Diez miradores apabullantes en Suiza

En La Gran Ruta de Suiza se han instalado miradores que harán felices a los aficionados a la fotografía y a las grandes vistas

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  1. Sendero circular de las cataratas del Rin

    Con 150 metros de anchura y 23 metros de profundidad, rugen las cataratas más grandes de Europa, junto al Castillo de Laufen
    Con 150 metros de anchura y 23 metros de profundidad, rugen las cataratas más grandes de Europa, junto al Castillo de Laufen - TURISMO DE SUIZA

    Ubicadas en el norte de Suiza, cerca de la ciudad de Schaffhausen, las cataratas del Rin han impresionado a los visitantes durante siglos. El recorrido a pie aquí propuesto, de un par de horas de duración, es apto para todos los públicos. El punto de partida es el castillo de Laufen, que se levanta majestuoso sobre los chorros, imperturbable ante la indómita fuerza del agua que brama a sus pies. Aquí el caminante puede comprar un billete sencillo para las barcas.

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    El sendero baja hasta la orilla del agua. Desde ella se accede a la entrada, con su plataforma panorámica, y a los botes. Siguiendo corriente abajo, se llega al puente Nohl, sobre el Rin, que se cruza para alcanzar la ribera opuesta. El camino se extiende paralelo al río. Y de nuevo las atronadoras cataratas surgen ante los paseantes, cuya mirada va y viene ávidamente, enfocándose sobre el salto de agua más grande de la Europa central -23 metros de altura y 150 de anchura-, junto al pequeño castillo de Wörth (siglo XII). La visión de las coloridas barcas que se balancean mientras se acercan a la cortina acuática y a la isla en medio del despeñadero tiene un toque de surrealismo.

    El camino sube a la izquierda, deja atrás la noria y continúa junto al río hasta otros miradores. Dibuja después una curva ciñendo el cauce y cruza la pasarela de Flurlinger para volver al castillo de Laufen. Si se desea acortar la ruta, se puede cruzar a pie el puente del ferrocarril, abierto a los peatones, directamente hasta el punto de partida.

  2. Säntis-Schwägalp

    Mirador en el paso de Schwägalp
    Mirador en el paso de Schwägalp - TURISMO DE SUIZA

    El Säntis, la montaña más alta del macizo del Alpstein, es el símbolo de la región del lago Constanza. Puede verse desde muy lejos y desde su cumbre, a 2.502 metros sobre el nivel del mar, la vista cabalga simultáneamente sobre Suiza, Alemania, Austria, Liechtenstein, Italia y Francia.

    Inaugurado en 1935, el funicular aéreo desde el paso de Schwägalp a la cima del Säntis, uno de los ferrocarriles de montaña más concurridos de Suiza, permite acceder cómodamente al restaurante panorámico ubicado en lo alto. Sobrevolar los desplomes rocosos ya resulta imponente. Y una vez en la plataforma del mirador, situado bajo la torre de radio, se siente uno tentado a identificar los elementos geográficos cercanos y lejanos. Los meteorólogos, que ya en 1882 abrieron aquí una de sus estaciones, sabían muy bien lo que hacían.

    Desde 1846, quienes ascienden al Säntis encuentran cobijo y atención en un sencillo refugio de altura. Los montañeros de paso firme adoran el Lisegrat, un itinerario asegurado mediante cables de acero que alcanza el paso de Rotstein. En su escarpada cara oeste hay sendas para desafiar al vértigo. Por ejemplo el que va hasta la posada alpina de Tierwis: si el ánimo flaquea, siempre es posible subirse o bajarse en el pilar nº 2 del teleférico. Rutas de senderismo invernal y travesías con raquetas son la atracción de los brumosos días de la estación de la nieve que invitan a subir al Schwägalp, donde todavía brilla el sol. En verano, el Säntis es el centro de las excursiones que conducen al Alpsteingebiet y a una vista panorámica a seis países garantizada.

  3. Museo de Napoleón en Salenstein

    Photo Spot Lago de Constanza, en la Región de Untersee
    Photo Spot Lago de Constanza, en la Región de Untersee - TURISMO DE SUIZA

    En la comuna de Salenstein, en el cantón de Turgovia, existe una colina con magníficas vistas del lago Constanza y de los Alpes. Sobre ella, decorado con buen estilo en medio de un gran parque que acaba de ser restaurado, se alza el castillo de Arenenberg, morada que fue del último emperador de Francia, actual Museo de Napoleón.

