, ni siquiera religiosa, sino metafísica, filosófica... La Metafísica se ocupa del sentido de las cosas, de nuestro lugar en el mundo. La religión puede estar conectada, o relacionada, pero no es Metafísica.

Ángel de Antonio
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¿No se trata, entonces, de una obra científica?

La pregunta de por qué estamos aquí tiene una traducción al lenguaje científico. Un paleontólogo te diría que no puede contestar a eso, que no es de su competencia. Pero sí que puede plantearse otra pregunta, que es: ¿si la vida volviera a empezar, sucedería esencialmente lo mismo? Eso sí que es una cuestión científica. O dicho de otro modo, ¿Si la vida apareciera en un planeta de otra galaxia, conduciría su evolución, después de 4.000 millones de años, a algo parecido a nosotros?

¿Y cuál sería su respuesta?

Dedico todo el libro a contestar a eso. Y la idea de "esencialmente como nosotros" es, precisamente, lo que hay que ir viendo por partes. Hay un recorrido a lo largo de la historia, que empieza con el surgimiento de la vida y que termina en nuestros días. Si se dieran en otro planeta las mismas condiciones que en la Tierra.... ¿Se repetiría el proceso? La materia orgánica está por todas partes, y hay billones de estrellas. Luego la primera pregunta es: si en un planeta que tuviese nuestras características, distancia al Sol, agua líquida, etc. ¿Aparecería la vida?

¿Y qué cree usted?

Que sí. O por lo menos que hay una probabilidad alta. Ahora conocemos ya más de 4.000 planetas. Y cientos de ellos están a la distancia adecuada de sus estrellas, es decir, que su calor permitiría la existencia de agua en estado líquido. También hay que tener en cuenta el tiempo que llevan siendo habitables. Puede haber mundos que sean adecuados desde hace 7.000 millones de años y otros que solo lo sean desde hace 2.000. Y a esos habría que descartar porque aquí, en la Tierra, hicieron falta 4.000 millones de años para producir seres pensantes. Para hacer fáciles los números, supongamos que hay cien de esos planetas, cien tierras.¿En cuántos de ellos pudo surgir la vida? Yo creo que en muchos. Y me refiero a vida simple, vida unicelular.

¿Y qué posibilidades cree que hay que esa vida simple evolucione después a formas más complejas, incluso a la inteligencia?

Eso es más dificil. Ahí hay un cuello de botella. Pasar de una bacteria a una célula compleja es algo muy difícil y que reduce mucho las probabilidades. En la Tierra se tardaron miles de millones de años en dar ese salto. Lo que hago en el libro es discutir esa posibilidad, y no porque lo diga yo, sino recurriendo y examinando primero lo que han dicho los que han estudiado a fondo esos temas. Lo que pretendo es que después sea el lector el que llegue a sus propias conclusiones.

¿Por qué necesitaba escribir un libro como éste?

Porque en él trato todas las cuestiones que me preocupan desde que empecé mi carrera. Ahí he contado mis neuras, las cosas que me obsesionan... Para empezar el método científico, que está sujeto a un permanente debate. No basta con ser serio y riguroso, el método científico tiene unos procedimientos muy concretos, pero con los que no todos están de acuerdo. Existe una rama de la filosofía, llamada epistemología, que se dedica precisamente a discutir el método científico, que es un campo de investigación en sí mismo y que está en permanente tela de juicio. Y eso, preguntarme continuamente si lo estaremos haciendo bien, es una de mis mayores neuras.

¿Y qué otras «neuras» refleja en su nueva obra?

Pues una tras otra, ja ja ja... Por ejemplo: ¿Surge la historia del hombre alguna dirección? ¿Va hacia algún sitio predeterminado? ¿Existe una "flecha" de la Historia? En otras palabras, ¿Tenían necesariamente que ocurrir las cosas que han ocurrido? ¿O podían haber ocurrido otras diferentes? Al principio del libro pongo un ejemplo de lo que quiero decir. Cuando Hernán Cortés llegó al Nuevo mundo, se encontró allí con una sociedad compleja, y de inmediato supo interpretar lo que veía y reconocer las instituciones: éste es el Emperador, éste es el sacerdote, éste el general, esto es una cancha de deportes, esto de aquí un templo, y esto un cementerio, y esto otro una escuela... es decir, que encontró una sociedad reconocible y extraordinariamente similar a la suya. Todo normal, salvo por un pequeño detalle: los humanos de Europa llevaban 15.000 años separados de los de América. Es decir, hace 15.000 años los primeros humanos llegaron a América, con plumas, y 15.000 años después se encuentran Cortés y Monctezuma y resulta que son iguales... ¿No lleva eso a pensar que existe un determinismo en la Historia?

