Editorial ABC

La extrema izquierda se desinfla

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La encuesta de GAD3 para ABC con la estimación de voto en caso de que hoy se celebraran unas elecciones generales, consolida las tendencias de sondeos anteriores. Los tres principales partidos -PP, PSOE y Ciudadanos- se mueven en los márgenes del empate, especialmente entre los populares y la formación naranja, que por el momento gana el PP con dos décimas y menos de cincuenta mil votos de diferencia. Cs suma 50 escaños, hasta los 82, a los que obtuvo en 2016; mientras el PP pierde 32 diputados y en torno a un millón setecientos mil votos. Aunque los populares mejoran un punto en apoyo electoral respecto al sondeo de diciembre, su pronóstico es negativo. En el ala izquierda de la encuesta, el PSOE aleja el fantasma del sorpasso de Podemos. Los 94 escaños que obtendrían los socialistas dejan a mucha distancia los 43 diputados de la formación morada, que pierde 28 actas respecto de 2016 y un millón y medio de votos. El previsible desastre de Podemos tiene dos lecturas más: deja al bloque de izquierda sin opción de mayoría absoluta suficiente para investir presidente a Sánchez y, además de trasvasar 400.000 votos al PSOE, inyecta 250.000 a Cs, lo que constituye una llamativa fuga de votos desde la extrema izquierda a una formación de centro liberal.

Con matices, la opinión pública española tiende a afianzar unos cambios definitivos en el bipartidismo y a reasignar los protagonismos en el escenario político nacional. Afortunadamente, la extrema izquierda se va desinflando porque no resiste el examen de realismo y solvencia que le aplican los problemas diarios de la sociedad. Podemos y sus dirigentes han pinchado con su discurso soberanista en Cataluña y está dominado por sus pulsiones naturales de corte totalitario. Sus extravagancias hicieron gracia durante un tiempo a una izquierda sobreexcitada por los espejismos del 15-M y la crispación del zapaterismo. Pero en cuanto se los conoce, espantan.