PULMÓN VERDE. Imagen general de la plaza Asdrúbal en donde se aprecia el área infantil, los árboles y el quiosco.
CÁDIZ

Una plaza de toros pisada por Manolete y Arruza

En la memoria de los gaditanos perduran las grandes corridas y los fusilamientos que ocurrieron en este lugar


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El eco de los pelotones de fusilamiento frente a la antigua Plaza de Toros de Cádiz, hoy Plaza Asdrúbal, aún resuena en la memoria de algunos gaditanos. «La gente dejó de venir a los toros porque el que más o el que menos había perdido un pariente en este lugar. Fue una manera de guardarles luto puesto que existían muchos sentimientos encontrados. Al final tuvieron que cerrar la plaza en los años sesenta», explica Julián Figueroa, un hombre de 71 años de edad que descansa en uno de los bancos de Asdrúbal. Figueroa recuerda aquellas tardes de toros en las que Manolete compartía cartel con el mexicano Carlos Arruza y otras grandes figuras. «Aquí torearon los matadores más famosos que iban a Las Ventas, además de Rafael Ortega de La Isla, Miguelín de Algeciras y Chano Rodríguez de Cádiz», comenta con la mirada perdida.

José Guerrero, de 81 años, confiesa que por aquella época frecuentaba los alrededores de la plaza para revender las entradas que el portero no rompía por las prisas. «Entonces era un niño y esa pillería a lo mejor me permitía ganarme dos pesetas o tres reales en una tarde. Con una rubia era capitán general porque me daba para ir al cine, comprarme dulces y comerme una tortillita de camarones y aún me sobraba la mitad. Ahora con diez euros te tomas un café y un bollo y no te queda nada»¿.

Guerrero también recuerda que «en la plaza de toros se celebraban combates de boxeo y actuaciones de flamenco», así como la proyección de alguna película. «Mi Caballo Murió la vi aquí», dice al tiempo que se levanta para indicar el lugar en donde estaba el aparcamiento de los coches cuyo suelo era de «color albero».

Los jardines de la Plaza Asdrúbal están coronados por una fuente redonda cuyo sonido del agua relaja a las personas que descansan en sus bancos. Una pileta en la que se unen los estrechos caminos empedrados que articulan este espacio. La vegetación que los rodea se compone de amplias zonas de césped poco tupido y árboles de distintas especies. Destaca el conjunto de la ornamentación, caracterizada por modernas esculturas de hierro y otros adornos de piedra, además de unas singulares farolas semiarqueadas. La plaza también dispone de un parque infantil que cobra vida llegada la tarde -cuando los niños están fuera del colegio- y un tradicional quiosco.

José Cuevas, otro vecino, asegura que «lo peor de Asdrúbal son los perros que hacen caca por todos lados». Una opinión que es corroborada por el mismo operario del servicio de limpieza, Emilio Reyna, que barre a pocos metros de la zona. «El problema es del ciudadano que no está mentalizado en tirar las cosas a la papelera. Además casi todos los jardines son utilizados por los perros. Debería cuidarse más el patrimonio y perseguir este tipo de delitos», acota con cierta indignación.

Ayudas al alcohólico

En relación a los comercios y entidades, cabe destacar que la sede de la Asociación de Autoayuda e información sobre el Síndrome de Dependencia Alcohólica (Arca) está en Asdrúbal desde mayo de 2005. Alberto Matilla Vigo, coordinador y asesor de Arca, anunció que con motivo del tradicional Día Sin Alcohol, el próximo 15 de noviembre, se publicará la página web Una botella con mensaje.com. Asimismo, como ya es tradición: «Ese día instalaremos mesas informativas en la plaza San Juan de Dios, frente a las puertas del Ayuntamiento gaditano, y en la plaza Asdrúbal». «La finalidad de estas actividades es acercar a los ciudadanos información personalizada sobre los efectos del alcohol, que sepan que se trata de una droga, una enfermedad que necesita de prevención», explica Matilla. La asociación Arca se fundó en el año 1991.

En la cafetería Asdrúbal, su propietario, Juan Carbonell, explica que «la plaza tiene vida propia, pues por la mañana hay un constante trasiego de personas debido a los diversos negocios y a la sede de organismos públicos como Tráfico y la Tesorería de la Junta. Sólo con las oficinas tenemos garantizados más de mil clientes al día. A esto hay que sumarle los vecinos que cruzan Asdrúbal a diario. Ofrecemos un servicio rápido, desayunos mayoritariamente y nos va tan bien que hemos tenido que poner seis empleados», detalla Carbonell.

Llegada la tarde, Asdrúbal se convierte en un rincón familiar con los niños jugando en las áreas infantiles, algo muy distinto al ambiente vivido por las noches, en donde imperan los pequeños botellones y la música «a todo volumen» que los jóvenes hacen sonar en sus coches, según los vecinos.

Otro de los establecimientos peculiares de la zona es Lavado Engrase Carmona que lleva abierto once años. «Ésta es una época mala para este negocio porque en invierno la gente lava menos su coche debido al mal tiempo», dice Ángel Bernardo Carmona mientras que limpia con agua a presión el vehículo de un cliente.

La Frutería Asdrúbal hace una década que abrió sus puertas. «Somos la única frutería que hay en la plaza. Aquí vienen todos los vecinos para comprar», comenta Paco mientras despacha un par de kilos de peras.

jmvillasante@lavozdigital.es