ELECCIONES EN NICARAGUA

Sergio Ramírez: «Ortega habrá estado en el poder más que cualquiera de los Somoza»

El escritor y exvicepresidente de Nicaragua critica el «poder absoluto y familiar» de Daniel Ortega y su esposa

El escritor y exvicepresidente de Nicaragua, Sergio Ramírez, el pasado año en Santander
El escritor y exvicepresidente de Nicaragua, Sergio Ramírez, el pasado año en Santander - EFE
EMILI J. BLASCO Managua - Actualizado: Guardado en:

Para quienes estuvieron al frente de la revolución sandinista y luego apostaron por planteamientos democráticos es toda una ironía que Daniel Ortega, en un proceso de «descalabro moral», haya derivado hacia la figura de caudillo autoritario. Sergio Ramírez fue el portavoz de la Junta de Gobierno que se hizo cargo de Nicaragua cuando triunfó la revolución contra los Somoza en 1979, y luego fue vicepresidente del país con Ortega hasta que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) perdió las elecciones de 1990 frente a Violeta Chamorro. Ramírez lideró después el disidente Movimiento Renovador Sandinista y desde hace tiempo se dedica únicamente a su labor de escritor.

Habla de Ortega como caudillo

En el tiempo de la revolución, en los años 80, la ideología hizo mucho daño, pero había un sentido ético. Eso saltó por los aires al perder las elecciones de 1990 con lo que se conoció como la piñata [antes de dejar el poder, los cuadros y organizaciones del FSLN se repartieron propiedades confiscadas], que supuso un descalabro moral, ético. Luego, en la oposición, Daniel Ortega comenzó a acumular poder dentro de lo que quedaba del sandinismo. En los 80 había organización de partido, con una dirigencia colectiva y equilibrio de poderes. Ahora Ortega se ha convertido en caudillo único. No cree en la democracia representativa; él sigue creyendo en la vieja democracia popular. Estas elecciones son una farsa.

El grado de aceptación de Ortega no es bajo en las encuestas.

Porque se beneficia de varios aspectos. Tiene el apoyo del llamado sector histórico, quienes participaron en la guerrilla o tienen familiares que lo hicieron, eso es un núcleo fuerte; las revoluciones heredan su clientela. Después está la gente pobre favorecida con programas como Plan Techo o con el regalo de gallinas y cerdos. También le ayuda que Nicaragua sea el país más seguro de Centroamérica, algo más fácil cuando se tiene un poder autoritario, y que haya estabilidad macroeconómica, lo que genera confianza. Esos aspectos suman, pero por encima de todo está que en la oposición no hay ningún líder carismático, con propuestas atractivas.

Mediante el control de la Corte Suprema de Justicia y de la autoridad electoral, Ortega ha impedido que se presentara a las elecciones el partido opositor con más escaños en la Asamblea. ¿Está en una huida hacia delante?

Si gana las elecciones, habrá estado en el poder 25 años, más que cualquier miembro de la familia Somoza. El viejo Somoza, el fundador de la dinastía, estuvo mucho menos, y ninguno de sus dos hijos que luego también fueron presidentes estuvo un cuarto de siglo en el poder. Nos encaminamos a una situación de control de poder absoluto, familiar, que ya hemos visto en Nicaragua en el pasado, es la peor de las situaciones.

Si las encuestas en cualquier caso le aseguraban la victoria, ¿por qué el FSLN limita el pluralismo político?

Porque Ortega quiere quitar a las elecciones la poca relevancia que ya tienen. Ha dicho en la televisión estatal que a Nicaragua no le convenían unas elecciones, porque crean divisiones, y que lo que le convenía era el partido único. El está yendo hacia allí, desdibujando lo que son unas elecciones, quitando a los opositores verdaderos, sacándolos de la Asamblea. Por tanto va a haber una Asamblea homogénea que no tendrá ningún poder de discusión ni de decisión.

¿No hay protestas ciudadanas?

¿Qué puede hacer la gente? Hay que tener en cuenta el nivel de control social que existe. Si un empleado público va a una manifestación de oposición o da una opinión contra el Gobierno, es inmediatamente destituido. Si es alguien que tiene una beca en la universidad, se la quitan. Si quien se pronuncia así es empresario, al día siguiente le hacen una auditoría en sus oficinas o ponen trabas en la aduana para importación de maquinaria. Además, cuando hoy a la gente de la calle le hablan de garantías constitucionales le suena como chino, la gente lo que quiere es saber si va a comer el día siguiente. De acuerdo con las estadísticas que el Gobierno acepta, el 39% de la gente vive bajo el umbral de la pobreza. En un país tan pobre, desgraciadamente la democracia no es un tema.

La candidatura de Rosario Murillo, esposa de Ortega, a la vicepresidencia ¿es para preparar una sucesión?

Daniel Ortega tiene 70 años. Se especula mucho, porque tuvo un infarto leve hace ya tiempo, pero siempre ha hecho mucho ejercicio físico y ha cuidado su salud, así que es un hombre sano. Yo no veo que Ortega haya puesto a su mujer para que lo releve en vida. Otra cosa es que ella sea la sucesora, y desde luego que él no confía en nadie más que en ella. Pero si él faltara y ella asumiera el poder sería un problema, pues tendría difícil lograr la lealtad de todo el FSLN, que es algo muy complejo. Ella no tiene tradición revolucionaria.

Entonces, ¿por qué ha forzado la situación poniéndola en el tícket electoral?

Porque ella lo reclamaba. Como Eva Perón, tiene un poder absoluto: controla el Estado y el partido. A las 2 de la tarde comparece cada día en la radio y hace todos los anuncios del Gobierno. Ningún ministro puede hablar; todos tienen miedo de hacerlo. Pero aun teniendo ese poder, necesitaba contar con esa bendición electoral.

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