SUCESOS

Dos días de una difícil travesía para llegar en patera hasta La Barrosa

Los inmigrantes que desembarcaron en la playa chiclanera estuvieron durante horas a la deriva hasta llegar a la costa

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Los últimos cambios de rutas en la inmigración ilegal, también están elevando al máximo el riesgo que asumen estas personas con tal de llegar a la otra orilla. A mayor distancia, mayor peligro. Las endebles embarcaciones en las que emprenden estos trayectos de la desesperación viajan atestadas y, la mayoría de las veces, surcan las bravas aguas que separan África de Europa a la deriva y sin un rumbo completamente definido. El destino lo pone solo la vista a tierra o alguna luz, como la de los faros, cuando se aproximan a la costa.

Y en estas circunstancias, como tantas otras veces, viajaron la treintena de marroquíes que este pasado martes, llegaron hasta la playa de la Barrosa, en Chiclana. Ahí, justo al lado de la zona hotelera de lujo del Novo Sancti Petri desembarcaron a las cuatro y media de la mañana estas personas, ateridas de frío, y sin saber ni siquiera hacia donde correr. Según declararon llevaban dos días navegando. Lo habían hecho en una neumática, un tipo de embarcación que últimamente está siendo bastante habitual, bien porque ellos mismos se las compran entre todos ellos a las mafias, o bien, porque son estos grupos criminales las que las usan para embarcarlos y lanzarlos al mar a su suerte.

No es la primera patera de estas características que ha llegado este verano a Chiclana. El pasado sábado 6 de julio alcanzaba el mismo litoral por la playa de Lavaculos, otra lancha con una decena de inmigrantes a bordo.

Barcos nodrizas y control

Además, se hacen ya frecuentes las llegadas también a San Fernando o Cádiz capital. Las pateras no solo se han extendido en las rutas orientales, con salidas desde Argelia. También las rutas occidentales cada vez navegan más al oeste. La llegada hasta Cádiz de estas embarcaciones no es ya algo casual. Según fuentes consultadas, la razón podría encontrarse en dos posibilidades. Una de ellas es que no crucen solas el Estrecho sino que lo hagan a bordo de barcos nodrizas y que en alta mar las mafias que las controlan las dejen en el agua con el patero para que los acerque hasta la costa.

Y la otra opción es que las autoridades marroquíes estén estos últimos meses ejerciendo una mayor presión policial en la zona del litoral desde donde solían partir lo que les ha obligado a salir desde otros puntos para burlar los controles y eso haya ocasionado que cambien también de rutas.

Otra circunstancia que se está dando es que casi la totalidad de los rescatados son magrebíes. Ni rastro de subsaharianos. La causa podría encontrarse en el cierre del paso en Marruecos a estos ciudadanos que les llegan desde otras partes de África (Senegal, Guínea, Mauritania...) y al descenso además en las salidas desde puntos de la costa de otros países. Incluso se habla de «redadas».