PROVINCIA

Más de un tercio de los menores rescatados de las pateras se fugan de los centros

En lo que va de año, 855 'menas' se han escapado de los lugares de acogida a los que se les lleva una vez son auxiliados en el agua

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Cifras hay muchas. Informes y balances que dan cuenta de un fenómeno que no cesa en las costas de Cádiz. Ya es más que conocido que el rescate de pateras desde que comenzó este 2018 ha superado todos esos números que se tenían archivados hasta el momento. Pero tras esos datos, hay circunstancias que escapan muchas veces de lo oficial, de lo que va más allá de la foto de la llegada a puerto o el rescate en alta mar. El camino de estas personas continúa y, por tanto, también esa supuesta responsabilidad institucional y social que hay que tener hacia ellas una vez que ya se les ha acogido en esa supuesta ‘nueva oportunidad’ que vienen buscando.

Pues dentro de esos datos, hace poco desde la consejería de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta se indicaba que en lo que va de año han llegado a las costas andaluzas 4.098 inmigrantes menores de edad no acompañados. Los conocidos como ‘menas’. Y de ellos, unos 3.000 fueron rescatados o interceptados en Cádiz.

A diferencia de los adultos, que dependiendo de su procedencia de origen corren diversos destinos una vez pisan suelo español (subsaharianos o marroquíes), los menores inmigrantes tienen derecho a la protección del Estado español en las mismas condiciones que los nacionales, con independencia de su lugar de nacimiento y por tanto las administraciones deben velar por su bienestar.

Por tanto, en este camino hacia esa nueva oportunidad se les lleva a los centros de menores tutelados por cada comunidad autónoma. Pues bien, según datos que maneja el servicio de Información de la Guardia Civil en Cádiz, en lo que va de año se han fugado de estos centros 855 chicos. La inquietud es importante ya que este número podría ser incluso mayor debido a que la cifra es casi orientativa ya que solo contempla aquellos centros que se ubican en zona demarcación de la Guardia Civil de Cádiz, sin sumar los de la comarca del Campo de Gibraltar (con centros muy por encima de su cupo) y otros lugares responsabilidad de la Policía Nacional.

Según estos mismos datos, conocidos ayer en unas jornadas sobre inmigración ilegal celebradas en la Comandancia de Cádiz, fue durante este pasado verano­ –coincidiendo con el hecho de que los centros estaban más abarrotados– cuando más fugas se han producido. 321 en agosto y 353 en septiembre. Las instalaciones de donde se han escapado, tuteladas por la Junta, han sido La Cañada en Villamartín, Tolosa Latour de Chipiona, Manuel de Falla, Anide 8 y Anide 9 en Jerez, y los centros de El Bosque, Bornos y Arcos. Estos últimos, ubicados en la Sierra que son unidades de acogida temporal de emergencia, han contabilizado fugas masivas.

Es importante también tener en cuenta que estos lugares donde se acogen a los ‘menas’ una vez son rescatados son centros donde habitan en régimen de libertad, pueden entrar y salir cumpliendo con las directrices que marca el propio centro. Sin embargo, y revisando estos datos, muchos prefieren no volver a su habitación.

Saturación y conflictividad

¿Ypor qué se escapan? Según los casos analizados por la Guardia Civil los motivos principales de estas fugas son diversos. Hay chicos que desde que salen de la costa de Marruecos ya tienen un plan preconcebido de escaparse nada más llegar al centro. Incluso hay quienes les ‘invitan’ a que hagan eso y se ofrecen a darles una salida.

Otros ‘mena’ se fugan simplemente porque no se encuentran a gusto. La masiva afluencia en la llegada de inmigrantes a la costa gaditana ha provocado que el número de menores que ingresan en los centros sea cada vez mayor, lo que ha originado a su vez que todos los lugares de acogida se saturen por lo que las condiciones no son todo lo óptimas que podrían ser. La Junta ha aumentado el número de plazas disponibles y también se han efectuado traslados a otras provincias y comunidades, sin embargo, el goteo incesante no ha podido reducir la congestión actual. Y en este ambiente, muchos chicos no se encuentran bien ya que hay roces entre ellos, peleas, u otras incomodidades por lo que, ante situaciones que ven que no mejoran, optan por salir por la puerta.

Los destinos que eligen una vez se escapan son Murcia y Almería, en búsqueda de empleo, o Bilbao o Barcelona, por ayudas o por su salida al extranjero

Por último, otro de los motivos es la falta de perspectiva que tienen de acogerse a centros que tengan acceso a determinadas ayudas que pueden recibir. De ahí que por ejemplo hay destinos ‘preferidos’ a los que se dirigen una vez se escapan de los centros de la provincia. Se ha detectado por ejemplo que muchos de ellos se van hacia Bilbao, por estas prestaciones, hacia Barcelona, por sus mejores conexiones para viajar al extranjero –Francia, Alemania...– o también Murcia y Almeria, porque entienden que allí pueden tener una salida laboral como temporeros principalmente.

Estas son las causas pero las consecuencias y sobre todo los riesgos a los que estos menores que se escapan para buscarse la vida por sus propios medios son innumerables. Desde que en sus paseos entren en contacto con terceras personas que intenten aprovecharse de su debilidad, hasta que formen parte de mafias que para su beneficio fomenten estas conductas, o que sus actitudes arriesgadas o mala suerte les lleve a entrar para siempre en la oscura espiral del delito.