El que fuera chófer de Guerrero. Juan Francisco Trujillo, en el juicio del caso ERE
El que fuera chófer de Guerrero. Juan Francisco Trujillo, en el juicio del caso ERE - EFE
Corrupción

El «chófer de la coca» vuelve a la prisión por impago de una multa de 660.000 euros

Juan Francisco Trujillo, ex conductor de Francisco Javier Guerrero, compró regalos y cocaína para su jefe con ayudas de los ERE

SevillaActualizado:

Juan Francisco Trujillo, conocido por ser el chófer del que fuera ex director general de Trabajo de la Junta de Andalucía Francisco Javier Guerrero, ha tenido que entrar en prisión por no haber hecho frente al pago de la multa de 660.000 euros a la que en septiembre de 2016 le condenó el Juzgado de lo Penal número 2 de Jaén por un delito contra la Hacienda Pública, además de imponerle 18 meses de cárcel.

En su momento, Trujillo se libró de ir a la cárcel mientras intentaba hacer valer su declaración de insolvencia para no hacer frente a la cuantía económica de la multa y de los 164.0000 euros de responsabilidad civil que también se le contemplaron por esta causa.

Tras no salir adelante su declaración de insolvencia, desde el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) se ha confirmado a Europa Press que la ejecutoria de la sentencia ha llevado a Juan Francisco Trujillo a ingresar en prisión en el 6 de noviembre de 2018 donde permanecerá hasta el 1 de julio de 2020. De esta forma, cumplirá los 18 meses de prisión a los que fue condenado inicialmente y otros dos meses más de cárcel por no abonar la multa.

Las mismas fuentes han indicado que Trujillo no saldrá de prisión en 2020, ya que hay otra ejecutoria en marcha para que cumpla una segunda condena judicial, de diciembre de 2017, dictada por el Juzgado de lo Penal número 1 de Jaén que le impuso un año de cárcel y 150.000 euros de multas por otro delito contra la Hacienda Pública.

De esta forma, a partir del 1 de julio de 2020 deberá cumplir con otro año de cárcel y 300 días más de privación de libertad por impago de la multa. Además de las dos condenas dictadas por juzgados de Jaén, Trujillo sigue teniendo pendiente el juicio por las ayudas que supuestamente recibió de los ERE y en el que se enfrenta a una petición de cárcel por parte de la Fiscalía Anticorrupción de 14 años.

Fuentes próximas al caso han indicado que Trujillo se encuentra interno en el centro penitenciario de Sevilla II, en el municipio sevillano de Morón de la Frontera, donde ya lleva recluido más de dos meses y medio.

Hasta ahora, las dos condenas que acumula Guerrero han sido por no declarar 900.000 euros en subvenciones concedidas por la Junta de Andalucía, en concreto por su exjefe Javier Guerrero.

Originalmente el caso, investigado por el Juzgado de Instrucción número 1 de Andújar, destapó las presuntas irregularidades cometidas por el exdirector general de Trabajo, Francisco Javier Guerrero, y que fuera jefe de Trujillo desde 2002 hasta 2010.

Cuando la Policía Nacional de Jaén interrogó al chófer en su casa de la pedanía de Llanos del Sotillo, en Andújar (Jaén), declaró que parte del dinero de las subvenciones recibidas se las habían gastado en cocaína, fiestas y regalos para el propio Guerrero. Trujillo y Guerrero llegaron a estar en prisión preventiva por estos hechos por orden de la responsable entonces del Juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, Mercedes Alaya.

El caso arrancó en 2011 cuando la Policía investigada un caso de venta de facturas falsas y sale el nombre de este vecino de Andújar. A su nombre supuestamente tenía cinco sociedades y de ninguna de ellas constaba actividad. En este marco los investigadores descubren que fue chófer de altos cargos de la Junta, en concreto, de Francisco Javier Guerrero, hasta entonces principal imputado en el caso de los ERE.

En sus declaraciones apuntó a su jefe Guerrero como el que le había dicho cómo crear empresas y luego recibir subvenciones. El dinero de las subvenciones se lo repartía presuntamente en parte con Guerrero, bien en metálico o a través de regalos. Trujillo, según sus declaraciones, nunca tuvo que justificar las subvenciones a la Junta, pero se olvidó de que la Agencia Tributaria sí que le pediría cuentas por el dinero que había recibido y por lo que debía ingresar en las arcas públicas.