Belén de chocolate de Galleros Artesanos en Rute, dedicado a los grandes imperios de la antigüedad
Belén de chocolate de Galleros Artesanos en Rute, dedicado a los grandes imperios de la antigüedad - Valerio Merino
RUTE

Rute, donde la Navidad sabe a dulce, huele a anís y tiene el tacto suave de un burro

El atractivo de su industria y de su refugio de animales pone a la localidad de la Subbética en el mapa

RuteActualizado:

El nombre de Rute no sólo suena. También huele y sabe. El pueblo existe todos los días del año, pero al escucharlo La piel siente el repeluco de las mañanas luminosas y muy frías del primer diciembre, a los dientes le llega el bocado que debe ser frágil y suave a los dulces navideños, a la nariz le llega el golpe entre dulce y embriagador del anís. Y a la memoria también la lucha por salvar a los burros.

En una mañana de diciembre a primera hora ya hay media docena de autobuses que han seguido la ruta que lleva hasta la carretera de Lucena, donde está el famoso belén de chocolate. Lo monta la empresa Galleros, que se disfruta con los primeros fríos, pero se pergeña en pimavera. Jorge Garrido relata que se empieza cuando termina la Semana Santa y para eso se comienza con el proyecto, es decir, decidiendo a qué se va a dedicar el conjunto y cómo se plasmará en la realidad.

El de 2018 se dedica a los grandes imperios de la antigüedad y por eso el visitante puede conocer maravillas de Egipto, el templo de Jerusalén según estaba en tiempos de Cristo, la Torre de Babel o la ciudad de Persépolis. En su construcción se han empleado 1.400 kilos de chocolate para ocupar una superficie de 52 metros cuadrados. Siete maestros pasteleros trabajan en un sótano en la construcción de palacios, casas y ciudades antiguas como si fuesen esculturas. Entre el 10 de octubre y el 6 de enero pasan por allí más de 100.000 personas de toda España, muchos de ellos en viajes organizados, que además prueban productos afamados de Galleros Artesanos, como los alfajores y hojaldradas.

Anselmo Córdoba muestra el proceso de fabricación del anís
Anselmo Córdoba muestra el proceso de fabricación del anís - Valerio Merino

En el Paseo del Fresno está uno de los museos del anís más conocidos y allí atiende su mejor guía, Anselmo Córdoba, a un grupo de estudiantes de tercero de ESO de un instituto de Marbella. Las delisterías Duende que comercializan el anís Arruza, tienen 110 años de historia. Su visita va mucho más allá del anís, ya que también se conoce la bodega y el patio, que sigue el estilo de los de la capital, y culmina en la destilería. «En Rute se fabrica el anís ininterrumpidamente desde 1630», cuenta delante de un alambique donde muestra a los jóvenes cómo se obtiene esta bebida a partir de destilar matalahúva (Pimpinella anisum), alcohol de melaza y agua, y cómo se puede modificar macerándose con hierbas para distintas bebidas con otro sabor.

En un hermoso pinar de la Subbética, aguarda la visita Pascual Rovira, que hace treinta años se lanzó a la aventura de salvar al burro de la desaparición. «Al final de la Guerra Civil había en España 1,2 millones, ahora hay menos de 30.000», se lamenta al explicar cómo la mecanización del campo supuso que a muchos animales se les sacrificara por dejar de ser útiles. Le pudieron tomar por loco, pero el éxito de la Asociación para la Defensa del Borrico ( Adebo) fue indiscutible.

Pascual Rovira, junto a algunos de sus burros en Rute
Pascual Rovira, junto a algunos de sus burros en Rute - Valerio Merino

Sus amigos, porque cuesta llamarlos animales, acuden a él y le saludan con cabezazos, con pequeños mordiscos que, como cuenta, son demostraciones de afecto, y él con apenas un vistazo va diciendo el nombre de cada uno y hasta si lo bautizó alguna persona relevante: «Los burros son reflexivos e inteligentes y, a diferencia de los caballos, no se dejan dominar».Son más de cien animales que tienen a su disposición más de 10.000 metros cuadrados, cedidos por el Ayuntamiento de Rute, en la sierra, en un lugar lleno de paz que ahora es un santuario. «De aquí no salen los animales ni tampoco se recogen, y ahora lo que intentaremos será controlar que haya menos nacimientos», explica.