Internacional

Simón Peres, el último de los arquitectos de una paz que no prosperó en Israel

El premio Nobel de la Paz por el proceso de Oslo ha ocupado todos y cada uno de los cargos posibles

Simón Peres junto a su esposa, Sonya, en 1985
Simón Peres junto a su esposa, Sonya, en 1985 - EFE
EFE Jerusalén - Actualizado: Guardado en:

El veterano Simón Peres, premio Nobel de la Paz por el proceso de Oslo junto a Yaser Arafat e Isaac Rabin, es uno de los políticos israelíes que mayor huella ha dejado en el desarrollo de su país, tras una prolongada carrera de 70 años en la cúspide de la política local e internacional.

Artífice de la seguridad de Israel sin haber siquiera pasado por el Ejército, Peres ha ocupado todos y cada uno de los cargos posibles, desde los que estampó una indeleble contribución al desarrollo tecnológico, económico y militar del estado.

Nacido en Polonia el 2 de agosto de 1923, llegó de niño con su familia a la Palestina bajo Mandato Británico y, con menos de veinte años, fue descubierto por el fundador de Israel, David Ben Gurión, a cuyo lado vivió la creación del Estado judío en 1948, dirigió el Servicio Naval y encabezó la misión del Ministerio de Defensa israelí en EEUU mientras estudió en Harvard y Nueva York.

Su contribución más reconocida internacionalmente fue como impulsor del acercamiento entre palestinos e israelíes que culminó en 1993 con el reconocimiento israelí de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y el inicio de un proceso negociador que acercó más que nunca a ambas partes al sueño de la paz y que debía haber conducido a la creación de un estado palestino.

Pese a que la paz se vio truncada en el 2000 por la Segunda Intifada y las partes aún no han logrado encarrilar de nuevo un diálogo fructífero, Peres siguió levantando el estandarte de la solución de dos estados y se convirtió en una voz conciliadora en pro de la paz en una región sumergida en un conflicto de más de un siglo.

Ha sido el israelí que más tiempo ha ejercido como diputado, tras entrar en el Parlamento en 1959 y servir ininterrumpidamente hasta 2007, cuando fue elegido presidente. Uno de sus primeros cargos políticos fue en los años cincuenta como subdirector general del Ministerio de Defensa, donde llegaría a ser ministro dos décadas más tarde.

De esta primera etapa Peres es reconocido por establecer una crucial alianza con Francia, que concedió a Israel su histórica supremacía aérea regional y su programa nuclear. Contribuyó junto a Ben Gurión a la reunificación de los movimientos socialistas en el partido Laborista, con el que Peres ejerció de ministro en cinco carteras desde 1969 hasta pujar por el liderazgo del partido en 1974, que perdió ante el más carismático Isaac Rabin.

Tras la dimisión de este por un escándalo político tres años más tarde, Peres fue brevemente primer ministro en funciones, cargo que perdería al caer derrotado en unas elecciones en 1977 ante el conservador Menahem Begin.

Durante las dos siguientes décadas, siguió al frente del partido Laborista y sus intentos por obtener el gobierno (en 1981, 1984, 1988 y 1990) fueron infructuosos, aunque logró ser primer ministro por un acuerdo de rotación con Isaac Shamir (Likud) entre 1984 y 1986, periodo en el que España e Israel establecieron relaciones diplomáticas.

Frente al rechazo de Shamir, Peres lanzó por aquellos años una campaña de contactos con líderes árabes y abrió un cauce de comunicación informal con personalidades palestinas. Una maniobra política en falso (tumbó un gobierno confiando en el apoyo de partidos ultraortodoxos que luego se lo negaron), sumada a su rivalidad con Rabin y la creciente influencia de este le llevaron a volver a perder el liderazgo laborista ante él en 1992, lo que comenzaría a gestar su fama en Israel de «eterno perdedor».

Rabin, su más acérrimo rival, le nombró ese año ministro de Exteriores, lo que daría lugar a un inusual período de cooperación entre ambos que abrió el camino al proceso de Oslo, que les llevaría a compartir el Nobel de la Paz. Peres invirtió el dinero del premio en crear el Centro Peres de la Paz, para promover la coexistencia entre árabes y judíos.

Después del asesinato de Rabin en 1995, volvió a asumir la jefatura del Gobierno hasta caer derrotado ante Benjamín Netanyahu en mayo de 1996, tras lo que dejó el partido en manos del general retirado Ehud Barak. Tampoco consiguió hacerse a la primera con la presidencia del Estado, que en 2000 perdió ante un casi desconocido Moshé Katsav, pero que finalmente logró en 2007.

Como jefe del Estado, cargo que abandonó en 2014 con 91 años, vivió su época dorada, en la que rivales y aliados le reconocen sus méritos y que le valió el mayor reconocimiento de la ciudadanía israelí. En siete décadas de carrera, llegó a ser primer ministro en dos ocasiones, ministro en 16 gobiernos, diputado durante 48 años y jefe del Estado otros siete.

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