El ex primer ministro portugués Jose Socrates, participando en el referéndum nacional para despenalizar el aborto en Portugal, en 2007
El ex primer ministro portugués Jose Socrates, participando en el referéndum nacional para despenalizar el aborto en Portugal, en 2007 - EFE

El ex primer ministro portugués José Sócrates, acusado de 31 delitos

La Fiscalía lusa imputa al exdirigente la acumulación de 24 millones de euros en bancos suizos

CORRESPONSAL EN LISBOAActualizado:

El ex primer ministro socialista José Sócrates, de 60 años, ha sido acusado formalmente en Portugal por la práctica de 31 delitos y de acumular 24 millones de euros en bancos suizos. La Fiscalía General del Estado da por concluido el sumario del conocido como «Operación Marqués» y detalla así las irregularidades cometidas por el antecesor de António Costa al frente del PS: tres delitos de corrupción pasiva de titular de cargo público, 16 de blanqueo de capitales, nueve de falsificación de documentos y otros tres de fraude fiscal cualificado.

En total, son 28 los acusados (incluido Ricardo Salgado, expresidente del Banco Espírito Santo) después de cerrar la compleja investigación, que arrancó en cuanto Sócrates fue detenido el 22 de noviembre de 2014 en el aeropuerto de Lisboa, procedente de París. Ahí, tres años después de verse obligado a pedir a la «troika» un rescate de 78.000 millones de euros para el país vecino, comenzó la pesadilla para él, pues se hizo enseguida patente que había caído en flagrantes reiteraciones de tráfico de influencias y percepción indebida de beneficios y ventajas, por citar solo los dos ejemplos que primero salieron a la luz.

Dos días después, ingresaba en prisión preventiva como el reo número 44 de la cárcel de Évora, donde le visitó en la mañana del día de Nochevieja el actual primer ministro, António Costa, casi un año antes de desbancar al conservador Pedro Passos Coelho del poder a través de una moción de censura apoyada por la izquierda radical.

La «Operación Marqués» ha ido descubriendo la sofisticada ingeniería financiera urdida por quien fue apodado «el Zapatero portugués», con una persona clave: su ex mujer, Sofia Fava. Cuando las pruebas se iban sumando en su contra y él seguía en prisión, se afanó en dar luz verde a la venta de su piso de lujo en la céntrica calle Braamcamp de Lisboa por 675.000 euros. Ocurrió solo unas semanas antes de pasar a prisión domiciliaria, un régimen que le permitió dejarse notar en la campaña electoral para las comicios legislativos de Portugal del 4 de octubre de 2015 y mostrar públicamente su apoyo a António Costa, con quien hoy no tiene precisamente una buena relación, y en medio de un circo mediático.

El día de las elecciones acudió a emitir su sufragio sin escolta, según pudo comprobar este periódico de primera mano. Era la primera vez que un primer ministro portugués tenía que solicitar permiso al juez para ejercer su derecho al voto.

Paraíso fiscal

La investigación certificó que Joaquim Barroca, copropietario del todopoderoso conglomerado inmobiliario y constructor Grupo Lena (que se benefició de numerosos contratos mientras Sócrates se mantuvo en el poder), era el autor del envío de «millones de euros» a las cuentas en Suiza de Carlos Santos Silva, considerado como el testaferro en toda la trama. Los magistrados obtuvieron sus conclusiones más millonarias después de analizar los datos bancarios enviados por las autoridades de Suiza. La disección establecía que las transferencias se efectuaron entre 2007 y 2009, justo bajo el mandato del ex primer ministro.

Además, la radiografía de los contratos adjudicados a Lena desveló numerosas irregularidades en la concesión de obras. Por ejemplo, diversas autopistas y el Parque Escolar, por un montante que asciende a 137 millones de euros.

Las sospechosas relaciones entre este «holding» empresarial y Carlos Santos Silva otorgaban apariencia de «normalidad» a determinadades actividades desplegadas y aprobadas por Sócrates, de acuerdo con el documento final de la Fiscalía. Un mero ejemplo: una significativa conversación telefónica entre el político socialista y el vicepresidente de Angola en Nueva York. En el transcurso de ese intercambio de pareceres, se le pedía trato de favor para el Grupo Lena en las inversiones realizadas por la que fue colonia lusa en territorio portugués. La constructora sólo admitía el pago de 3,2 millones de euros a las firmas dirigidas por Santos Silva entre 2005 y 2010, pero se ha demostrado que las cantidades eran mucho más altas.

Además de Sofia Fava, una segunda mujer se erigió en todo un baluarte y protagonista del montaje de Sócrates hoy al descubierto. Se trataba de Lígia Correia, su exsecretaria y asesora de los gabinetes de comunicación de los ministros Mário Lino y António Mendonça (Obras Públicas). Ella entraba y salía del inmueble donde permanecía Sócrates durante el arresto preventivo domiciliario. Y lo hacía con los más diversos cometidos: llevarle café, la prensa o bolsas del supermercado. Volvió, por tanto, a ejercer como su asistente personal. En todo caso, pasó aquella temporada en el domicilio de su exesposa en unas condiciones privilegiadas, una casa del barrio lisboeta de Alameda tiene cinco habitaciones, jardín y piscina privada. Las obras de acondicionamiento fueron efectuadas por una empresa de la que era administrador Carlos Santos Silva, el citado testaferro.