Álvaro Ybarra Pacheco, director de ABC de Sevilla

La fuerza del Señor de Sevilla Álvaro Ybarra Pacheco, director de ABC de Sevilla

El rostro de Jesús del Gran Poder es el paradigma de la Misericordia y nadie mejor que Él ha podido presidir la misa jubilosa de las Hermandades

Las hermanas de la Cruz rezan ante el Señor detenido en las puertas del convento en la calle Santa Ángela
Las hermanas de la Cruz rezan ante el Señor detenido en las puertas del convento en la calle Santa Ángela - Miguel A. Osuna / Archidiócesis
Álvaro Ybarra Pacheco, director de ABC de Sevilla - Actualizado: Guardado en: Opinión

Hoy tocaba escribir del nuevo Gobierno de España, de la inclusión de Juan Ignacio Zoido como ministro de Interior y de la situación de interinidad en la que se queda el PP de Sevilla sin su líder natural. Pero he asistido esta mañana al regreso del Gran Poder a San Lorenzo y se han desbaratado todos mis planes. Los problemas del Gobierno y del PP local, con ser graves, se quedan en una anécdota en este domingo del jubileo apoteósico por las calles de la ciudad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder en el Año de la Misericordia. Y es que el Señor de Sevilla tiene mucha fuerza. Tanta como para congregar en una mañana luminosa de noviembre a decenas de miles de personas que contemplan en un silencio ensimismado de fervor y respeto a Jesús andando con zancadas firmes bajo el peso de la Cruz. Nunca tanta gente guardó tanto silencio.

El traslado del Nazareno ha hecho posible que en estos primeros días de noviembre Sevilla recupere lo mejor de sí misma. Todo el mundo en su sitio. Desde el impecable orden del cortejo a la solemne misa pontifical de la Catedral. Desde las escenas insólitas de las hermanas de la Cruz rezando y cantando al Señor a la devoción del gentío. El rostro de Jesús del Gran Poder es el paradigma de la Misericordia y nadie mejor que Él ha podido presidir la misa jubilosa de las Hermandades. Don Juan José Asenjo acertó de pleno al solicitar el traslado del Señor como colofón al Año de la Misericordia y la hermandad ha demostrado su sobria grandeza al preparar con mimo hasta el último detalle del traslado.

Si en Sevilla dedicáramos el mismo afán a nuestros proverbiales problemas pendientes del que hemos puesto en el traslado del Gran Poder nos iría mucho mejor. Porque no sólo es elogiable la iniciativa del arzobispo y la respuesta generosa de la hermandad que preside Félix Ríos sino la actitud del pueblo de Sevilla, que ha acompañado desde el jueves al Señor consciente de lo que hacía y de la solemnidad de unos momentos históricos. Sostenía ayer Javier Macías en su excelente retransmisión en directo a través de abcdesevilla.es que dentro de muchos años podremos decir: «Yo estuve allí». Pues sí. Yo también estuve y en mi memoria ha quedado grabado para siempre el paso del Señor en un luminoso mediodía de noviembre.

@aybarrapacheco

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