FOTO 1 José León de Carranza y Federico Sahagún, durante la inauguración de la iluminación de las pistas en 1962. FOTO 2 Socios y jugadores del Club de Tenis en los años 20, durante una entrega de premios. Entre ellos Carlos Barrié, Guillermo Macpherson y José María Pemán. FOTO 3 Pepe Herrero con los hermanos Patricio, César y Juan Pemán Medina, Cristina Pemán Domecq, Kiriki García-Movellán y Antonio Iriarte en el Torneo de Navidad 1954-55. FOTO 4 Perico Otero, Chema Sahagún, Pepe Hoces, Juan Giménez, Valentín Lasanta, Edmundo Rodríguez, Rafael Parga, Fernando Otero, Tito Aranda, Alfredo Cózar, Toto Aranda, Ricardo Álvarez, Fernando Álvarez, Chispa Bravo, Antonio Iriarte, Javier González-Santiago y Eduardo Durio. FOTO 5 Imagen de una de las fiestas tras un torneo en el club. FOTO 6 Pepe Herrero, Lolita García-Agulló y Curro Herrero, en las fiestas típicas en 1970. FOTO 7 María África García de Sola fue campeona de España haciendo pareja con la mítica Lili Álvarez. FOTO 8 José María Pemán, a la izquierda, durante un partido en el año 1922.
CÁDIZ

Cien años del Real Club de Tenis

En el verano de 1911 se constituyó una entidad que durante décadas reunió a lo más granado de la sociedad gaditana

CÁDIZ.Actualizado:

En la noche del 26 de julio de 1911 se constituyó en el Casino Gaditano la Sociedad de Tenis, ubicándose en los terrenos que ocupaba el antiguo vivero del Parque Genovés. La junta fundacional estaba compuesta por Antonio Abarzuza como presidente, Miguel Aramburu vicepresidente y Pedro Luis Lacave como tesorero. Su historia ha sido el reflejo de la sociedad gaditana del siglo XX.

Entre los primeras generaciones de gaditanos que empezaron a jugar en el recién creado club se encontraban José María y César Pemán, Luisa Álvarez-Ossorio, Guillermo Summers, Emilia Dávila, Asunción Coto, Carlos Barrié, Margarita Bay, Álvaro Martínez del Cerro, María Pepa Aramburu y Carlota y Francisco García de Sola.

Las instalaciones estaban compuestas por dos pistas de cemento, inicialmente en muy mal estado, que estaban orientadas en sentido vertical al Parque Genovés, y posteriormente, allá por 1945, se cambiaron de orientación, poniéndolas en dirección norte-sur a la vez que se le ponía un nuevo pavimento, también de cemento. El mayor problema era que cuando llovía se hacían grandes charcos, lo que impedía jugar muchos días.

Había una pequeña tribuna, de algo más de un metro de altura, con una barandilla de hierro, detrás de la cual se sentaba el público para ver los partidos. Sobre esta tribuna se alzaba una pequeña edificación, con dos módulos unidos por un espacio techado pero con su frente totalmente abierto hacia las pistas. Uno de estos módulos era el vestuario de señoras, que no tendría más de 25 metros cuadrados, y el otro de igual tamaño se utilizaba para oficinas.

Disponía de una pequeña edificación (hoy nos parecería una chabola) que le llamaban La Cantina, que hacía las veces de bar, siempre en el exterior, pues no tenía más que una pequeña habitación donde guardaban las bebidas y una barra al aire libre, con la encimera de zinc. En la misma Cantina, sobre 1945, había una pequeña vivienda para la familia de Pepe Márquez, que era el que se ocupaba del servicio del bar.

En el espacio entre las pistas y la pared del Hospital Militar, había una zona ajardinada, con una pista de baile y una pequeña fuente, y más arriba estaba el vestuario de caballeros. Al otro lado del Club, entre el parque y las pistas había una pequeño jardín donde jugaban los niños. No había edificio social, todos los eventos sociales se hacían al aire libre. Durante gran parte del siglo XX fue el lugar donde se reunía los más granado de lo sociedad gaditana, no solo jóvenes, sino también los mayores y los niños.

