La vivienda turística limita aún más la oferta de alquileres de larga duración en verano.
La vivienda turística limita aún más la oferta de alquileres de larga duración en verano. - A.V.
Cádiz

La odisea de buscar un alquiler de larga duración en Cádiz

Las inmobiliarias alertan del descenso de la oferta de vivienda habitual en los últimos tres años, desde que se regularon los pisos con fines turísticos. En verano es aún más complicado

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Pilar y Marcos acaban de llegar a Cádiz. Buscan un alquiler de piso de larga duración y acuden a una de las inmobiliarias de extramuros para preguntar por sus posibilidades. «Nos han dicho que iba a ser complicado, pero no esperábamos esto», responde la joven, a quien acaban de comunicar que no hay ningún piso. A pesar de que su preferencia es vivir en la capital, ya buscan alternativa en alguna localidad de la Bahía.

Encontrar una vivienda en alquiler de larga duración en verano puede llegar a convertirse en una auténtica odisea. A la escasa oferta de vivienda habitual existente a lo largo de todo el año se le suman los problemas estacionales a raíz del aumento de los pisos vacacionales.

Entre las cuatro inmobiliarias consultadas disponen de un total de cuatro alquileres no vacacionales entre su oferta durante el mes de junio. Los interesados dejan sus datos en una lista para recibir una llamada cuando alguno de los clientes advierta que su vivienda va a quedar vacía próximamente por finalización de contrato o marcha del actual inquilino. «Hay pisos que sueltan las llaves de una mano y las coge otra persona», exclama uno de los afectados.

Tal y como explica Marian, de la Inmobiliaria Puertatierra, que en verano no haya alquileres de larga duración disponibles es algo que ha pasado siempre en Cádiz, una ciudad donde incrementa el número de turistas durante los meses de la temporada estival. Sin embargo, tal y como apunta esta trabajadora con 30 años de experiencia en el mercado inmobiliario gaditano y el resto de agentes consultados, los últimos tres años el descenso de la oferta de larga duración ha sido muy notorio.

El periodo coincide con la proliferación de los alquileres turísticos, sobretodo a través de plataformas online como Airbnb. En 2016 la Junta de Andalucía aprobó el Decreto 28/2016 para regular, como consecuencia de «las nuevas formas de viajar», el aumento «cada vez mayor del uso del alojamiento privado en el turismo». Actualmente en Cádiz hay registradas 1.108 viviendas de uso turístico, casi el doble que hace un año (671).

Los contratos de temporada escolar obligan a algunos inquilinos a abandonar el piso durante los meses de verano

La limitada oferta de alquieres en Cádiz se podía dividir en dos tipos de pisos hasta entonces: vivienda habitual -contratos de larga duración- y de temporada escolar -habitaciones en alquiler para estudiantes o personas dispuestas a marcharse en verano hasta junio y aprovechadas para fines turísticos durante la temporada estival-. Desde el auge de las plataformas de alquiler turístico ha habido un trasvase importante de los anteriores a esta nueva modalidad regulada, por lo que el número de viviendas habituales disponibles ha disminuido aún más.

Esta limitación es uno de los motivos del encarecimiento de los precios. El alquiler medio de las pocas viviendas disponibles en la capital gaditana roza los 900 euros al mes, según la plataforma Enalquiler. Sólo durante el último año, Cádiz ha incrementado un 14% su precio medio de alquiler de vivienda, según pisos.com.

La oferta de las cuatro inmobiliarias gaditanas contactadas se reparte en un 80% destinada a alquileres para curso escolar y un 20% a larga duración. Los afectados no son sólo los recién llegados a Cádiz; hay inquilinos que realizan hasta dos mudanzas anuales para abandonar su piso, que será utilizado con fines turísticos durante los meses de verano. Una situación que se repite cada vez más.

Diego es uno de los afectados directos a la tendencia detectada por los agentes inmobiliarios en los últimos tres años. A pesar del aval que supone disponer de un contrato indefinido desde hace años en El Corte Inglés, tuvo que abandonar Cádiz por primera vez en su vida hace dos años y medio, cuando le subieron el precio de la mensualidad. Entonces, tuvo que cambiar la calle Sagasta, su lugar de residencia durante los últimos 57 años, por San Fernando, donde encontró un piso para vivir solo.

Desde entonces este gaditano cruza el puente para trabajar cada día en Cádiz. Su búsqueda de piso ha sido una constante, por lo que cuenta con experiencia suficiente para aportar adjetivos:«fríos», «humedos», «sucios», «antiguos», «insalubres»... Ha visto de todo. «Si no quieres eso te tienes que ir a pisos por encima de los 700 euros al mes y, aunque tengo trabajo, a ese precio no llego», lamenta.

Marian, de la inmobiliaria Puerta Tierra, establece la relación. En su empresa sólo trabajan el alquiler habitual porque los de temporada escolar o vacacionales, contemplados por la ley como uso distinto de vivienda habitual, pueden conllevar «malos inquilinos» y un «mayor deterioro». A Diego, por su parte, le cuesta entender esta nueva tendencia. E insiste en la seguridad que da contar con un buen inquilino. «Me va a tener para 30 años y tendrá estabilidad», plantea.