Portada de ABC en el 11 de marzo de 1907 en la que se relata la partida de inmigrantes españoles a bordo de SS Heliópolis desde el puerto de Málaga
Portada de ABC en el 11 de marzo de 1907 en la que se relata la partida de inmigrantes españoles a bordo de SS Heliópolis desde el puerto de Málaga - ABC

¿Por qué hay genes andaluces en Hawái?

A comienzos del siglo XX más de 8.000 agricultores viajaron hasta allí en busca del sueño americano

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En el año 2000 se completó el borrador del primer genoma humano secuenciado. Su coste fueron diez años de intenso trabajo y 3.000 millones de dólares. 18 años después los científicos siguen estudiándolo en el afán de descubrir los genes que producen o contribuyen a la aparición de determinadas enfermedades.

Además, el genoma humano ha abierto la posibilidad de desentrañar los secretos que esconde nuestro genoma sobre el origen de la diversidad humana, un apasionante estudio que contribuye a elaborar el gran mapa de la variabilidad. No hay que olvidar que los seres humanos somos organismos sumamente móviles y que llevamos nuestras variantes genéticas allá donde vamos.

Los sabios que se encargan de rastrear las rutas migratorias y las huellas genéticas son los especialistas en la genética de poblaciones, una ciencia relativamente novedosa que estudia las fuentes de la variabilidad. Tras aunar ciencia e historia hemos podido saber que fue precisamente la migración de jornaleros especializados en el cultivo de la caña de azúcar la responsable de que en el paradisiaco archipiélago de Hawái haya ADN andaluz.

Emigrantes hacinados en un carguero

La caña de azúcar es un cultivo propio de zonas tropicales y subtropicales, debido a que necesita una serie de requisitos en cuanto a suelo y agua. En Europa la única franja en la que se dieron las condiciones óptimas para que la caña de azúcar pudiera arraigar fue la zona costera entre las ciudades de Málaga y Motril, debido a que la orografía protege de los vientos del norte y se favorece de las bondades climáticas del mar Mediterráneo.

El archipiélago de las islas Hawái no es muy grande, tiene una extensión muy similar a la provincia de Cuenca. Gracias a su climatología es un sitio fértil que mantiene una rica y variada agricultura, hasta el punto de que, aproximadamente, el cuarenta por cierto del suelo es tierra de cultivo. Los hawaianos siembran nueces de macadamia, batata, café, jengibre… y caña de azúcar. En este último cultivo es donde entra en juego el ADN andaluz.

El «blanqueo» de la mano de obra

A comienzos del siglo XX el gobierno norteamericano decidió «blanquear» la mano de obra dedicada al cultivo de la caña de azúcar en las plantaciones hawaianas, hasta ese momento en manos de japoneses y chinos. Para llevar a cabos su plan recalaron en la zona Mediterránea buscando emigrantes caucásicos. Los andaluces eran los candidatos ideales, ya que eran agricultores experimentados en el cultivo y aquellos momentos una terrible crisis económica asolaba el campo andaluz.

Los estadounidenses realizaron una impecable campaña de marketing, utilizando como señuelo un viaje subvencionado, la nacionalidad norteamericana a partir del tercer año y la entrega de una propiedad de un acre de tierra. Entre 1907 y 1913 partieron hacia las islas Hawái seis barcos con más de 8.000 andaluces.

El primer barco en zarpar fue el carguero SS Heliópolis desde el puerto de Málaga. Después de una dura travesía, que se prolongó durante más de cuarenta días, y en la que no faltaron las pulgas, los mareos y las muertes por deshidratación, los emigrantes andaluces arribaron a las islas del Pacífico.

Expectativas «desazucaradas»

A miles de kilómetros de su patria chica descubrieron que las condiciones prometidas no se ajustaban a la realidad. Era cierto que cobraban un salario elevado -22 dólares mensuales, cuando la venta de todas sus posesiones en Málaga había supuesto unos 25 dólares al cambio- pero recibían un trato inhumano por parte de los capataces portugueses y su salario desaparecía prácticamente íntegro en conseguir productos de primera necesidad, ya que el economato que les había dispuesto la naviera tenía unos precios prohibitivos.

Ante este paraíso desazucarado muchos andaluces acabaron emigrando a la costa californiana en busca de un mejor trabajo. Quizás a partir de ahora cuando endulcemos el café de media mañana nuestro cerebro evoque la epopeya de aquellos andaluces que llegaron a las islas Hawái buscando el sueño americano.