Los pequeños solían ir a diario. En verano acudían por la tarde con la merienda, que se preparaban en las casas. Allí acudía con las institutrices y tatas. Familias como los Pemán Medina, Pemán Domecq, Conte Domecq , Grosso Burnhman, del Río García de Sola, Pascual Huelín, Grosso Mayol, Mariñas Dávila... Hasta los cinco o seis años, los niños jugaban con palas de madera, en media pista, pero después enseguida jugaban en toda la pista, con una raquetas malísimas que siempre tenían alguna cuerda rota y con unas pelotas gastadas (el cemento era como lija) que había perdido por completo el forro y era de goma negra, como recuerdan alguno de sus antiguos socios.

En verano el club se transformaba y acogía tanto a los veraneantes tenistas como, después al caer la tarde, a los jóvenes. Merece nombrase la familia Isern, sevillana aunque muy vinculada a Cádiz, porque Pepín, el patriarca de la familia, fue probablemente durante más de veinte años el número uno indiscutible y campeón de Andalucía. Era todo una institución, amigo de todos sin importar su edad, y no paraba de contar sus hazañas.

La campeona Lií Álvarez

Muy importante papel representaba la familia García de Sola, especialmente María África García de Sola. Jugaba maravillosamente, con elegancia y una constante sonrisa en la cara que conquistaba hasta a los más pequeños. Fue campeona de España haciendo pareja con la mítica Lilí Álvarez. Por supuesto en Cádiz nadie podía con ella, incluso los hombres, exceptuando como siempre a Pepín Isern. También Pilar García de Sola era una buena tenista. Estaba casada con Ramón del Río, quien durante algunos años fue presidente del club. Durante la explosión de Cádiz de 1947, María África resultó herida en el brazo derecho, que nunca pudo recuperar totalmente al no poder subirlo por encima del hombro, lo que naturalmente mermó mucho su juego. Entre los jugadores locales (no veraneantes) Pepe Herrero mantuvo su liderazgo durante muchísimos años.

Era obligatorio jugar de riguroso blanco, las mujeres con faldas y los hombres con pantalón largo. La mayor parte llevaba como calzado alpargatas, cambiándolo luego por el esparto.

Al caer la tarde había baile con orquesta. Con frecuencia actuaba el gran Antonio Machín. A partir de 1950, el tenis fue perdiendo protagonismo desde el punto de vista social por el auge del Club Náutico. Sin embargo en esa década de los cincuenta adquiere relieve la actividad deportiva del Club y en sus campeonatos de agosto empiezan a venir cada vez jugadores más destacados, y ya en lo sesenta incluso fuera de España.

Las pistas se sustituyeron por otra de arena batida, y se produjo un relevo generacional de jugadores. La nueva generación García de Sola aportó jugadores como Sancho, Pili (más tarde campeona de Andalucía) y África Dávila, Luis Jáudenes o José Ramón del Río. También destacaron César y Carmen Pemán Medina como jugadores dobles, las hermanas Pemán Domecq, especialmente Cristina, Enrique García Movellán 'Kiriki', Moncho Pérez y Valentín Pascual, Luis Rodríguez, Antonio Iriarte, los hermanos Sicre Buenaga, los hermanos Aranda Carranza, Piluca Pérez, Montojo Supervielle o Mercedes Romero. Cuando llegaban los campeonatos de agosto la concurrencia aumentaba. De El Puerto de Santa María venían los hermanos Cologán y Elisa Osborne Vázquez, y de Jerez, Pepe Picardo y Gaspar Aranda.

El Club, tras un par de años en obras, se reinauguró por la alcaldesa Teófila Martínez en el verano del 2005, adaptándose a las necesidades actuales. Sus instalaciones disponen tras la reforma de dos pistas de tenis, dos de pádel, un club social, un gimnasio y un restaurante. Su actual junta la componen Ignacio Morillo como presidente, Miguel Aramburu como vicepresidente, Belén Moret como secretaria y Manolo Canle como tesorero, quienes con su esfuerzo y trabajo, han hecho resurgir uno de los clubes con más historia de la ciudad.

El Club de Tenis acaba de inaugurar los actos de su centenario con una exposición de fotos y objetos que recogen la historia de los cien años. En julio se celebrará, además, el Trofeo Carranza y en septiembre, una fiesta de gala. También en el Casino Gaditano, organizado por Valentín Lasanta, reunirán el 15 de julio a los antiguos socios del Club, donde se proyectará la historia del tenis a través de fotografías procedentes de archivos familiares.