Llegada al cementario de Fernán Pérez
Llegada al cementario de Fernán Pérez - J.J.M.
MUERTE EN ALMERÍA

Las pedanías de Níjar despiden a Gabriel Cruz en la intimidad al grito de «no estáis solos»

En el cementerio de Fernán Pérez varias decenas de personas apoyan a la familia durante el enterramiento del pequeño

NÍJARActualizado:

La comitiva fúnebre apareció en el horizonte minutos antes de las 14.00 horas de este martes. Guardia Civil, Policía Local y los vehículos donde viajaba la familia cortejaban a tres coches, dos negros llenos de coronas y flores, y uno blanco, donde iban los restos mortales del pequeño Gabriel hasta el cementerio de Fernán Pérez. En un momento íntimo, alejado de la multitud, sólo con sus vecinos y la familia, aquellos que no escatimaron esfuerzos para buscarle durante doce díasalbergando la esperanza de hallarlo con vida, fue enterrado Gabriel. Entre aplauso y lágrimas de desahogo. Con un grito de aliento retumbando contra las paredes del camposanto: «No estáis solos».

Fue la voz de aliento a unos padres que han perdido a su tesoro más preciado. A los que se les ha arrebatado a su «pescaíto», un niño obediente y educado –como retratan los vecinos– cuya inocencia sucumbió a la maldad de esa «bruja» que ahora todos tienen que sacarse de sus cabezas, como aseguró Patricia, madre de Gabriel, ante los miles de personas congregadas en la Catedral de Almería.

No fue algo espectacular y se alejó del circo mediático. Un cordón de seguridad permitió que las últimas lágrimas se derramaran en privado, que la última despedida fuera algo íntimo en un lugar pequeño, que no podría haber acogido a las decenas de personas concentradas para decir adiós. Gabriel descansa el mismo lugar donde está su abuelo. Entra las callejuelas de un cementerio que se está ampliando, lleno de nichos en propiedad de los vecinos, con panteones familiares que abrazan a los seres queridos que se van.

«Gracias. Muchas gracias», fue lo que le dijo Patricia a sus más allegados, mientras Ángel con otros miembros de la familia cargaban al hombro un ataúd blanco que es el sinónimo más explícito de la sinrazón. Un pequeño «angelico», que decía un vecino de Las Negras en la noche del lunes, mientras comentaba el caso en un bar de este enclave paradisiaco de Níjar.

Estaba la Guardia Civil, Policía Nacional y la Local. La representación del Ayuntamiento y la familia, que buscará formas para reponerse del golpe más duro. Para ello, no les faltará aliento. Gabriel se ha quedado en el corazón de todos con su sonrisa. La muestra se vivió en Campohermoso, otra pedanía de Níjar, cercana a Las Hortichuelas y al cementerio de Fernán Pérez. El lugar de entrada a casa cuando llegaba desde Almería. Donde todos salieron a la calle para decirle adiós al pasar. Con la Policía de gala y la gente desde las aceras aplaudiendo, dando gritos de ánimo y masticando lo ocurrido.