¿Como si estuviéramos programados para evolucionar de una forma determinada?

Exactamente. La agricultura y la ganadería, por ejemplo, han aparecido en nuestra historia por lo menos cinco veces. ¿Puro azar? ¿O es que hay unas reglas determinadas que siempre se cumplen? ¿Y acabaría también una sociedad extraterrestre produciendo reyes, religiones, emperadores, escuelas, etc? Hace poco se publicó en Nature, por primera vez, un artículo sobre dioses y religiones. Y resulta que hay patrones en las religiones, es decir, que puedes estudiarlas con el método científico, igual que se estudian los volcanes, o cualquier otra cosa. Y se puede llegar a la conclusión de que toda sociedad avanzada termina por producir un Jehová. Tiene narices! ¿Por qué? Porque la dinámica de las sociedades conduce inevitablemente a un dios moral, al que ellos llaman un dios pro social.

Un creyente le diría que esa es la prueba de que existe un único Dios, que se manifiesta en todas las culturas...

Claro, claro, es lo que tiene la Metafísica, que la puedes coger por donde quieras. Y por eso en el libro digo que la religión puede ser perfectamente compatible con la ciencia... lo que no puede es ir en contra de la ciencia.

¿Cree entonces que una hipotética sociedad extraterrestre seguiría los mismos patrones y se parecería a la nuestra?

Si. Primero, claro, tendría que haber seres inteligentes y simbólicos, como nosotros, y esos individuos desarrollarían entonces sociedades reconocibles para nosotros, y empezarían por la agricultura y la ganadería, sin las que no hay nada. ¿Por qué? Porque sin eso ninguna sociedad puede crecer. Aquí, en la Tierra, ambas cosas, ganadería y agricultura, han aparecido un montón de veces, cinco por lo menos.

¿Por lo tanto, cree que esos seres se serían como nosotros?

Si. Y ese es un juego al que me gustaría jugar con todo el mundo. A nadie se le ha ocurrido, pero todo mi libro es ese juego. Vamos a pensar. Yo me he leido todo lo que otros han dicho sobre el tema, incluidas las películas y los libros de ciencia ficción. Y me pregunto lo siguiente: ¿se puede ser un ET sin ser un humanoide?

Hombre, en la ciencia ficción hay arácnidos y formas extrañas...

Si, pero digo una forma que un biólogo pueda aceptar. Un arácnido no tiene sistema nervioso central, y su sistema de oxigenación por tráqueas no le permite crecer más de unos cm. Me refiero a criaturas viables.

Habla usted solo de criaturas basadas en la química del carbono, como en la Tierra, pero ahí fuera podría haber otras químicas distintas, basadas en elementos diferentes, como el silicio o cualquier otro.

También acepto jugar a ese juego. Hasta ahora a nadie se le ha ocurrido una química que pueda estar basada en otra cosa que no sea el carbono. Y si a alguien se le ha ocurrido una química diferente y que sea viable que venga y la cuente. Yo estoy dispuesto a escuchar.

Es decir, nada de formas extrañas ni tampoco parecidas a insectos o pulpos...

Si, a ver, que alguien me explique cómo podría un pulpo construir una nave espacial. Creo que si existen, serán humanoides o como mucho, como explico en el último capítulo del libro, transhumanoides, formas de energía pura, solo mente y sin cuerpo, un super humano ya transformado en pura energía. Eso puedo aceptarlo. Pero si está en nuestro estado de desarrollo y depende de un cuerpo, sin duda será un humanoide.

