El presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, en una imagen de archivo de 2015
El presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, en una imagen de archivo de 2015 - REUTERS

Uhuru Kenyatta, reelegido presidente de Kenia

Ha sido declarado oficialmente el ganador con el 54% de los votos, en una disputada elección. Su oponente, Raila Odinga, se niega a conceder la derrota y tacha de «farsa» el proceso electoral

KeniaActualizado:

El actual presidente Uhuru Kenyatta ha sido declarado oficialmente el ganador de una disputada elección en Kenia, pero su oponente, Raila Odinga, se niega a conceder la derrota, tachando el proceso electoral de «farsa» y acercando al país a la violencia.

Según ha anunciado la Comisión Electoral de Kenia, Kenyatta ha sido reelegido con un 54 por ciento de los votos mientras Odinga, el carismático líder de la oposición, ha recibido tansolo el 44,7 por ciento.

Ha sido una campaña electoral muy tensa, marcada por las acusaciones de manipulación de los votos, los temores de violencia y el asesinato de un alto funcionario de la Comisión Electoral. Aún así, la votación el pasado martes se llevó a cabo pacíficamente y, según observadores internacionales, no hubo fraude.

Odinga, y la coalición de partidos de la oposición se negaron a participar en el anuncio de los resultados electorales, acusando a la comisión electoral de declarar al ganador antes de abordar sus preocupaciones.

El nuevo presidente ha hecho una llamamiento a la calma, llamando «amigo» a Odinga durante su discurso de investidura y pidiendo a su rival que mantenga la paz. Pero el jefe de la oposición aún no ha hecho declaraciones y muchos temen que si continua negando el resultado, sus seguidores saldrán a las calle a protestar.

Ya ha habido disturbios en varios bastiones de Odinga, incluyendo la ciudad de Kisumu donde se han desplazado cientos de antidisturbios, y los barrios de Mathare y Kibera, en Nairobi, donde se han oído gritos y disparos durante la noche.

Muchos kenianos temen que se vuelvan a producir violencia post-electoral de la escala del año 2007, cuando las acusaciones de fraude causaron una ola de disturbios que dejó a 1.300 muertos y 600.000 desplazados.

En las elecciones 2013 Odinga también perdió por un pequeño margen y acusó a su rival de manipular su victoria. Odinga acabó llevando el caso a la Corte Suprema para que invalidase la elección pero no tuvo éxito.

Esta año, los observadores internacionales han aplaudido la conducta de la comisión electoral añadiendo que los resultados han sido justos. Aún así, miles de Kenianos que votaron por Odinga siguen convencidos de que les han robado la elección. Y si su líder no admite su derrota pronto, Kenia podría volver a entrar una crisis cívica que amenaza con herir la economía del país y des-estabilizar la región entera.