    Este edificio se construyó entre 1540 y 1546, si bien existen pruebas de que en el sitio que hoy ocupa se levantaba una fortificación desde mediados del siglo XV. Arenenberg era propiedad de una familia patricia antes de ser adquirido por Hortense de Beauharnais, hija adoptiva y cuñada de Napoleón I, la cual ordenó transformarlo según el canon del estilo imperio. A partir de 1817 lo habitó hasta su muerte en 1837, en un principio junto a su hijo Louis Napoleón, el futuro emperador Napoleón III, quien, según los relatos, además de francés, también hablaba el dialecto turgovio.

    Hortense engalanó el interior con tapicerías, muebles y cuadros en recuerdo de Napoleón I y trajo paisajistas franceses para el diseño del parque de 13 hectáreas de extensión. En 1906, su nuera, la emperatriz Eugenia, viuda ya de Napoleón III, cedió Arenenberg a las autoridades de Turgovia con vistas a hacer un memorial en honor de su esposo, momento en el que nació la idea de un museo. Gran parte de la decoración del palacio es original y todas sus habitaciones están abiertas al público.

  4. Toggenburgo, paraíso vacacional

    Cordillera de los siete Churfirste
    Cordillera de los siete Churfirste - TURISMO DE SUIZA

    Situados en el cantón de St. Gallen, los destinos vacacionales de Alt. St. Johann, Unterwasser y Wildhaus pertenecen a las comunas de mayor altitud del distrito de Toggenburgo y están encajados entre el gran macizo del Säntis y la cordillera de Los Siete Churfirsten.

    Una compacta red de caminos invita a descubrir la región, entre ellos el muy original sendero educativo alrededor de la turbera alta de Rietbach, en Krummenau, con sus plantas exóticas, que se hace a pie descalzo y resulta un verdadero bálsamo para el cuerpo y el alma. La topografía accidentada atrae también aquí a los ciclistas de montaña. Para ellos hay 20 rutas señalizadas que miden entre 13 y 44 km.

    A sólo una hora de Zúrich se halla la mayor estación de esquí de Suiza oriental, con sus 17 teleféricos y más de 60 kilómetros de pistas. Una experiencia a considerar es la de esquiar con luna llena en el Chäserrugg. Y otra ídem disfrutar de la naturaleza virgen marchando con raquetas en el mayestático paisaje de invierno. Si todo ello parece agotador, se puede recurrir a uno de los diversos y siempre acogedores restaurantes.

    El paraíso vacacional de Toggenburgo cuenta con el distintivo de calidad «Familias bienvenidas» y hace las delicias de los más pequeños: paseos en burro, trekking con llamas, excursiones para observar la fauna o buscar setas, el sendero de los sonidos y otros aptos para carritos de críos. Prácticas ofertas como alquiler de material infantil, servicio de canguros y ludoteca. Creativo programa con animación para chiquillos y en invierno actividades para jóvenes aficionados al esquí y el snowboard.

  5. Maienfeld, el mundo de Heidi

    Casa de Heidi en Maienfeld
    Casa de Heidi en Maienfeld - TURISMO DE SUIZA

    Maienfeld, comuna suiza del cantón de Graubünden, con sus cadenas montañosas, sus densos bosques, sus lagos y praderas de altura, no menos que con las pintorescas aldeas –bastantes conservan hoy en día el aspecto de sus tiempos decimonónicos- configuró la imaginación de Johann Spyri al escribir su novela sobre Heidi. El célebre personaje infantil, creado hace casi un siglo y medio, se ha consagrado como un mito cultural en Suiza.

    En Maienfeld, este relato mundialmente conocido se puede revivir en persona. La casa de Heidi, el establo de las cabras, la tienda del pueblo, el museo… todo gira en torno a su figura novelesca, hasta un pastel que lleva su nombre. En el Heidi-Dorf (Aldea de Heidi), la historia de esta pequeña huérfana, alegre y amante de la naturaleza, cobra aliento en cada uno de los lugares originales descritos por Spyri, en tanto que el Heidi-Weg (Ruta de Heidi) conduce a través de un idílico paisaje de bosque y pastizales alpinos hasta el hogar del Viejo de los Alpes –Almöhi, el abuelo-, la cabaña original utilizada en la película de 1952, en Ochsenberg.

    El sendero arranca en la estación de ferrocarril de Maienfeld y está perfectamente señalizado. A intervalos regulares se suceden los doce paneles que compaginan informaciones de la cinta actual (2016) y de la realizada en 1952, introduciendo lúdicamente al visitante en los escenarios del rodaje de ambas y en la trama de la novela original. Quien no desee caminar hasta Ochsenberg puede desviarse hasta el hotel restaurante Heidihof. Tras una comida reparadora, la excursión continúa en dirección a la fuente de Heidi, el monumento dedicado a Johanna Spyri.

