Vetusta Morla durante el concierto en Fuengirola
Vetusta Morla durante el concierto en Fuengirola - ABC
MÚSICA

Vetusta Morla, la música hecha energía en Fuengirola

La banda madrileña presentó su nuevo disco «Mismo Sitio, Distinto Lugar» en el festival Marenostrum Music Castle Park en el Casillo Sohail

FuengirolaActualizado:

Fueron energía, que en simbiosis con los casi 8.000 asistentes al concierto, se adentraró en un disco de refundación de Vetusta Morla, como ellos mismo han definido. Fue la presentación de «Mismo Sitio, Distinto Lugar». Un viaje «al epicentro» de la banda para «asistir en primera persona a una reafirmación de su esencia, cimentada, irónicamente, en una agitada metamorfosis» –relatan en su página oficial–. Y en ese corazón de sentimientos emana una fuerza que conecta con el público. «Vuestra energía y magia se han extendido desde el Castillo de Sohail hasta el mar», escribió en sus redes sociales la banda después del concierto.

Se abrió la crisálida musical del grupo con los nuevos temas. En el lugar donde el invierno no consigue llegar se notó «Un punto sin retorno» que llega en su cuarto disco de estudio desde 2008. El primero fue «Un día en el mundo», después «Mapas» (2011), «La deriva» (2014) y en 2015 el directo «15151». Cerraron un ciclo convertido en la banda de una generación. Metamorfosis que comenzó con el «single» del nuevo álbum y siguió con «Deséame suerte» y «El discurso del rey».

La invitación a la rebelión en el último segundo es «Palmeras en la Mancha», que es un «Golpe maestro», que regresó a 2014, también con «La mosca en tu pared». Fueron «Pirómanos» con una «Maldita dulzura» llena de botiquines de amnésicos en «Cuarteles de invierno» que podrían estar en «Copenhague» ardiendo el por «Fuego» de una «Guerra Civil».

Con el público entregado, tiró la banda de «La vieja escuela» para cuidar un vals en vena que llega el «23 de junio» temerosos de que San Juan no los queme en su hoguera. «Al respirar» recuerdan sus propios clásicos, los que le comenzaron a granjear una legión de seguidores que canta sus canciones unidos, como si no existiera la materia en «Un punto sin retorno». «La deriva» es una explosión de recuerdos sobre «Mapas» para encerrar el ruido en una muralla mozárabe que no era de cartón.

En ese punto se oyó «Sálvese quien pueda», que invitaba a ser «Valiente». «Te lo digo a ti» era la clausura de esta «Fiesta Mayor» que no acabó. Faltaba por escuchar en el «bis» al «Consejo de sabios», que hace inventario de pánico con el «Hombre del saco» en «Esos días raros» en los que la materia se desvanece entre ondas musicales, que convierten una explanada histórica a los pies de un castillo en energía que fluye entre el mar y el pasado.