Susana Díaz, en el Parlamento andaluz
Susana Díaz, en el Parlamento andaluz - EFE/Julio Muñoz

Susana Díaz, a la desesperada

La lideresa andaluza tiene ante sí un complejo futuro que ya depende en exclusiva de Pedro Sánchez

SevillaActualizado:

La dirección andaluza del PSOE no fue consciente de su debilidad hasta el Comité Federal del pasado 17 de marzo. De allí salieron heridos con un rejonazo de muerte en el eje del poder que habían ejercido hasta ahora. Ferraz manda sobre Andalucía y no hay más que hablar. Una situación que, por cierto, no es nueva en el PSOE, un partido jerárquico desde su fundación o si no que le pregunten a José Caballos o Luis Navarrete si Felipe González y Alfonso Guerra no mandaban en las listas electorales. En esas planchas en las que siempre aparecía algún nombre (¿Isabel Pozuelo?) que no había salido de Luis Montoto.

La diferencia entre el pasado y el presente es el pulso que Susana Díaz ha echado a Pedro Sánchez, un enfrentamiento que en vez de ir a menos ha ido a más y que va a terminar con uno de los dos fuera de la política. Y tiene todos los visos de que la perdedora sea la lideresa andaluza. La pérdida de la Junta de Andalucía ha sido un golpe del que tendrá muy difícil, si lo consigue, recuperarse. Porque en la dirección federal tiene un campo de minas. No se trata sólo de que Pedro Sánchez sea su enemigo abiertamente sino de que en Ferraz no cuenta con ningún aliado. Exactamente lo mismo que le va a suceder en el Congreso y en el Senado a partir del próximo 28 de abril.

Y cuando se pierden espacios, otros los ocupan. Desde que Sánchez llegó a la Dirección Federal del PSOE encargó a su gente en Andalucía que se hiciese con el control del partido. Un trabajo de fontanería que la dirección regional siempre ha negado alegando la fortaleza del susanismo, que ellos estimaban inexpugnable. Es más, han argumentado que el sanchismo no existía en Andalucía más allá de los cuatro nombres conocidos. Pero las cosas empezaron a cambiar con Sánchez en la Moncloa. Los ocho meses que ha sido presidente ha logrado encajar a muchos de sus partidarios en huecos y, ahora, cuando se mira el PSOE andaluz, resulta que son muchos los que están entusiasmados con Pedro Sánchez.

La cercanía de las elecciones generales y de las municipales han cohesionado todavía más las lealtades hacia el líder federal. Es más, la estrategia de Sánchez de convocar las generales dos meses antes de las municipales ha puesto a todos los alcaldes del PSOE y a los candidatos a serlo completamente a su favor. Mientras mejor le vaya a Sánchez en las generales, mejor le irá a los respectivos alcaldables.

Y, a la contra, mientras mejor le vaya a Sánchez, peor le irá a Susana Díaz.

Hay una clave muy relevante: Pedro Sánchez también elegirá a los presidentes de la diputaciones provinciales, hasta ahora controladas por Susana Díaz que había colocado en ellas, precisamente, a los secretarios provinciales (Huelva, Cádiz, Córdoba, Granada, Jaén y Sevilla). Estas instituciones son el eje del poder que le queda al partido en Andalucía. «¿Si lo pierde, qué le queda? ¿Cuántos alcaldes grandes o chicos van a estar con ella?» reflexionaba precisamente un alcalde socialista al ser preguntado.

Hay quien sostiene que la lideresa andaluza está ya muerta políticamente hablando y que ella lo sabe. Por eso está actuando a la desesperada y cometiendo errores de bulto que serían impensables en otros tiempos.

Susana Díaz ha modificado su círculo de confianza apostando por los exconsejeros Ramírez de Arellano y José Fiscal, relevando a su número dos como portavoz del PSOE y poniendo a Ángeles Férriz, una nueva cara para un nuevo PSOE.

Ella asegura que se va «a dejar la piel» en la campaña electoral pero fuentes socialistas recuerdan precisamente ahora que en las autonómicas «hubo papeletas del PSOE con nombres tachados, hubo brazos caídos y desmovilización de los sanchistas». Exactamente la misma estrategia que algunos aseguran que seguirá la lideresa andaluza. Las urnas dirán si fue así o no pero lo que es cierto es que junto a las papeletas con el logo del PSOE se está allanado el camino para el final político de Susana Díaz. Ella lo sabe. Y está actuando en consecuencia.