  6. Sendero del glaciar Morteratsch

    Detrás del glaciar Morteratsch verá las cumbres más altas de los Alpes orientales: Piz Bernina, Piz Palü, Piz Roseg y Bellavista
    Detrás del glaciar Morteratsch verá las cumbres más altas de los Alpes orientales: Piz Bernina, Piz Palü, Piz Roseg y Bellavista - TURISMO DE SUIZA

    En el valle de la Engadina, al extremo oriental del cantón de los Grisones, se cuentan 173 glaciares. Sus brazos y lenguas asfixian los picos más altos de los Alpes del Este como los cubitos de hielo alrededor de la rodaja de limón en un vaso de Martini. Y con sus siete kilómetros de longitud –el más largo de la Engadina y el tercero de toda la cadena alpina- el Morteratsch es aquí el glaciar por antonomasia. El Pers, el Roseg, el Tschierva o el Sella, algunos de sus convecinos, ofrecen espectáculos de naturaleza asimismo desbordantes.

    El sendero del Morteratsch es una ruta didáctica que indaga en la edad del hielo y retorna de nuevo al presente. Comienza en el hotel restaurante homónimo. A los 50 minutos de marcha con vistas a las nevadas cumbres del Piz Palü (3.901 m) y del Piz Bernina (4.049), ya se divisa el destino: el lago de cubeta y la descomunal lengua del glaciar. Dieciséis paradas jalonan el camino e informan sobre la peripecia geológica de este río de hielo, en franco retroceso, que 120 años atrás se extendía casi 2 km más por el valle.

    En Pontresina, durante el verano, se organiza una excursión familiar de tres horas hasta el Morteratsch: un guía local introduce a los peques en los secretos del hielo eterno y les presenta a Sabi, el espíritu del glaciar y protagonista del libro infantil El gran sueño de Sabi, distribuido en los hoteles y en la oficina de información turística de la villa, cuyo juego de pistas consigue despertar el entusiasmo de los niños de entre 5 y 12 años.

  7. Palacio Stockalper

    Palacio de Stockalper, en Brig
    Palacio de Stockalper, en Brig - TURISMO DE SUIZA

    Los vecinos de Brig, en el cantón del Valais, se sienten orgullosos de su palacio, edificado por Kaspar Jodok de Stockalper (1609–1691), comerciante, banquero, gran empresario, militar y político, entre 1651 y 1671. Este impresionante edificio, con sus tres torres coronadas por una gran esfera dorada, fue la mayor construcción privada del siglo XVII en Suiza y es una muestra de la fortuna de Stockalper, que convertida a cifras actuales se calcula que superaba de largo los 500 millones de francos. No sorprende por tanto que a su dueño se le conociera como el Rey del Simplon. Aunque sólo fuera porque, aparte de hacerse rico comerciando con Milán, mejoró las rutas de acceso a este puerto de montaña en el Valais, que alcanza los 2.008 m de altitud.

    Construido alrededor de un patio cuadrado, el palacio se puso bajo la protección de los Reyes Magos, a tal punto que sus tres torres llevan los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. Ya en 2001 se le añadió un jardín con fuentes, arriates de rosas y viñedos. Los visitantes pueden ver los sótanos, las arcadas y las salas del palacio y, a continuación, pasear por el jardín o disfrutar de las vistas del convento, la iglesia jesuita y, sobre todo, del bello casco antiguo de Brig con sus sobresalientes torreones. Las paredes de los salones del palacio de Stockalper están decoradas con tapices y pinturas sobre seda diseñadas en París en el siglo XVIII.

  8. Gstaad-Saanenland

    Valles de cuento en la región de Saanen
    Valles de cuento en la región de Saanen - TURISMO DE SUIZA

    El centro de Gstaad, elegante localidad del Oberland bernés, lleva tiempo ejerciendo como el bulevar de compras a la vez más popular, animado y corto de Suiza. Con sus hoteles de primera categoría, sus restaurantes para sibaritas, los chalets de lujo y el cercano aeropuerto de Saanen, esta villa exenta de tráfico rodado es hoy un destino de prestigio entre personalidades internacionales.

