Juan José Asenjo durante su intervención en la parroquia del Rosario
Juan José Asenjo durante su intervención en la parroquia del Rosario
COFRADÍAS

Asenjo: «Los cofrades no pueden ser cristianos del montón»

El arzobispo de Sevilla asegura que «las cofradías no son islas que caminan por libre desconectadas de la Iglesia y la parroquia»

La Voz
CádizActualizado:

La iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario acogió la conferencia inaugural del curso cofrade puesto en marcha un año más por parte del Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Cádiz. En esta ocasión la misma corrió por cuenta de Juan José Asenjo Pelegrina, arzobispo de Sevilla, que disertó bajo el título 'Hermandades y Cofradías, identidad y misión'.

La cita comenzó con una eucaristía que ofició junto al director espiritual del Consejo Local, Jesús García Cornejo, y a la que acudió la plana mayor de la Junta Permanente, con su presidente, Juan Carlos Jurado, al frente. Durante la homilía, Asenjo expuso que «el espíritu santo es el alma de la Iglesia. Gracias a su acción podemos decir que Jesús es el Señor. Y nos inspira buenos propósitos de mejorar. El espíritu santo tiene una importancia enorme en nuestra vida aunque sean pocas las veces que acudimos a él. El espíritu santo debe ocupar el lugar que le corresponde en nuestra vida cristiana», añadiendo que «el espíritu santo sea espíritu de verdad y de unidad. Los cofrades no pueden ser cristianos del montón, sino cofrades santificados, comprometidos y personas orantes. Los cofrades deben tener corazón de apóstol».

Posteriormente y una vez concluida la ceremonia, el arzobispo de Sevilla profundizó en su conferencia, invitado por el Consejo Local de Cádiz, desgranando, desde su experiencia y responsabilidad en la Iglesia, aspectos del día a día de las hermandades y cofradías. «Las hermandades son una realidad importante que no podemos despreciar. Son la plataforma indispensable para seguir construyendo la Iglesia en Andalucía», advirtiendo que «hay un peligro, que es la secularización, que arrincona lo religioso como algo del pasado». Asenjo se posicionó junto a las corporaciones religiosas al afirmar que «si las hermandades fueran algo periférico, yo no estaría hoy aquí. Las hermandades tienen que ser camino de encuentro con el Señor, instrumentos para ese encuentro. Son escuelas de vida cristiana y de santidad. El que se ponga enfrente o dé la espalda a las hermandades en Sevilla es un insensato», expuso como ejemplo.

En su disertación, lanzó varios mensajes para estimular la figura del cofrade y su papel en la vida religiosa. «Al igual que la Iglesia, las cofradías deben estar en un constante proceso de conversión y reforma, donde los directores espirituales tienen un gran papel. La primera obligación de una hermandad es cultivar la formación de sus miembros. Me gustaría que las hermandades convocaran a sus hermanos a un retiro espiritual, a una charla de formación, a un encuentro de oración... Tenéis que cultivar el apostolado, por eso existen las corporaciones. La evangelización les urge a todos, especialmente a ustedes los cofrades. El mejor tesoro de nuestra vida es el Señor y debemos anunciarlo». El arzobispo de Sevilla recordó con mucha insistencia que «las cofradías no son islas que caminan por libre desconectadas de la Iglesia y la parroquia, ya que deben buscar la comunión con la parroquia y con otras hermandades».

Seguidamente sacó a relucir una de sus grandes preocupaciones: la pobreza. «Pido a los diputados y vocales de caridad que no se duerman; los pobres siguen estando ahí. Lo pido al Consejo Local y a los hermanos mayores presentes. Juan Pablo II dejó escrito el servicio a los últimos, los pobres. Del mismo, pidió una mayor implicación en la vida eclesiástica. Debemos apoyar la evangelización catequética. Pido la presencia de los cofrades en los santos oficios, siendo el más importante el triduo pascual. No se dejen mover por ver quién es el mejor o el que más hace respecto a otras hermandades. Pocas cosas, pero con el corazón».

Juan José Asenjo alentó a todos a permanecer cercanos a la oración al indicar lo siguiente: «Un cofrade reza, acude a la eucaristía y en su vida profesa con fe su creencia. El hermano mayor debe ser el primer servidor de la hermandad y el presidente del Consejo el primer servidor del Consejo», realizando un guiño a las nuevas generaciones. «Cuiden a los jóvenes cofrades. Hay que cuidarlos y formarlos porque se impone una formación profunda, tanto como descubrir el apostolado y la Iglesia». Ese tacto y exigencia que pedía lo llevó a escalas superiores al decir «cuiden al director espiritual; a veces hay juntas que utilizan al director espiritual como un florero. Le deben dar su lugar en la vida de la hermandad porque no es una figura prescindible. Igualmente exíjanle que se implique en la vida de la hermandad», concluyendo la conferencia con la siguiente reflexión: «La misión del obispo es estar cerca de las hermandades, cuidarlas y protegerlas. Debe corregir con cariño, prudencia y mesura. No hacerlo sería una cobardía».

El presidente del Consejo Local, Juan Carlos Jurado, agradeció al arzobispo de Sevilla «su maravillosa conferencia en la que ha desgranado muy bien lo que debemos ser los cofrades. Me quedo con la palabra unidad y con la realidad de que somos asociaciones de la Iglesia».