EL RECUADRO

El buque-escuela... diplomática

El Juan Sebastián de Elcano es un símbolo de España

Antonio Burgos
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Hay generosas y noticieras cartas de los lectores que te dan hecho el artículo. Tal ocurre hoy. Trata sobre el Juan Sebastián de Elcano, el buque-escuela de nuestra Armada por el que no pasan los años, como el Cádiz que lo construyó y lo tiene como un hijo querido que se le suele ir lejos, para volver siempre, como el fandango: «Nunca está mejor el árbol/ que en tierra donde se cría». Y los cuatro árboles de la mar, los cuatro mástiles de nuestro hermoso bergantín-goleta se sienten arropados por su Madre Gades.

La carta que mueve este artículo como el viento el trapo desplegado de nuestro buque-escuela me la escribe don José Benavides Córdoba, quien me dice: «Como sabrá, nuestro buque-escuela Juan Sebastián de Elcano está realizando su crucero de instrucción alrededor de Sudamérica. El día 23 de abril zarpó de Buenos Aires en demanda de Ushuaia. Justo la derrota inversa que hizo el submarino argentino ARA San Juan antes de su desaparición en el Atlántico Sur. Tuve el honor de asistir a la recepción que su comandante, don Ignacio Paz García, ofreció a bordo del barco la noche del jueves 19 de abril. Durante la velada dio un emocionante discurso, en el que agradeció a la Armada Argentina su papel en la recuperación y traslado del cadáver de nuestro capitán de fragata don Javier Montojo Salazar y tuvo un emotivísimo recuerdo de los miembros de la tripulación del ARA San Juan, caídos en aguas del Atlántico Sur. Los marinos argentinos asistentes al acto quedaron maravillados por sus palabras. Yo, que soy español, me emocioné vivamente. Hoy le escribo abrumado por la repercusión que ha tenido en la Argentina el gesto que ha tenido don Ignacio Paz García, comandante del Juan Sebastián de Elcano. Cuando el barco navegaba coincidente con el punto donde se tuvo la última comunicación con el ARA San Juan, el submarino desaparecido, ordenó formar a toda la tripulación, se rindieron honores de ordenanza y se cantó “La muerte no es el final” en recuerdo de los marinos argentinos caídos en esas latitudes. Se grabó un vídeo, que se ha convertido en horas en una manifestación de entusiasmo y agradecimiento por toda la Argentina. Yo personalmente he recibido decenas de mensajes de agradecimiento. Quiero resaltar la importantísima gesta de nuestros marinos. Con un acto tan sencillo han conseguido hacer por la Marca España en la Argentina algo que si tuviéramos que pagarlo en una campaña de publicidad hubiera costado millones de euros y jamás habría tenido la repercusión que ha tenido. Creo que es de justicia afirmar que don Ignacio Paz García, comandante del Juan Sebastián de Elcano, es el mejor embajador de España. Le ruego que haga mención en su recuadro de esta gesta, como agradecimiento a él, a su tripulación y a la Armada, por ese trabajo silencioso, constante, escondido, y a la vez sublime, que hacen por todos nosotros. Que hombres como ellos sean noticia hoy».

El gaditanísimo bergantín-goleta, primo hermano del Esmeralda chileno, ya ha zarpado de Ushuaia y si no hubiera sido por el tiempo adverso y la decisión de la regata Velas Latinoamérica a esta horas habría cruzado el temible Cabo de Hornos, en la soledad de la mar, sonora en el viento sobre sus velas. El A-71 de la lista de buques de nuestra Armada ha llevado la bandera de España hasta uno de los puntos más meridionales de la tierra firme americana, como la ondea por todo el mundo. Observo que al Juan Sebastián de Elcano, que para los gaditanos es El Chano, alguien de la familia, cada vez se le llama menos «buque-escuela». Como la repercusión en la Argentina del emocionante recuerdo a sus submarinistas, la presencia del Juan Sebastián de Elcano es un símbolo de España al recalar en tantos puertos «cuando va por esos mares, por esos mares de Dios», que cantaba el coro de «La viudita naviera» de Pemán. Es una Embajada de España flotante. Tanto, que no sólo lo llamaría buque-escuela, sino buque-escuela... diplomática.

Antonio BurgosAntonio BurgosArticulista de OpiniónAntonio Burgos