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Otegui no es un orador honorable. No dispone, para ello, de salvoconductos legales ni morales

David Gistau - Actualizado: Guardado en:

La intervención de Arnaldo Otegui en una conferencia organizada por el Forum Europa de Nueva Economía y patrocinada por el Banco Santander se ha convertido en noticia por una ocurrencia de Vox: dejar en el atril la grabación de unos improperios. No entraré a valorar la táctica empleada por Vox para recordar que existe basada en las gamberradas y en unos candidatos que un día invaden Gibraltar a la manera de Ynestrillas y cualquier otro saltarán al césped del Bernabéu desnudos. Allá cada cual. Pero sí me asombra que la noticia haya sido la grabación, y no el hecho de que un foro con vocación institucional y patrocinado por un banco como el Santander haya concedido moqueta y atril a un terrorista convicto que jamás dio una sola muestra de arrepentimiento y que, a día de hoy, permanece inhabilitado por los tribunales. Sé que, en el periodismo, existe un miedo galo, a que el cielo se abata sobre nuestras cabezas -o sobre nuestros rendimientos publicitarios-, si se menciona a empresas como el Santander en un contexto crítico. Pero es obligado decir que, a este paso, terminará promocionando, en las universidades de verano de la Magdalena, mesas redondas con asistentes del ISIS y la Camorra que saldrán blanqueados por la deferencia institucional en el trato, con el vasito de agua rellenado si es menester.

Respondo ya a la pregunta que muchos se estarán haciendo con sólo haber leído el primer párrafo de este artículo: ¿acaso no debe un foro como el de Nueva Economía albergar toda la variedad de voces del escenario público español? ¿Acaso no debe incluso reflejar el proceso de normalización vasco? Sí, estoy de acuerdo. Creo que debe hacer ambas cosas. Albergar todas las voces, por más discrepantes que sean, por más estimuladas que estén, incluso, por doctrinas antagónicas con el sistema. Pero las voces legales. Por eso no veo motivo de polémica si el Banco Santander promociona la conferencia de las candidaturas de Bildu, que de hecho hablaron después de la presentación de Otegui, ya que estas no están inhabilitadas. Como tampoco vi polémica alguna cuando fue invitado a uno de los desayunos el Pablo Iglesias del ceño todavía fruncido y montaraz, representante de un partido político legal, en la actualidad líder del tercer partido español más votado, por más que en aquella ocasión resultara jugoso para la crónica jugar con la entrada en el Ritz de los barbudos de Sierra Maestra.

Otegui no goza de ninguna de estas consideraciones. No es un orador honorable. No dispone, para ello, de los salvoconductos legales ni morales. No deja de resultar hiriente contemplarlo hacer chistes con las supuestas arbitrariedades que contra él comete la Fiscalía mientras a su alrededor le ríen las gracias los asistentes, suponemos que en un buen hotel, a un foro respetable y pimpante de patrocinios. Algún principio colectivo es conveniente revisar si en los mismos ámbitos públicos donde sería impensable la presencia de un corrupto aún encaja un terrorista sin turbulencias.

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