Manuel Valls, junto a Macron en marzo de 2016, cuando ambos formaban parte del gobierno de Hollande
Manuel Valls, junto a Macron en marzo de 2016, cuando ambos formaban parte del gobierno de Hollande - Reuters

Manuel Valls, el reformador frustrado del socialismo francés

El ex primer ministro nacido en Barcelona, con vocación eclesiástica en sus orígenes, quiso triunfar donde habían fracasado sus mentores, Michel Rocard y Lionel Jospin. Pero tampoco lo logró

Corresponsal en ParísActualizado:

Nacido en Barcelona, Manuel Valls (54 años) pudo ser presidente del Barça, aliado de Jordi Pujol o Pasqual Maragall, conservador o socialista catalán (jacobino) o emprender una carrera eclesiástica, su primera vocación: pero decidió nacionalizarse francés y militar por la reforma del socialismo.

Sus grandes mentores (Michel Rocard y Lionel Jospin) ya fracasaron en tan épico proyecto. Él se creía llamado a triunfar allí donde sus antecesores fueron devorados por sus demonios reformistas.

De Rocard, Valls heredó el odio sin fisuras de todas las izquierdas «auténticas», que siempre los consideraron a ambos como «reformistas» y/o «derechistas» de la peor especie.

De Jospin (eliminado por Le Pen en la presidencia de 2002) heredó su fascinación por el fracaso electoral.

Valls creyó que había llegado su hora

Tras hacer mil piruetas y maniobras para «aconsejar» a François Hollande que abandonase la tentación de presentar la candidatura a la reelección, Valls creyó que había llegado su hora. Y presentó su candidatura en las primarias del PS. Con un resultado catástrofico, para él y para su partido.

Militantes y simpatizantes eligieron a un candidato muy mediocre, Benoît Hamon, humillando al ex primer ministro de mala manera.

Meses atrás, Valls había recordado que, a su modo de ver, en el partido cohabitan varias familias «irreconciliables». Apoyando a Emmanuel Macron, a título personal, Valls ahonda su tumba en la historia del socialismo francés.