    La región de vacaciones de Gstaad-Saanenland, junto a las aldeas vecinas de Saanen, Schönried, Saanenmöser, Zweisimmen, Gsteig, Lauenen, Feutersoey, Turbach y Abländschen, ofrece, sin embargo, un espectro mucho más amplio: la reserva natural en el idílico lago Lauenensee, con sus cataratas y sus pantanos altos; los estrechos callejones en el histórico núcleo del pueblo de Saanen; la excelente ubicación de Schönried y Saanenmöser para los deportistas de invierno; o bien la calma de la encantadora aldea alpina de Abländschen son sólo algunos de los ejemplos de una región turística sumamente variada.

    Cinco valles entre los 1.000 y los 3.000 m conforman el armónico relieve del paisaje. Una red de más de 300 km de caminos para excursionistas, ciclismo de montaña, golf, vuelos con ala delta, remar en canoa, aventuras en aguas bravas o incluso practicar trineo en una pista de verano y esquí de fondo en la región Glacier 3000 son parte del polifacético programa estival de actividades deportivas en Saanenland. Y en invierno, a una altura de 3.000 metros, 220 km de pistas esperan a esquiadores y surfistas de nieve. Cabe añadir que Gstaad, con sus más de 100 restaurantes, que van desde los castizos raclettes hasta los más refinados locales para gourmets, es, además, un edén de la gastronomía.

  9. Castillo de Coppet

    Lago Leman, en Coppet
    Lago Leman, en Coppet - TURISMO DE SUIZA

    Aunque en él todavía vive gente, el palacio de Coppet, en el cantón de Waadt, se abre al visitante como un museo. El antiguo hogar de Madame de Staël, donde la baronesa escritora conoció a Goethe y vivió parte de la última etapa de su existencia, es la única residencia privada a orillas del lago Leman que permanece amueblada como en la época de su construcción. Visitarla es como viajar en el tiempo a los siglos XVIII y XIX.

    El castillo de Coppet se construyó sobre otra estructura medieval de la decimotercera centuria. Germaine de Staël está enterrada en una cripta en sus recintos. En 1809 había vendido el castillo a su hijo Louis Auguste (1790-1827), quien en 1816 desarrolló en sus dominios una granja experimental de inspiración inglesa pronto conocida por las comunidades agrícolas internacionales.

    El edificio está registrado dentro de los bienes culturales suizos de importancia nacional como propiedad privada abierta al público. Cada media hora se realiza una visita guiada en varios idiomas. Desde 2003, el Instituto Europeo de la universidad de Ginebra tiene instalado aquí su central de archivos –un total de cincuenta- relativos a la construcción de la Europa política en el siglo XX. Desde 2004, la Asociación de Amigos de Coppet se encarga tanto de su conservación y mejora como de organizar periódicamente diversos eventos dentro de su perímetro. Y desde 2013, una parte del castillo está reservada para recepciones de empresas.

  10. Teleférico del Stanserhorn

    La vista desde CabriO, el primer teleférico del mundo con cubierta abierta, es tan fascinante como singular
    La vista desde CabriO, el primer teleférico del mundo con cubierta abierta, es tan fascinante como singular - TURISMO DE SUIZA

    Ubicado en el cantón de Nidwalden, el Stanserhorn (1.898 m.) se alza sobre Lucerna cual pétreo vigía de su lago imponderable. Desde 1893 los vagones de madera panorámicos abiertos suben tranquilamente desde Stans a su cumbre. Pero a finales de junio de 2012, la ascensión mecánica a la montaña devino en una experiencia pionera con la inauguración del llamado CabriO, el primer teleférico del mundo con una cubierta superior sin techo. Y tenía que suceder en Suiza, claro: la soberana de los funiculares y remontes alpinos. La Oficina de Correos helvética ponderó semejante innovación al imprimir el congruente sello conmemorativo.

    La novedosa cabina de dos pisos es lo más puntero en tecnología de teleféricos. El inferior, casi totalmente acristalado de pared a pared, tiene capacidad para 60 personas. Desde él, una elegante escalera conduce al superior a cielo abierto, donde caben otros 30 pasajeros. Durante los seis minutos del viaje, estos últimos pueden gozar de emociones indescriptibles: simplemente sentir el viento fresco de la montaña en la cara o abarcar panorámicas de 360º sin cortapisas visuales ni cables por encima de la cabeza.

    En la ruta por la cima, los amables guías turísticos están encantados de ayudar a identificar las flores y las montañas. A medio camino aguardan las marmotas y el restaurante Rondorama, que gira sobre su propio eje, prodigando así inenarrables vistas sobre 100 km de paisaje alpino que incluyen no menos de 10 lagos.