Y no podría ser, sencillamente, que no sabemos lo suficiente? ¿Y que ahí fuera podrían existir cosas que hoy ni siquiera imaginamos?

Podría ser, sí, algo que no se nos haya ocurrido. Pero tampoco los que han pensado más a fondo que yo sobre estos temas creen que eso es posible. Hawking, Wilson... en el libro repaso lo que decían todos ellos sobre la cuestión.

¿Cree que la vida es algo inevitable y una condición necesaria en el Universo o se trata más bien de algo oportunista y que se produce en raras ocasiones?

Esa es otra historia interesante, preguntarse cuál es la dirección que sigue la evolución. Yo soy de los que opinan que la única tendencia apreciable de la evolución es la diversificación. Partimos del espacio disponible y se aprovechan todas las oportunidades. En ese sentido es oportunista. La vida no tiene dirección, pero tiene mucha capacidad de adaptación, y va cambiando. Ahí hay otra gran discusión. Y es que yo no creo que la vida sea progreso. Mucha gente cree que la vida va progresando, desde las bacterias hasta nosotros, pero no es así. Es análogo a lo que sucede con la tecnología, que tampoco es progreso, sino diversificación. Este móvil es mejor que el anterior, del mismo modo en que un molusco actual es mejor que el anterior, ¿pero es mejor este móvil que, por ejemplo, un zapato? Son cosas distintas. Lo que la tecnología hace es diversificarse, como la vida, aprovechando todos los huecos disponibles. Y dentro de cada nicho, ahí sí, hay progreso.

¿Y no cree que precisamente la tecnología está rompiendo o alterando ese ciclo natural de la evolución?

Sí, claro, por supuesto. Todo esto de lo que hablamos a partir de ahora ya no sirve para nada. Ahora el futuro será como lo decidamos, lo que cambia las reglas del juego por completo.

¿Y cómo encaja eso con sus ideas?

A eso dedico el último capítulo, que se llama «Algo maravilloso va a ocurrir». Aquí caben muchas interpretaciones y distopías. Por ejemplo Stephen Hawking dice en un libro que el futuro va a ser truculento, con un puñado de humanos modificados genéticamente que serán muy superiores y lo controlarán todo y que el resto seremos morralla. Hawking dice que no es que eso le guste, o que esté bien, sino que eso es lo que va a ocurrir.

¿Cree que eso, de algún modo, está pasando ya?

No, todavía no. Injusticia social hay, eso no es ninguna novedad. Pero no hay unas élites que sean mucho más inteligentes. Son mucho más cabritos, ja ja ja, pero más inteligentes no. Lo que dice Hawking es que en el futuro habrá una élite de personas con cerebros modificados genéticamente que serán los que controlarán a las máquinas y dirijan el planeta, como una casta superior. Y a los demás, sencillamente, nos dejarán vivir, con nuestro fútbol y puede que con un salario universal. Incluso nos dejarán votar... Pero como dice la pintada, si votar cambiara algo, sería ilegal. Para Hawking, sin embargo, lo más increíble de Star Trek, que tiene lugar dentro de 300 años, no son los extraterrestres ni todo lo que sale en la serie, sino suponer que los humanos van a ser iguales a como son ahora. Me pregunto si tanto él como Harari, que hace algo parecido, son truculentos solo para vender más libros o si realmente piensan lo que escriben.

¿Y usted qué piensa al respecto?

Pues que voy a hacer todo lo posible para que eso no ocurra.

¿Cómo?

Pues si es necesario, haciendo la revolución. Me opongo a que algo así pase, será por encima de mi cadáver. Tengo un rechazo visceral hacia las sociedades planificadas, como las totalitarias. Todos los horrores que ha habido en la historia vienen de sociedades planificadas. Es el modelo de las sociedades de insectos.

Usted ha estudiado a fondo el pasado, cómo eran las especies que nos precedieron y cómo llegamos a ser lo que somos hoy. ¿Le permiten esos estudios adivinar o predecir cómo será esa evolución de aquí en adelante?

Ahora mismo ya no, porque nos hemos cargado las reglas del juego. Pero si los humanos no hubieran existido nunca, creo que la evolución habría premiado a otros organismos sociales.

