ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

Los fármacos para prevenir los infartos también reducen su gravedad

Los pacientes que a pesar de tomar aspirina, estatinas, betabloqueantes y/o IECA padecen un infarto, tienen menor riesgo de morir a causa del mismo

El riesgo de muerte en caso de infarto se reduce gracias a los tratamientos preventivos
El riesgo de muerte en caso de infarto se reduce gracias a los tratamientos preventivos - ARCHIVO

Los pacientes diagnosticados de una enfermedad cardiovascular y que, por tanto, presentan un mayor riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio, cuentan a día de hoy con un gran número de fármacos para evitar sufrir este tipo de episodio cardiovascular. Un aspecto a tener muy en cuenta dado que el infarto constituye la primera causa de mortalidad en nuestro país. Es el caso, entre otros fármacos, de los antiagregantes plaquetarios como el ácido acetilsalicílico –la consabida ‘aspirina’–, de las estatinas, de los betabloqueantes o de los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA). Sin embargo, el beneficio del tratamiento con estos fármacos va más allá de la prevención del infarto. Y es que como muestra un estudio dirigido por investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Pekín (China), los pacientes con enfermedad cardiovascular que, aun tomando la medicación, padecen un infarto, tienen un riesgo significativamente menor de fallecer a consecuencia del mismo.

Como explica Min Li, directora de esta investigación publicada en la revista «PLOS ONE», «los fármacos cardioprotectores como la aspirina, las estatinas o lo betabloqueantes son generalmente prescritos para los pacientes con un mayor riesgo de sufrir un infarto porque reducen la probabilidad de padecer este tipo de episodio cardiovascular, ya sea por primera vez o de forma recurrente. Sin embargo, hasta ahora no conocíamos si estos fármacos conllevaban algún beneficio para aquellos pacientes, a pesar de tomar el tratamiento, sufren un infarto».

Menor riesgo de muerte

El estudio tuvo por objetivo analizar si el tratamiento preventivo con cuatro tipos de fármacos cardioprotectores –aspirina, estatinas, IECA y betabloqueantes– conllevaba una mejora del pronóstico de los pacientes hospitalizados por un síndrome coronario agudo (SCA) –esto es, el grupo de síntomas ocasionados por una obstrucción de las arterias coronarias, por lo general debidos a la presentación de una angina de pecho o de un infarto–. Y para ello, los autores contaron con la participación de 14.790 pacientes con SCA de 75 hospitales de China, 7.501 de los cuales ya había padecido un episodio previo de SCA.

Los resultados mostraron que, con independencia de que hubieran sufrido o no un episodio previo y frente a aquellos que no tomaban ningún tipo de medicación, los pacientes tratados con fármacos cardioprotectores tuvieron un SCA de menor gravedad y menos arritmias cardiacas. Y lo que es más importante, un menor riesgo de padecer un episodio cardiovascular mayor –caso de un infarto, un ictus o muerte por causa cardiovascular– durante la hospitalización.

Los beneficios de los fármacos cardioprotectores van más allá de la prevención del síndrome coronario agudoMin Li

Como destaca Min Li, «cada uno de los cuatro tipos de fármacos cardioprotectores se asoció con una reducción del número de casos con malos resultados clínicos. De hecho, nuestros resultados sugieren que estos fármacos reducen la gravedad de los episodios de SCA, por lo que el impacto clínico sobre los pacientes es menor».

Es más; los resultados también muestran que ‘la unión hace la fuerza’. Y es que cuanto mayor era el número de fármacos tomados por un paciente, menor era el riesgo de padecer un episodio cardiovascular mayor. Concretamente, y comparados frente a los pacientes sin tratamiento, aquellos que tomaban uno, dos, tres o cuatro fármacos tuvieron un riesgo inferior de, respectivamente, un 23%, un 33%, un 52% y un 41% de padecer uno de estos episodios. Y llegados a este punto, ¿qué sucedió en aquellos casos en los que, aun tomando los fármacos cardioprotectores, se acabó sufriendo un infarto o un ictus? Pues que a mayor número de fármacos, menor fue la gravedad del episodio.

Tal es así que, como refiere Min Li, «nuestros hallazgos sugieren que los beneficios de estos fármacos van más allá de la prevención del SCA. También pueden reducir la gravedad de la enfermedad en los pacientes que acaban desarrollando un SCA a pesar de tomar la medicación. Y es que este beneficio adicional de los cuatro fármacos preventivo se observó en los pacientes con o sin historial de enfermedad cardiovascular, reduciendo en todos los casos la gravedad de los episodios, ya fueran por primera vez o recurrentes».

Nunca deje el tratamiento

En definitiva, apunta la directora del estudio, «nuestro trabajo ofrece evidencias adicionales del beneficio de la prevención con estos fármacos, urgiendo así a los pacientes a continuar con sus tratamientos a largo plazo cuando así se lo recomienden sus médicos. Y en el caso de aquellos pacientes que desarrollen un SCA mientras toman el tratamiento, los resultados indican que no deben perder la confianza, sino seguir tomándolo porque pueden resultar de gran ayuda».

A este respecto, como concluye Michel Komajda, ex presidente de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), a propósito de los resultados, «sabemos que muchos pacientes que sufren un infarto dejan de tomar su tratamiento preventivo. Tenemos que hacer más para mejorar su adherencia a los fármacos y por ayudarlos a adoptar hábitos de vida más saludables».

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios