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La increíble historia del «avión del milagro» que recordó «El Hormiguero»

Ningún fallecido y solo un herido grave tras partirse en dos en 1992 un DC-9 de Aviaco en el aeropuerto de Granada

Morro del DC-9 en los estudios de El Hormiguero
Morro del DC-9 en los estudios de El Hormiguero
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El aeropuerto de Granada fue escenario, a las ocho y media de la tarde del 30 de marzo de 1992, de un grave accidente de un DC- 9 de Aviaco, procedente de Madrid, que se partió en dos en el momento en que tomaba tierra. Todos los testigos temieron lo peor. Pero solo uno de los heridos sufrió lesiones graves. Ningún muerto. Desde entonces se le llamó «el avión del milagro».

Todos los que presenciaron el accidente del «Castillo de Butrón» (así se llamaba el aparato) dieron por hecho que iba a segar un buen número de vidas. ¿Cómo podía ser de otra manera? Fue un suceso aparatoso y terrible, que se produjo a pocos metros de donde esperaban los familiares de los pasajeros. Los propios viajeros estuvieron seguros de que el desenlace iba a ser fatal. Y sin embargo...

Anoche, el programa El Hormiguero recordó la histora de este avión, y lo mostró en su estado actual, con la cabina de pasajeros vacía, símbolo de lo que pudo haber sido y no fue.

¿Cómo ocurrieron los hechos? Así lo contó entonces un testigo a ABC.

Traslado de fuselaje del avión DC9 que se estrelló en Granada en 1992 cuyo interior fue transformado para ser expuesto en ARCO, la Feria de Arte Contemporáneo que se celebra en Madrid, en 2005
Traslado de fuselaje del avión DC9 que se estrelló en Granada en 1992 cuyo interior fue transformado para ser expuesto en ARCO, la Feria de Arte Contemporáneo que se celebra en Madrid, en 2005

Pasaban unos minutos de las 20.00 horas cuando la aeronave de Aviaco, procedente de Madrid, se aproximó a las pistas del aeropuerto granadino. Hacía una tarde de perros, con lluvia y un fuerte viento racheado, y ya el despegue de Barajas se había retrasado casi una hora. Aquel mismo día, un portavoz del grupo Iberia, al que pertenecía la compañía Aviaco, señaló que el aparato tomó tierra en medio de mal tiempo no exento de fortísimas rachas de viento, lo que provocó que se desestabilizase. Esto, unido a que el tren de aterrizaje debió realizar en pista el llamado efecto aquaplanning debió motivar el accidente.

«Cuando me he visto sobre la pista en el suelo me he dicho: estamos vivos... hoy hemos vuelto a nacer», afirmó Carlos Landa, un periodista deportivo de Canal Sur, que ocupaba un asiento en la fila 6 del DC- 9. El avión, que había salido con retraso de Madrid con 93 pasajeros, y cinco tripulantes a bordo, quedó finalmente detenido en la cabecera de la pista 09 del aeropuerto de Granada, partido en dos. Entre la pista y la cabeza yacía el morro y el fuselaje delantero con las alas incluidas. A casi setenta metros, justo en dirección contraria, enfrentado y más alejado- y a sobre la hierba- se podía observar el resto del aparato. Felizmente para los que viajaban en él no hubo incendio.

El avión, tras el accidente
El avión, tras el accidente- DIARIO SUR

Lo que hemos visto no se puede ni narrar, afirmó Carlos Landa. «Todo se desarrollaba normalmente hasta que el piloto, al efectuar la maniobra de aterrizaje, pegó un bandazo terrible, terrible, hasta el punto que el avión se puso de lado. Luego, trató de enderezarlo y, al aterrizar, se rompió el aparato. No era un bandazo del aire, sino un golpe seco que puso casi completamente lateral el avión. Después, consiguió enderazarlo, pero entró demasiado fuerte en la pista. No sé si al tocar con el suelo volvió a elevarse pero, en todo caso, volvió a caer y fuimos rodando por la pista a toda velocidad hasta que, de pronto, se partió como una barra de pan...»

«Salí, como casi todos los pasajeros, por el agujero que quedaba. Fui el último en abandonarlo, porque miré para atrás y ya no quedaba nadie. Fuera nos decían: ¡Saltad rápido! ¡saltad rápido! Cuando al fin pude salir me dije: ¡Dios mío! He vuelto a nacer

El DC9 ha tenido una «segunda vida» después de que el escultor Eduardo Cajal y la diseñadora industrial Mercedes Lienas encontrasen sus restos en una chatarrería. Lo trasladaron a Huesca y reconvirtieron el fuselaje en un espacio cultural. En su nueva condición de nave artística, ya sin alas y adaptado para transportarlo en camión, ha pasado por lugares como la feria Arco, en 2005 (en la foto superior), Gales (como parte de las Olimpiadas Culturales de 2012) o El Hormiguero, anoche.

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