¿Como las hormigas o las abejas?

Si. Y también a mamíferos, como los delfines (cetáceos en general), los elefantes y los primates. E imagino que en esas tres líneas habría ido progresando la sociabilidad, algo que sería imposible, por ejemplo, para los reptiles, que no están hechos para ser sociales. Si yo tuviera que definir una tendencia diría que, sin humanos, irían ganando la carrera otros organismos sociales. Los insectos, por ejemplo, ya han ganado, ya que constituyen la mayor parte de la biomasa del planeta. Y los insectos sociales son los que tienen más peso.

Pero resulta que el hombre sí que existe, y que además lo ha cambiado todo...

Sí, y además en muy poco tiempo, en los últimos cincuenta años. Lo primero, celebremos haber podido presenciar eso, ser testigos de este momento. En los años 50 y 60 muchos se preguntaban aún cuál sería la especie dominante en el futuro. Hoy esa pregunta es absurda.

¿Y cómo ha alterado el ser humano la evolución?

Pues, por ejemplo, porque hoy el 96 por ciento de la biomasa de mamíferos del planeta, al peso, somos los humanos, los cerdos y las vacas. Y eso es muy fuerte. Yo he nacido en un planeta en el que te podían comer los bichos, y ahora los que quedan están encerrados en reservas, y temiendo a los humanos... Es algo que ha cambiado muy deprisa. Pero el gran problema de la Biología es comprender y averiguar por qué no somos todos zombis.

¿Puede explicar eso?

Quiero decir, por qué somos conscientes. ¿Para qué sirve eso? ¿Cómo ha surgido? ¿Por qué no somos como todo el resto? La mente, la consciencia, la representación interior del mundo exterior, ha evolucionado muchas veces. Tú no ves el mundo exterior, ves una representación del mundo exterior que se ha formado en el cerebro. Y eso vale, por ejemplo, para un pulpo. Un pulpo tiene mente. Al contrario, no existe ninguna máquina que tenga mente. Un ordenador no se representa el mundo exterior de ninguna forma. La mayoría de los animales son así también. Y la pregunta es por qué nosotros no. Por qué no somos zombis. Y lo mismo vale para posibles extraterrestres.

¿Por eso dice que si hubiera extraterrestres avanzados, tendrían mente y serían, por lo tanto, parecidos a los humanos?

Sí. Para ser humanoide, primero hay que tener mente, una mente consciente. Con lo que la probabilidad de su existencia va bajando. Podemos imaginar un planeta de mamíferos, o de reptiles, pero ahí no hay mente... No habría científicos. Un reptil nunca podría ser un científico. Y un insecto menos, porque no tienen, ni pueden tener, una mente. En la Tierra la mente tardó miles de millones de años en aparecer después de que surgiera la vida. Por eso, desde que la vida surge, las probabilidades de que se desarrolle una mente van disminuyendo. Puede haber cuerpos sin mente, pero nunca mentes sin cuerpo.

¿Incluye eso a las máquinas?

La única forma de que una máquina tenga mente es haciéndola humana. Es decir, tiene que tener una sensibilidad, receptores nerviosos que envíen información a una unidad central... claro, si haces un humano, con todo lo que tiene un organismo vivo, pues tendrá mente.

Y para terminar, ¿podría decirnos por qué deberíamos leer su nuevo libro?

Porque si tienes curiosidad, no podrás evitar leerlo. Hay cosas que no podemos eludir, como la pregunta de por qué estamos aquí.

¿Se le ha quedado algo en el tintero?

Me he quedado a gusto, ya me puedo morir tranquilo. No se me ha quedado nada en el tintero, ya no se me ocurre nada más, porque ya no es solo lo que digo yo, sino lo que dicen todos los que se han preocupado por lo mismo durante el último medio siglo. Pero hay más. El libro, en realidad, es el reflejo de una frustración. Una frustración que comparten todos los científicos. Es darse cuenta de que después de una vida entera de trabajo, solo has llegado hasta aquí, y queda aún todo por resolver, por averiguar. Yo he hecho mi contribución, he avanzado un poco, pero estoy aún muy lejos de responder a las preguntas fundamentales.