Los realities, cantera rentable para reciclar famosos en televisión

Como con la tecnología, la televisión vive ahora su propia obsolescencia programada, incapaz de prescindir de formatos y personajes caducos por elevar sus audiencias con «belenazos»

Los concursantes de la primera edición de «Operación Triunfo»
Los concursantes de la primera edición de «Operación Triunfo»
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

En lugar de reinventarse, la televisión actual en España economiza los recursos de los que dispone. La masiva concurrencia de realities es la cantera ideal para convertir a anónimos en famosos de forma rentable para las cadenas. Sucedió con los perfiles más apropiados de las diversas ediciones de Gran Hermano, la pareja formada por Bea y Rodri protagonizó su propio reality, y hasta con programas como «Operación Triunfo», que en principio buscaba talentos musicales pero terminó convirtiendo a alguno de sus concursantes en estrellas y, por tanto, reutilizables para ser reclamo de cualquier nuevo espacio. David Bisbal ha sido jurado de «La Voz», donde también ha encontrado un hueco Manuel Carrasco; David Bustamante, en «Top Dance»; Edurne, en «Got Talent»; Rosa, con su propio reality en Ten y otros menos populares como Fran Dieli hicieron coros en «¡Qué tiempo tan feliz!». Y hasta se han inventado un formato para reencuentros, como el que vivió la primera edición el año pasado.

Para reflotar las audiencias, también se suele recurrir a grandes rostros televisivos, que oscilan entre cadenas y programas. Belén Esteban, Mila Ximénez o Terelu Campos transitan entre formatos de telerrealidad, ya sea como colaboradoras, concursantes de realities o invitadas especiales. Jorge Javier Vázquez, el hombre para todo de Mediaset, hace lo propio al frente de cada nuevo programa que necesita un empujón, enraizado en la cadena tras su éxito con «Sálvame».

Los realities que vienen

También pasa con los diversos realities que, aún en diferentes cadenas, requieren la presencia de famosos en sus ediciones. «Supervivientes», prescindiendo de sus participantes anónimos, ha pervertido el formato original para convertirse en el reciclador de juguetes rotos u olvidados por el medio catódico por antonomasia. «Gran Hermano», para renovar una fórmula que pareció agotada en la pasada edición después de casi dos décadas en televisión, se somete a una «revolución», que llegará a la parrilla dentro de dos semanas. «MasterChef Celebrity», que estrena nueva edición este martes, les pone un delantal a rostros mediáticos como Carlos Baute o Bibiana Fernández y les somete a las mismas pruebas entre fogones que a los desconocidos, mientras que «Gran Hermano VIP» encierra a estos personajes populares en una casa rodeada de cámaras.

Recuperar la nostalgia

El regreso de «Operación Triunfo» a TVE, la cadena que originalmente emitió el programa en España hace dieciséis años, no hace más que evidenciar esta fórmula de la televisión. En un momento en el que la moda ochentera parece volver a experimentar una segunda vida, La 1 parece querer hacer lo propio recurriendo a la nostalgia. No solo vuelve al lugar donde se gestó el concurso, previsiblemente en octubre cuando termine el proceso de casting de los nuevos candidatos, sino también a su esencia, con profesores y jurado marca de la casa, con caras asociadas al programa y hasta con Noemí Galera como directora, recuperando a uno de los miembros del jurado más temibles del programa, con perdón de Risto Mejide.

La consecuencia directa de esta estrategia, lanzadera a su vez de famosos reutilizables, no es más que la presencia masiva de los mismos rostros televisivos en todas las cadenas. Como con la tecnología, la televisión vive ahora su propia obsolescencia programada, incapaz de prescindir de formatos y personajes caducos por elevar sus audiencias con «belenazos».

comentarios