Plata o plomo

Hoy en día, los jóvenes ven otro tipo de películas y de series, y algunos no saben distinguir la realidad de la ficción

Adolfo Vigo
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Recuerdo que cuando era joven íbamos al cine a ver películas de Kung Fu, de Jackie Chan o alguna de Bruce Lee y los jóvenes salíamos intentando dar en el aire esas patadas voladoras de los protagonistas, o queriendo romper los tablones de madera con un puñetazo como había hecho el bueno de la película. Hoy en día, los jóvenes ven otro tipo de películas y de series, y algunos no saben distinguir la realidad de la ficción ocurriendo en muchos casos que se ven metidos en serios problemas.

Esto viene a colación del aumento de delincuencia relacionada con el narcotráfico en el Campo de Gibraltar. En nuestros días, se ha instaurado una tendencia televisiva de elevar a los narcotraficantes a la categoría de héroes. Se les trata en esas series y en algunas películas como auténticos triunfadores sociales. ‘Narcos’, ‘Pablo Escobar: el patrón del mal’, ‘Breaking Bad’, entre otras, son series en las que se nos da una imagen del narcotraficante como una especie de superhéroes. En lugar de enseñarnos la cara oscura del narcotráfico, se nos vende a unos personajes en la cúspide de la escala social, con todo lo que uno pueda desear al alcance de la mano pero sin mostrarnos la trastienda de tan ruin y despiadado negocio.

En mi época adolescente, las películas que nos llegaban sobre las drogas eran muy diferentes. Películas como ‘El pico’, ‘El vaquilla’ y otras de ese tipo nos enseñaban una cara dura del asunto. No era nada alentador dedicarse a eso ya que el final que nos mostraba no era nada.

«Plata o plomo», la famosa coletilla de Pablo Escobar, se ha convertido en una frase admitida socialmente aun cuando el trasfondo de la misma no deja de ser de lo más siniestro, y que se utiliza de forma irónica por muchos de nosotros. En realidad, no es más que una amenaza que resume perfectamente la situación del narcotráfico: o conmigo o contra mí.

Esta elevación a los altares del escalafón social de los narcotraficantes junto con la falta de preparación y de trabajo de muchos jóvenes lo hace ser una salida «profesional» y un método para ganar dinero rápido y fácilmente. Muchos ven esa forma de vivir como una salida a la crisis que se está viviendo. Son pobres incautos que caen en las redes organizadas a los que se les engatusa con el hecho de poder ganar dinero de forma sencilla, solamente teniendo que transportar la droga. Son los que hacen el trabajo sucio mientras que los jefes de verdad se quedan en sus casas sin preocuparse y sin mancharse las manos.

Estos jóvenes arriesgan sus vidas por un ideal de película. Por una mentira que le es «inyectada» por la pequeña pantalla y con la que pretenden solucionar todos los problemas que puedan tener en sus vidas. Sin importarles el estar al otro lado de la Ley ya que para ellos su situación es la de ser los buenos y valientes de la película.

Mientras, en nuestra sociedad los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado se han convertido en los malos de la película, nunca mejor dicho. En los enemigos de esos que pretenden delinquir con las drogas. Se ven acorralados, cercados e impotentes ante una parte de la sociedad que defiende y ampara en muchas ocasiones a los que trafican con las drogas, los cuales esperan poder hacerse con las migajas de los que esos supuestos héroes de la heroína y de la cocaína quieran darles.

Adolfo VigoAdolfo VigoArticulista de OpiniónAdolfo Vigo