Semana Santa Cádiz 2019

Madrugada: El Perdón, obligado a retrasar su salida debido al cambio de hora de Medinaceli

Un cuarto de hora después de lo previsto se abrió la puerta de la parroquia de Santa Cruz

CádizActualizado:

Un cuarto de hora después de lo previsto se abrió la puerta de la parroquia de Santa Cruz para la salida de El Perdón, que se vio obligado a retrasar su salida debido al cambio de hora de Medinaceli. La multitud que aguardaba en las puertas estaba expectante por ver uno de los pasos de misterio de mayor magnitud de la Semana Mayor gaditana. En el interior, la calma reinaba entre unos hermanos que respiraban aliviados gracias a las buenas previsiones, que permitieron un Jueves Santo casi completo.

De esta forma comenzaron a desfilar los primeros penitentes de la Hermandad, con un ritmo acelerado para no inducir a un retraso mayor a la hora de entrar en la Santa Iglesia Catedral para realizar la correspondiente Estación de Penitencia.

Se hizo el silencio, no obstante, cuando el paso se aproximaba a la puerta. Las indicaciones de Adolfo Morera, capataz, eran fielmente reproducidas por la cuadrilla, que debía realizar la maniobra con sumo cuidado para no dañar nada de la estructura de un paso que, debido a su anchura, no tiene demasiado margen con el hueco por el que debía salir. “Los pies cerrados, cerrados…”, repetía el capataz. “Venga, que ya estamos fuera", aseguró cuando tan solo quedaba la popa en Santa Cruz. Unos pasos más y el Cristo de El Perdón ya estaba fuera. Suena el Himno y el público rompe en aplausos. Ha comenzado la Madrugá en Cádiz.

Los penitentes de la Virgen abandonaron el templo con la misma rapidez que los de las secciones del cristo. El palio, también de grandes dimensiones y con una maniobra igualmente complicada para pisar la calle, mostraba una bella estampa bajo el dintel de Santa Cruz. Con una gran parte del mano y de las bambalinas bordadas en oro, la sensación de poderío de la Virgen del Rosario era notable.

Con la cofradía ya al completo en la calle comenzaron a despejarse las inmediaciones de la parroquia gaditana. Y las dudas surgían en muchas conversaciones. “¿Qué hacemos? ¿A dónde vamos?”, se escuchaba en muchas de las personas allí presentes. El resto de calles, a medida que avanzaba la noche, mostraba un aspecto desolador. Huecos y más huecos en una Madrugá que, con solo una cofradía en la calle, ha perdido mucho protagonismo en una Semana Santa en constante evolución.