El agricultor Josep Pàmies es un acérrimo defensor de la buena alimentación como prevención a las enfermedades y del poder curativo de todo tipo de plantas
El agricultor Josep Pàmies es un acérrimo defensor de la buena alimentación como prevención a las enfermedades y del poder curativo de todo tipo de plantas

190.000 euros para curar una infección, 80.000 para frenar el adormecimiento de una pierna y otras promesas de los curanderos

La absolución de un naturópata valenciano de los delitos de homicidio e intrusismo por la muerte de un joven de 21 años que padecía leucemia recuerda otros polémicos casos en España de fármacos, terapias o plantas milagrosas

MADRIDActualizado:

El juzgado de lo Penal número 10 de Valencia absolvió el miércoles a un naturópata de los delitos de homicidio por imprudencia e intrusismo de los que le acusaba el padre de un joven de 21 años que murió en julio de 2013, siete meses después de detectarle la patología.

Si bien en este caso ha habido una absolución, es muy larga la lista de naturopátas o falsos médicos que, contrariamente a este caso, acabaron tras las rejas por diagnosticar enfermedades o prescribir tratamientos sin tener una profesión que los habilite para ello.

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  1. 190.000 euros por una «infección de páncres» y un «cerebro envejecido»

    José Manuel López, alias «Coté», en una rueda de prensa ofrecida en 2011 en Santiago
    José Manuel López, alias «Coté», en una rueda de prensa ofrecida en 2011 en Santiago - M.M.

    190.000 euros para tratar un «cerebro envejecido» y una «infección de páncreas». 80.000 euros para tratar el adormecimiento de una pierna. 60.000 por una escoliosis y colon irritable. Son algunos de los importes que los pacientes del falso médico de Ferrol José Manuel López, alias «Coté».

    Las prácticas de Coté motivaron la conocida como «Operación Zen», que se saldó con su arresto en febrero de 2008. Casi una década después, el Ministerio Público reveló que «el acusado, durante al menos cinco años anteriores a su detención, vino atribuyéndose públicamente la condición de médico y ejecutando actos clínicos, pese a no contar con más estudios que el Bachillerato y carecer de aptitudes mínimas necesarias para ello». La fama de su consultorio en Galicia llegó a ser tal que recibía pacientes de Madrid, Canarias, Cádiz o Valencia. «Coté», aparte de falsos diagnósticos, colocaba inyecciones con sustancias desconocidas y sometía a los pacientes a operaciones quirúrgicas.

  2. El poder de las plantas

    En Cataluña, Josep Pàmies lleva año protagonizando polémicas a raíz de su visión de la medicina y la salud. Este agricultor de Balaguer (Lérida) es un acérrimo defensor de la buena alimentación como prevención a las enfermedades y del poder curativo de todo tipo de plantas, que, además, se ha hecho famoso por sus polémicas visiones sobre la medicina tradicional. Entre otros aspectos, ha llegado a asegurar que el sida es una mentira, que el VIH no existe o que algunas farmacéuticas no quieren erradicar enfermedades por no ver perjudicado su negocio por ello.

    De aquí que su presencia en algunos congresos haya sido altamente criticada por colectivos científico-técnicos, por ejemplo, hace dos semanas en un controvertido congreso titulado «Un mundo sin cáncer» que se celebró en Barcelona y que cuestionaba a los oncólogos. Además, hace medio año Pàmies fue acusado de un delito contra la salud pública por cultivar supuestamente marihuana de uso terapéutico, pero quedó absuelto.

  3. La cura del cáncer y el VIH

    Después de 13 años en los tribunales, Rafael Chacón, creador del fámarco Bio-Bac fue absuelto por la Audiencia Provincial de Madrid en 2015. El Bio-Bac era un producto que no contaba con autorización sanitaria que se ofrecía como medicamento para el tratamiento de enfermedades como el VIH, distintos tipos de cánceres, hepatitis o enfermedades articulares reumatológicas.

    A todos los pacientes, Rafael Chacón les aseguraba en la página web desde la que se vendía el producto que la efectividad de Bio-Bac era mayor si los enfermos abandonaban el tratamiento de la medicina convencional y se confiaban a las virtudes terapéuticas de su producto. La sentencia de la Audiencia Provincial ratificó que Chacón no cometió delito contra la salud pública, al considerar que no fue acreditado que el producto elaborado causara «un peligro para la vida o salud de las personas».