El secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson
El secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson - REUTERS

Tillerson llega a China para hablar de Corea del Norte y preparar la visita de Trump

El responsable de la diplomacia estadounidense viaja a Pekín para seguir presionando al régimen de Kim Jong-un con más sanciones que frenen su programa nuclear

CORRESPONSAL EN PEKÍNActualizado:

En su segunda visita de este año, el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, llega este jueves a China para hablar sobre la crisis militar con Corea del Norte y preparar el primer viaje del presidente Trump a este país, previsto para noviembre. Tillerson, que ya estuvo en Pekín en marzo, regresa en un momento especialmente crítico porque las espadas están en alto con el régimen del joven dictador Kim Jong-un. Tras su última y más potente prueba nuclear, efectuada a principios de este mes, Trump y Kim se han enzarzado en un duelo de acusaciones personales que Pyongyang considera una «declaración de guerra».

Con el fin de seguir presionando a Corea del Norte para detener sus ensayos atómicos y de misiles, Tillerson propondrá a las autoridades chinas más sanciones que corten la financiación de su programa militar. Pero Pekín, que ya ha reducido sustancialmente su comercio bilateral con el régimen estalinista de Pyongyang, abogará de nuevo por el diálogo para rebajar la tensión.

Aunque China le ha cerrado en parte el grifo del petróleo y el gas a Corea del Norte, no dejará caer a Kim Jong-un ni apoyará una intervención militar de la Casa Blanca para evitar que una legión de refugiados hambrientos se plante en su frontera junto a los marines estadounidenses. Para ello, a partir del 1 de octubre limitará sus envíos de petróleo a 500.000 barriles (60.000 toneladas) hasta diciembre, dejando luego el suministro de todo 2018 en dos millones de barriles (240.000 toneladas), un tercio menos que ahora. A pesar de la interrupción del suministro de productos refinados de petróleo, Pekín se ampara en las necesidades de la población para seguir surtiendo de crudo a Pyongyang a través de su oleoducto de Dandong-Sinuiju, por el que pasan más de medio millón de toneladas al año. Este racionamiento del combustible ya empieza a notarse en Corea del Norte, donde los precios del combustible se han triplicado.

Mientas las exportaciones chinas de petróleo han bajado este verano por las sanciones, sus importaciones de carbón norcoreano han subido hasta los 1,6 millones de toneladas pese a las restricciones aprobadas por unanimidad del Consejo del Seguridad de la ONU. A tenor de la agencia Reuters, dicho aumento ha podido deberse al envío de cargamentos que estaban retenidos y han llegado finalmente a los puertos chinos antes de la imposición de las nuevas sanciones.

Además de analizar la escalada de la tensión en Corea del Norte, Tillerson empezará a preparar con las autoridades chinas la visita del presidente Trump programada para noviembre. En su primer viaje a Asia, el nuevo inquilino de la Casa Blanca aprovechará su asistencia a la cumbre en Vietnam de los países de Asia y Pacífico (APEC) para visitar China, Japón y Corea del Sur. Su nuevo encuentro con el presidente chino Xi Jinping, con quien ya se reunió en abril en Florida, tendrá lugar justo después del trascendental Congreso del Partido Comunista previsto para la segunda quincena de octubre, en el que se renovará parte de la cúpula del régimen.

Junto a sus conflictivas relaciones bilaterales, marcadas por sus disputas comerciales y la expansión de Pekín por el Mar del Sur de China, Trump y Xi intentarán fijar una postura común para acabar – o al menos mitigar – la inestabilidad constante que Corea del Norte genera en el nordeste de Asia.