PÁSALO

Desde la cárcel

A Pedro se le acabaron sus días más suaves en la trena, que los ha dedicado a asesorar a los presos

Felix Machuca
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«Ahora está conociendo cárcel, como se dice en la jerga interna. Conocer cárcel es saber de verdad lo que es una cárcel. Y desde hace unas semanas a Pedro Pacheco lo cambiaron de módulo y lo llevaron al número 8. Un módulo donde manda el reglamento interno penitenciario y estás sometido a horario, paseos por el patio y horas de televisión. A Pedro se le acabaron sus días más suaves en la trena, que los ha dedicado a asesorar a los presos en la tramitación de permisos y grados y en no perder la forma física con las horas de gimnasio. Se ha quedado, en cambio, sin el margen de libertad personal que le brindaba el otro estado. En el módulo 8, como te digo, ya conoce cárcel. ¿Qué como está él? Indignado. Muy cabreado. Yo, que soy una de las diez personas que pueden ir a verlo, lo noté muy cabreado. Había solicitado el recurso de súplica pidiendo la supresión de la acumulación de condena por la casa del Rocío. Pero se lo habían denegado por peligroso. Peligroso un tipo con 69 años. Peligroso un tío que no puede delinquir porque los cargos públicos los tiene vedados y, como te digo, cumple 69 tacos dentro de tres meses. Es para tirarse de los pelos lo que están haciendo con él. Ha disfrutado de cuatro permisos sin problemas. Y ha dado muestras evidentes de que ha cumplido las exigencias de su reinserción. ¿Qué es lo que quieren?

¿Lo del crucifijo? Una excusa más. Pacheco no es creyente. Pero un amigo presidiario se lo regaló al cumplir su condena y salir libre. Lo guardó como recuerdo y por afecto a un amigo. Quién sabe si para entender también que Cristo es símbolo de la Justicia de los hombres… El caso es que el castigo le viene por tener dos almohadas (una de ellas la pidió al centro y se la concedieron), por tener el crucifijo como posible arma y por tres libros de más en cesión. Uno de ellos es una revista jurídica. En el fondo ¿sabes lo que persiguen? Acabar con esa especie de asesoría a los internos menos capaces que no saben cómo rellenar la planilla para pedir un permiso, un grado… Nunca hubo problemas mientras esos recursos fueron dirigidos contra las decisiones de la jueza de vigilancia penitenciaria. Pero no se puede olvidar que la concesión de permisos también incumbe al centro penitenciario. Y se han producido casos donde el centro los ha denegado y la jueza los ha permitido. Que es la que tiene la última palabra. Yo creo que le han montado todo esto para cargarse esa asesoría al interno.

»Nadie se acuerda de él. Bueno, mentira. Se ha acordado el ex presidente de la Diputación de Cádiz, Paco González Cabañas, senador socialista, que va a realizar unas preguntas en la cámara dirigidas a Juan Ignacio Zoido para saber las razones por las que se le cambió de módulo y el endurecimiento de su situación penal. A Pacheco le quedan cinco años más de prisión. Y creo que ha pagado ya la responsabilidad penal que se le imputaba y la multa. Más de trescientos mil euros que no salieron de ninguna asociación soberanista ni de los amigos de Artur Mas. Vendió sus dos casas y pagó lo que le pedían. Resulta verdaderamente doloroso ver cómo salen de prisión ex consejeros catalanes que han protagonizado un golpe de Estado y Pedro sigue recibiendo estopa. O para no irnos más lejos. Tampoco es menos doloroso ver cómo el ex consejero de Cultura, Luciano Alonso, está en la calle por haber cometido un delito muy similar al de Pedro: colocar a dos amigos en cargos públicos. Los de Alonso ni siquiera iban a trabajar. Pero así es la realidad. Y ¿sabes por qué? Porque detrás de Pacheco no hay un partido que lo apoye. Ni una situación de emergencia nacional como en Cataluña. Es verdad que la Justicia es igual para todos. Pero las circunstancias que la rodean también la convierten en ciega y muy caprichosa…»

(Extracto de una conversación con un viejo camarada de Pacheco que lo visita en prisión)

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